Tribulaciones esteparias del papa jesuita

Tribulaciones esteparias del papa jesuita

Por Nònimo Lustre.

El Sínodo Mediático (SM) del Vaticano, quizá conocido entre la clerigalla como Concilio, nos atormentó a toda hora con sus crónicas, gacetillas y sueltos sobre la visita (perdón, peregrinaje), del Papa Francis a la Mongolia Interior -nunca se mencionó a la Mongolia Exterior. Derrochando saludos a la bandera y brindis al sol (“paz y amor, no somos amenazas para ningún Estado”) SM nos inoculó que Franciscus peregrinó tan lejos para confortar a los 1500 católicos mongoles que registra el Censo nacional. Pero, fiel a su insidiosa costumbre, SM deslizó velis nolis que ese millar y medio de personas representa a todos los cristianos que viven en Mongolia. ¿Protestantes de toda laya incluidos?: parece mentira que, siglos después de Lutero, todavía se nos pretenda enredar confundiendo katolikós con cristiandad. Pero, además de alegrarnos de que Francis esté ganando el viejísimo y encarnizado pleito entre la Societas Iesus y el Opus Dei ¿qué podíamos esperar de un Pontífice jesuita oteando la estepa mongola?Los Mongoles aterrorizaron a la Europa medieval. Portada del libro The Mongols and the West, 1221-1410, de Peter Jackson, 2018.

Los medios, nos inocularon que Francis visitó un país emparedado entre Rusia y China para convencer a ambos países de que el Vaticano es buen mediador y, además, si se le permite desarrollar sus instituciones, un inofensivo agente de paz. A veces, parte de esos medios mainstream creen que las homilías papales fueron destinadas indirectamente a los rusos. Otra parte, cree que sólo debían recoger los discursos destinados no-muy-indirectamente, a los chinos -suponemos que ambas deducciones informativas tienen parte alícuota de razón. Por ello, ninguna nos interesa. Por ello, hemos cogitado que hay cuatro temas que, probablemente, no han sido aireados por los medios -como tampoco hablaron de la minería ni de las enfermedades de la cabaña equina y bovina- pero que representan serios obstáculos para que el actual caballo de troya del Vaticano rompa las murallas mongolas y comience a hacer de las suyas. Velay:

Sinofobia e identidad

Según el escrito mongol Erdembileg, en la política mongola los chinos representan el incómodo papel de mangaa (ogro) en un país que, si hemos de creer a Billé, identifica Rusia como modelo de europeidad (Europeanness) y China como modelo de asiadad (Asianness) Para empezar, los mongoles se sienten diferentes de los chinos en cuanto a tamaño corporal, fuerza física, rendija de los ojos, cutis y color del pelo. Al contrario de los rusos con los que creen compartir la fuerza física, los músculos y su adaptación al alcohol -unos rasgos de indudable valor simbólico.

El término más común para designar a los chinos es hyatad -próximo al ruso kitai y al inglés cathay que, al principio designaba a los nómadas Qidan de la arcaica China septentrional. El segundo seudo-etnónimo más usado es hujaa, proveniente de la palabra chino hua qiao (chinos del extranjero). Por otra parte, como existe el prejuicio de que todos los chinos son varones, a veces no se hacen distingos entre los habitantes de la Mongolia Interior y los chinos Han. No ocurre lo mismo con los rusos entre los que se distingue con cierta facilidad entre los rusos generales y los rusos que viven en Mongolia (mestny oros) e incluso entre los rusos socialistas, los post-socialistas y entre hombres y mujeres. Dicho en general, los mongoles del Interior, son considerados plenamente asiáticos mientras que los de Mongolia Exterior pasan a ser mezcla de asiáticos y de europeos.

Vistas las continuas referencias laudatorias que el Pope ha dedicado al ‘glorioso pueblo chino’, es probable que el tema de este parágrafo haya sido el que más haya interesado a Francis.
Sinofobia en el cine: una “typical” catadura china en el corto Ber guisan n, del grupo cómico Mask; 2007.
(CF. Billé, Franck. 2017. Sinophobia (Anxiety, Violence, and the Making of Mongolian Identity); University of Hawaii; DOI10.1515/9780824847838-011)

Nestorianos, siríacos y asirios

[“Antes de Gengis Jan, había más cristianos al Este de Damasco que en todo el Oeste mediterráneo”: A menudo, hemos llamado la atención sobre este hecho indiscutible pero ocultado por el Vaticano. Especialmente en dos ocasiones: Desmemoria del Cristianismo. 04.enero.2016. 3.490 palabras que comienzan con esta cita bíblica: “Mas los Asirios se estremecieron de espanto, alzaron el grito y se dieron a la fuga. Hijos de madres jóvenes los atravesaron y como a siervos huidos los hirieron, perecieron… Porque es poco para el Señor el sacrificio de suave olor y es nada toda la grasa para tus holocaustos“ (Judit: 13-19) Y también, Los Camaleones. 07 mayo 2017. 1.232 p. Por cierto, el pueblo asirio existe todavía]

En el año 431, los cristianos de la Iglesia del Este convocaron un Concilio de Éfeso que terminó como el rosario-de-la-aurora: Nestorio (ca. 382–451) defendió que Cristo era Dios y Hombre -de ahí que definiera a la Virgen María como christotokos (portadora de Cristo) en lugar de theotokos (portadora de Dios) Pero el verdugo de Hipatia, el feroz patriarca Cirilo de Alejandría, le ganó la disputa teológica, le declaró hereje y Nestorio fue expulsado al imperio persa. Entonces se aceleró la expansión del cristianismo hacia el Oriente y comenzó a acentuarse un cisma entre los cristianos ‘occidentales’ y los cristianos orientales/nestorianos que se alargaría durante los siglos V y VI.

Los primeros contactos entre nestorianos y chinos ocurrieron durante la dinastía Tang (618-907) merced a que este tipo de herejes cristianos se especializaron en el comercio a lo largo de las Rutas de la Seda. Su primera misión lleva el nombre de Alopen, quien llegó en el año 635 ‘de la tierra de Daqin’ hacia mediados del siglo VII. La Cristiandad siríaca floreció en China durante 210 años y en dos fases: bajo la mencionada dinastía Tang y duró hasta que, en 845, el emperador Wusong y, después, las dinastías Mongolas-Yuan (siglos XIII y XIV) comenzaron a perseguirla. Sin embargo, cuando los primeros venecianos de la familia Polo visitaron China, en la corte de Jublai Jan ya trabajaban numerosos nestorianos.

De hecho, Gengis Jan (Chinggis en otras grafías) había inaugurado una tradición según la cual, cuando conquistaba una región, casaba a sus generales con las princesas del lugar. Ejemplo, cuando el nestoriano Ung Jan -hijo de Yesugei, antiguo aliado de Gengis-, invadió Kerait, el Gran Jan casó con Turakina, sobrina del Jan ‘cristiano’ demostrando una vez más que los dignatarios mongoles buscaban matrimoniarse con esposas independientemente de su etnia o religión. Para muchos eruditos, el Imperio Mongol basó buena parte de su fuerza y de su longevidad en esta política multi-étnica. Incluso bastantes nestorianos Uigures -ahora musulmanes perseguidos por Pekín-, alcanzaron cargos importantes en la corte mongola -sobre todo, desde que esa Corte adoptó la grafía uigur.

En el siglo XVI, una oleada de misioneros, jesuitas en su mayoría, asfixió el Oriente asiático: Francisco Javier en India; Diego de Pantoja y san Matteo Ricci en China… y Jerónimo Ezpeleta SJ (1549-1614) en Goa y en el Imperio Mongol donde, en Lahore su capital, intentó convertir al emperador musulmán Akbar. Lo que al respecto registra la Historia Sagrada europea es una muletilla tan acostumbrada como inverosímil: “Akbar mostró gran interés por el cristianismo. De hecho, consta que antes de morir apostató en secreto del Islam”. Tras la muerte de Akbar, su hijo Jahangir, nombró a Ezpeleta embajador en la guerra entre Mongolia y Portugal -dícese que logró firmar la paz entre ambos. Pero, en cuanto a la evangelización, volvió a fracasar. La corte del Gran Jan siguió en sus trece mahométicas. Probablemente, Francis the Pope, le estuvo recordando en Ulan Bator.

Herejes contemporáneos

Como sucede en muchos países desde hace décadas, los cristianos herejes -desde luteranos y carismáticos hasta pentecostalistas-, en Mongolia también prosperan velozmente en detrimento de los fieles al Papado. Pongamos el ejemplo de los pentecostalistas: sus misioneros llegaron a Mongolia en 1910 pero el régimen soviético les expulsó en 1924. Cuando la URSS colapsó en 1990, la cristiandad mongola sólo contaba con una veintena de creyentes. Sin embargo, los simpatizantes o adherentes podían ascender a unos 100.000, la mayoría, pentecostalistas. Pero, la cristianización protestante de Mongolia no fue nunca homogénea. Ejemplo, en la región autónoma de Henan, varios clanes -o tribus– mongolas fueron confundidos con los vecinos tibetanos -hablaban tibetano, se vestían à la tibetana y levantaban con fieltro negro sus ger o yurtas.

Entre las numerosas congregaciones heréticas -sectas para Roma- el Vaticano-, las Asambleas de Dios (MAOG) fueron las primeras en manifestarse públicamente y las de crecimiento más rápido. Actualmente, cuentan con unos 2.000 ‘adherentes’ así como con 200 ministros, pastores o vicarios entrenados en sus propios centros. A su modo, encarnan algo parejo a un movimiento de protesta cultural basado en el atractivo de una modernidad que aspira a crear una comunidad imaginada que, a la postre, se sustentaría en la Llamada Divina.
(cf. Denise A. Austin y Togtokh-Ulzii Davaadar. 2020. “Pentecostalism in Mongolia. A Case Study of Mongolia Assemblies of God”. En Inner Asia 22, 277–298; doi:10.1163/22105018-12340151)

Chamanismo

En Mongolia Interior y en parte de Buriatia, donde se le conoce como tengrismo (Böö mörgöl), el chamanismo es la religión popular y animista. Influida por el budismo, se diferencia entre chamanismo amarillo (donde mayoritaria la Escuela Gelug, de sombreros amarillos) y, en chamanismo negro cuando carece de rasgos budistas. Los dioses (tngri) son encabezados por Tengger o Qormusta Tengri, el gran dios celestial, similar a la gran deidad zoroástrica Ahura Mazda. Gengis Jan es la encarnación principal de Tengger. Pero, con cierta independencia de Gengis Jan, se mantiene una sustanciosa variedad de dioses; por ejemplo, hay 99 tngri (55 blancos o benévolos y 44 negros o malévolos) y, además, hay 77 natigai o madres-tierra.

Aunque centrado en los Buriatos -vecinos del lago Baikal-, Buyandelger introduce su libro (cit. infra) con una filípica anti-soviética que parece consigna obligada, tan común es a todos los análisis generales. No vamos a defender el régimen de Socialismo de Estado -al contrario, fue un colosal error criminal- pero las evidencias que se aportan contra aquel régimen fenecido deben evaluar miles de causas -no solamente la colectivización forzosa o las deportaciones masivas de pueblos enteros. En suma, esas supuestas evidencias no siempre tienen la consistencia debida, más bien suenan a propaganda de los nuevos amos. La opresión soviética en Mongolia fue un caso más de que la izquierda no entiende a los indígenas -un punto que hemos comentado a menudo.

A finales de los años 1920’s y culminando en 1937–1940, se desató en la Mongolia soviética una limpieza política que se materializó en crímenes colectivos contra los chamanes, los clérigos budistas, la crema de la intelectualidad, los nómadas opulentos, algunas etnias como la buriata y, en general, los aristócratas. Dicho así, en bruto, suena a revolución holística aunque fue inútil y hasta contraproducente en el caso de los chamanes. Sea como fuere, dicen las nuevas estadísticas -tan tendenciosas como las antiguas- que fueron asesinadas entre 50.000 y 100.000 personas sobre una población nacional que no llegaba al millón de ciudadanos. El mero hecho de proponer una horquilla tan abierta nos señala la inconsistencia de semejante cálculo demográfico. Item más, ¿cuántas de esas víctimas, eran chamanes? Nunca lo sabremos.

Este chamanismo mongol abarca desde la religión propiamente dicha hasta la medicina, la adoración de la naturaleza y el culto a los ancestros. En su interior, es clave el papel de los chamanes o mediadores (tanto varones böö como mujeres udgan) entre lo espiritual y lo mundano. Su equivalente a la cúpula vaticana es el mausoleo en Ordos en honor de Gengis Jan. Tanto los mongoles como los chinos Han le reverencian como el fundador espiritual de Mongolia y también de la dinastía Yuan.

Hemos de suponer que Francis ha tenido información privilegiada -léase, el confesionario- sobre el estrecho vínculo entre Chinggis y China. Sería lógico que el acercamiento comenzara desde la vertiente museográfica. Por ejemplo, alguna discreta exhibición sobre esos tambores que encierran en su asa el espíritu del chamán (ongon) Como la membrana es de piel de caballo, ello simboliza que el chamán cabalga sobre ella hasta acceder a otros mundos. ¿Veremos en algunas basílicas menores de San Pedro algún simposio sobre tambores, monturas o el mismísimo Gran Jan? No lo descartemos para los próximos años.

Anciano chamán buriato sonriente pero sin hábito, cintas ni traje talarA la izquierda, joven chamana buriata en uniforme de trabajo.

(cf. Manduhai Buyandelger. 2013. Tragic Spirits. Shamanism, Memory, and Gender in Contemporary Mongolia. University of Chicago PresS. ISBN-13: 978-0-226-01309-1)

[entre otros libros y papers, también hemos consultado: Kevin B. Turner. 2016. Sky Shamans of Mongolia: Meetings with Remarkable Healers. North Atlantic Books. ISBN-13978-1-58394-634-3; pero no le hemos prestado atención porque copia a Mircea Eliade, un fascista del que tenemos la peor de las opiniones científicas y políticas -y, asimismo, porque el autor presume de ser dizque chamán. Turner estudia a los chamanes Buriatos, Darkhad y Jalj. Extrapolando los materiales de sus entrevistas, cree haber encontrado nada menos que los principios generales de las archaic techniques of ecstasy]

– Imagen de cabecera: Francis y el presidente de Mongolia protegidos por una Guardia de Honor ataviada según dicta el folklore mongol -los medios occidentales la confunden con Marvel/Vengadores de Jólibu.
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