Violencia vicaria y justicia machista contra Sara B.B.

Por María del Carmen Muñoz*. LQSomos.

Durante los próximos días 20 y 21 de mayo se celebrará en Mérida el I Encuentro Estatal Violencia Vicaria y Violencia de Género Institucional en España. Muchas mujeres sufren, una de las mayores y más devastadoras tragedias que puede experimentar: vivir el “arrancamiento” de sus hijas e hijos y estar condenadas a “no existir” o someterse a la pérdida de ellos para siempre. Con este encuentro se busca hacer visible una realidad caracterizada por la injusticia y la deshumanización, dar voz a mujeres y menores y a sus entornos familiares, fomentar el diálogo y la escucha a las víctimas, avanzando en una estrategia común y propiciando el intercambio de conocimientos y experiencias

Mamá sigue castigada

El caso de Sara B.B y sus dos hijas, en Extremadura, ha sido un cúmulo de adversidades, violencia vicaria, violencia de género institucional y sufrimiento por sentencias injustas, que reclaman de la sociedad solidaria una movilización en su defensa, una rebelión contra el funcionamiento inhumano de unas instituciones, que deberían estar precisamente para proteger y defender los derechos de las personas víctimas de maltrato y abusos.

La cronología de los hechos es más o menos la siguiente:

— Debido a malos tratos durante años hacia Sara por parte de su expareja, separación de la expareja en 2016.

— Denuncia de oficio desde los profesionales sanitarios de presunta violencia de género cuando llegó a una revisión de su segundo embarazo al centro de salud y viendo la situación de violencia, el centro denunció los hechos como violencia de género.

— Este procedimiento por violencia se archivaría después porque el juez, utilizando estereotipos de género sobre cómo debe ser una víctima, declinó la denuncia argumentando que era imposible que una mujer médico en su posición hubiera sufrido esos malos tratos sin haber denunciado antes. La abogada que le atendía no presentó alegaciones pues, como luego se supo, estaba inhabilitada. Su contacto se lo dieron en la Red de Servicios Públicos de Atención a Víctimas de Violencia de Género (proyecto Pilar).

— Un año después Sara comienza a detectar presuntos abusos sexuales en la hija mayor, de 3 años, cuando su padre se la llevaba. La niña declara ante pediatras y psicólogas lo que le hace su padre.

— Nacimiento de la segunda hija de Sara (no de su expareja, pues sólo tiene filiación materna) en 2016.

— Denuncia desde Pediatría desde la Sanidad pública de presuntos abusos a la mayor de las hijas.

— Sentencia en 2019 contra Sara de su expareja, por retención de las niñas, basándose en un auto judicial de custodia por parte de la expareja que no llegó a ser tramitado.

— Detención ilegal de Sara por vía civil y orden de un Juzgado incompetente para ello, por orden de una jueza por cuya actuación «medieval” por ordenar una detención y privación de libertad ilegal, fue condenada por el Tribunal Supremo en 2022; y previamente sancionada por el CGPJ.

— Tras su detención ilegal en la comisaría de Badajoz, ordenada ilegalmente por la Jueza de Zafra, arrebatan las niñas a Sara de forma violenta (arrancamiento).

— Sara recibe tratos vejatorios en la comisaría de policía de Badajoz, retenida ilegalmente durante más de 24 horas a pesar de pedir habeas corpus; sometida a desnudo integral sin privacidad, justo se llevan a sus hijas llorando. La esposaron y la llevaron esposada al hospital porque se encontraba mal.

— Denuncia en 2019 por parte de la expareja contra Sara de secuestro de las niñas fuera del país, sin que hubieran dejado de asistir al colegio y a todas sus actividades normales, y sin dejar de vivir en su domicilio.

— Sentencia en 2021 de condena a cárcel y pérdida de patria potestad para Sara.

— Ante el recurso presentado, nueva sentencia en 2022 reduciendo a la mitad la condena de cárcel por ser sólo un secuestro y no dos (al no ser la más pequeña hija legítima de la expareja), pero la misma condena que en la sentencia anterior a la pérdida de patria potestad durante 4 años y multa económica.

Por si aún fueran pocas las irregularidades, la actuación policial durante la detención de Sara fue humillante y vejatoria, llevándose a cabo prácticas que podrían catalogarse, por poner un término muy suave, de “no adecuadas” para el tipo delictivo por el que supuestamente se estaba deteniendo a la investigada, a saber, una presunta sustracción de menores. Le arrancaron a las niñas de forma brutal y se las entregaron a su expareja, mientras ella escuchaba sus llantos desde el calabozo, gritando y llamándola

Ante este calvario al que están sometiendo a Sara B. y sus hijas las instituciones en Extremadura, la sociedad solidaria no lo consentimos, no nos rendimos, ¡queremos denunciarlo, difundirlo, señalar a quienes lo provocan y lo favorecen!

Sara lleva años padeciendo maltrato, en primer lugar por parte de su pareja, después por las instituciones públicas. La justicia, que está para defenderla a ella y a sus hijas de maltratadores y abusadores, en lugar de eso emite sentencias condenatorias para la víctima y pone en riesgo a las menores. Son sentencias de tortura, de romper el vínculo entre la madre víctima y las hijas a quienes necesita proteger, que provocan el tremendo sufrimiento de la separación de ellas temiendo por su bienestar y su educación; y mientras, otorga la razón a un presunto maltratador y abusador, dándole la patria potestad de dos menores, una de las cuales ni siquiera es legalmente su hija.

Este despropósito sólo es posible que ocurra si el maltratador tiene influencias que llegan hasta el ámbito judicial; pero todo esto sólo puede ocurrir si quienes conocen esos vínculos no los denuncian, actuando como cómplices.

Triste y vergonzosamente, existe un partido político cuyos principios son la lucha por una sociedad justa, con presencia en el parlamento regional de Extremadura, que ha declinado su obligación de denunciar esta violencia judicial públicamente a través de prensa, redes sociales y Asamblea de Extremadura; entre los fundamentos de ese partido está la defensa de todas las causas justas, y esta lo es de urgente necesidad.

Yo pertenezco a ese partido, precisamente me afilié por los principios con que se fundó; y esperaba de su participación en las instituciones hacer todo lo posible para caminar hacia el mundo más justo que perseguimos.

Pues bien: en la última sesión de la Coordinadora de este partido, a la que pertenezco, presenté una resolución en defensa de Sara B. y de la campaña «Mamá está castigada» (promovida por la única asociación que se ha empleado a fondo en su defensa, «Mujeres Libres, Mujeres en Paz». Inocente de mí, contaba con que la resolución se aprobaría. ¡No puede ser de otra forma!, pensé, aunque fuera por no quedar mal (ya explicaré más abajo por qué digo esto).

Pero no fue así: tras mi propuesta, el núcleo duro de la dirección del partido presentó otra resolución que superó en votos a la mía, con el mismo contenido, pero sin incluir el párrafo que nos comprometía a denunciar públicamente las vergüenzas de este caso. El párrafo que quedó sin aprobación fue:

«Por todo ello, desde IU-Extremadura reiteramos nuestro total apoyo a Sara B.B. y a la campaña ‘Mamá está Castigada’, y utilizaremos todos los medios al alcance de la organización (Ayuntamientos, Asamblea de Extremadura, Congreso de los Diputados, Europarlamento, campaña en las redes sociales, acciones de la Red Feminista de IU, vídeos de Joaquín Macías mostrando su apoyo, etc, etc), para difundir el caso y la tremenda tortura judicial a la que ha sido sometida esta persona, llena de irregularidades y violencia institucional, y en la que el bien superior de las menores no ha sido tenido en cuenta».

Desde el momento en que este caso salió a la prensa en 2019, los miembros de este partido que hemos sentido indignación, rabia y fuerte solidaridad y empatía hacia Sara B. y sus niñas, hemos tratado de que desde esta organización política y social se hiciera una fuerte campaña pública a favor de Sara, para que se luchara abiertamente por que se corrigiera la sentencia condenatoria y se hiciera justicia de verdad. Precisamente, tenemos un Área de Feminismo, lógicamente posicionada contra la violencia machista, la violencia vicaria, la aplicación del falso SAP y la imposición de la custodia compartida, todas ellas circunstancias que confluyen en el caso de Sara. Pero hemos encontrado mucha resistencia a mostrar públicamente apoyo a Sara, por parte de miembros de la dirección regional, e incluso, lo más sangrante, ¡desde el Área de Feminismo! Y es que, presuntamente, existe protección, encubrimiento, complicidad, debidos a relaciones personales entre la expareja de Sara y miembros del entorno cercano al coordinador de IU-Extremadura y del área de feminismo. Ante la presión que hicimos algunos compañeros y compañeras en la Asamblea Regional de mayo de 2021, la Asamblea se declaró a favor de Sara B., pero los cargos con responsabilidades han demostrado rehuir el posicionamiento público en defensa de este caso concreto.

Pero por encima de querer sacar a la luz esta realidad, convencida de que es necesario hacerlo porque es una realidad que no podemos consentir, mi objetivo principal es difundir el cúmulo de agresiones que se han producido contra Sara B. y sus hijas, buscando la máxima movilización social, que dejen de existir encubrimientos, y luchar de forma más efectiva por su indulto.

Es tremendo el sufrimiento de la madre, por la separación forzosa de sus hijas, y porque además éstas queden en manos de un presunto maltratador y abusador.

Debemos reclamar que la justicia rectifique, que indulte a Sara y le devuelva a las niñas, es absolutamente necesario.

¿O es que tenemos que seguir sintiendo que la ciudadanía está desprotegida por la justicia, incluso injustamente tratada?

¿No tenemos que denunciar desde la ciudadanía todos los incumplimientos de los políticos, que son nuestros representantes, y exigirles que no encubran delitos y que trabajen para que, en este caso la justicia de Extremadura, no deje indefensas a Sara y sus hijas?

#MamáEstáCastigada #ViolenciaVicaria #NoMásCastigosParaMamá
#JusticiayReparación #ReddeReparación #EncuentroVVVI #Violenciainstitucional

* Militante de Izquierda Unida Extremadura. Concejala en Jaraíz de la Vera (2011-2019)

Notas:
I Encuentro Estatal Violencia Vicaria y Violencia de Género Institucional en España. 20-21 de mayo de 2022 en Mérida
Instagram: Campaña #MamáEstáCastigada
El Tribunal Supremo mantiene el castigo a Sara B. B. por proteger a sus hijas (13/04/2022)
Comunicado de la campaña #MamáEstáCastigada (05/05/2021)

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