Daniel Lacalle sus propuestas y el debate

El Financiero de El Garaje. LQS. Abril 2019

El estado español está contra las cuerdas, económica y territorialmente, además de su propensión al absurdo, está poniendo de manifiesto, una vez más, que no puede cambiar

Sigo los escritos de Daniel Lacalle desde hace algunos años. Parte de algo que, en mi opinión, es exacto: El estado español no puede permitirse el nivel de gasto que mantiene, y la deuda acumulada para financiar ese gasto (más de un billón de euros) acabará hundiendo la economía del reino.

Daniel Lacalle criticó las reformas laborales del PSOE y del PP por insuficientes. Y es que, partiendo de unas constataciones bastante exactas (como, por ejemplo, que el reino tiene más un problema de gastos que de ingresos y que los gastos del “sector político” son inasumibles), acaba, por la vía del “dejar hacer” propugnando que “los ajustes” los paguen los de siempre, los trabajadores.

Es un caso curioso, Daniel Lacalle. Es perfectamente consciente de que el sistema de pensiones es insostenible, lo ha insinuado y se le ha criticado por ello. Pero lo que propugna en filigrana es lo mismo que se plantean hacer en el PSOE (bajada de pensiones y retraso de la edad de jubilación). Entrevistado por la Sexta, no se ha atrevido a decir que defiende una bajada de las cotizaciones sociales (una posición suya muy conocida). Se ha limitado a defender una rebaja del Impuesto de Sociedades y del IRPF.

En ese sentido, resultaría interesante un debate sobre la carga real de impuestos que soporta la población en el estado español. Economistas como Santiago Niño Becerra resaltan que es de las más bajas de Europa (aunque, debido a la baja productividad española, resulta difícil aumentar esa carga sin provocar un colapso). He visto a Lacalle, en su blog rebatir esa posición, con cifras bastante creíbles mostrando que, en realidad, la carga fiscal es muy elevada.

Y, para colmo, en el capítulo de la financiación autonómica, mantiene (creo que con bastante razón), que el cupo vasco no solo no es el problema, sino que es la solución. Una solución que, según él, debería aplicarse a todas las autonomías.

¿Desde cuándo la derecha española mantiene esa posición? Es lo contrario de lo que han defendido siempre. Lo nunca visto. Este punto en concreto, nos hace dudar si su presencia en la lista del PP es una decisión de Casado, un brindis al sol, o si viene de más arriba, de algún poder económico que prepara cambios de otro calado.

Veremos si su presencia queda en una anécdota o si las contradicciones que subyacen llevan a situaciones absurdas dentro de la derecha del reino.

El absurdo forma parte del ADN español (Voltaire decía que los ingleses habían descubierto la ironía, los franceses el ingenio y los españoles el absurdo). Y de absurdo estamos más que servidos en estos momentos.

El estado español está contra las cuerdas (económica y territorialmente) y, además de su propensión al absurdo, está poniendo de manifiesto (una vez más) que no puede cambiar. Pesa demasiado el hecho que, desde siempre, su creación y su existencia han estado indefectiblemente ligadas a la intolerancia, la exclusión y el crimen (“reconquista”, moriscos y judíos, invasión, saqueo y genocidio en América del Centro y del Sur, Inquisición y contrareforma, “guerra de la independencia”, aplastamiento de las clases medias y de cualquier intento reformador, sometimiento de las naciones catalana, vasca y gallega). Eso ha sido y eso es.

No ha existido ningún acontecimiento unificador de la nación que triunfase desde una perspectiva democrática. Todos, todos, se han producido desde la imposición. A Errejón le da envidia cómo los franceses se sienten unidos bajo su bandera. Pero es que esa bandera representa la Revolución, la Marsellesa, las guerras contra las monarquías europeas. No hace falta insistir en lo que representa la bandera del reino de España.

Puede que en una nueva Europa y/o en un proceso liberador/disgregador las cosas sean diferentes, pero por sí mismo no cambiará. Es su naturaleza. Por eso necesita gastar tantas energías contra todo lo que (para él) son procesos disgregadores. Solo puede existir mediante la imposición y la fuerza. Si deja de utilizarlas pasará a ser otra cosa.

Y por encima de todo, igual que el ADN tiene dos hélices, la querencia atávica al absurdo se une con la otra característica esencialmente (de esencia) española: la negación de la realidad.

Podemos seguir negando, y lo haremos, que la seguridad social está quebrada y que es una locura pagar pensiones con préstamos, que sobra “aparato” y funcionarios, que el “estado de las autonomías” es insostenible, que nuestra productividad es de risa y no nos permite “alegrías” que en países avanzados son normales. Hemos negado cualquier posibilidad de otra relación con Catalunya y no habrá solución hasta que –desde fuera- se nos imponga. Podemos negar que la precariedad y la temporalidad son inseparables del modelo que las grandes corporaciones y la tecnología están imponiendo. Negaremos que hay que buscar otras soluciones y acabar con la cantinela de la “creación de puestos de trabajo”.

Será difícil que, desde el neoliberalismo y la derecha, Daniel Lacalle nos traiga medidas favorables a los trabajadores. Pero lo que, espero, nos traerá será debate. Un debate seguramente menos impregnado de absurdo y de negación de la realidad. En el punto al que hemos llegado esto no resulta despreciable.

Los que, desde la izquierda, quieran debatir con él, ya se pueden ir poniendo al día.

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Los árboles y el bosque

El Financiero de El Garaje. LQS. Diciembre 2018

La realidad es que todo el mundo sabe que el Estado Español no solo no es ya viable económicamente, sino que avanza a buen ritmo hacia la categoría de estado fallido

Se lo confieso, cada día resulta más difícil ver el bosque. Hasta hace poco, la globalización parecía imponerse. Dentro de ella, el auge de las zonas de influencia china y europea, parecían tender a reequilibrar el poderío del gendarme estadounidense. Mundo multipolar contra Mundo unipolar. El marco conceptual parecía claro.

Esta visión se ha fraccionado. ¿Hasta dónde? No lo sabemos.

Primer árbol:

Los USA han abandonado (por ahora) su política de guerra y caos controlado (Bush/Clinton/Obama).

El 1 de septiembre de 1987 apareció un artículo (publicidad pagada) en el Washington Post, New York Times y Boston Globe, contra Bush padre, en tanto que representaba una política destinada a convertir a los USA en gendarme del Mundo (ante el colapso de la URSS). Treinta años de guerras ininterrumpidas, de agresiones y atentados han seguido.

Aquella publicidad estaba firmada por el entonces promotor inmobiliario Donald Trump. Curioso, ¿no?

Por otro lado, los Estados ya no son el marco en el que se expresa una economía que es cada vez más en red, zonal y dominada por unos pocos grandes gigantes multinacionales. Y, a la vez, en aparente contradicción, se refuerzan los proteccionismos económicos, se plantean guerras comerciales y se agitan banderas.

Mientras, el Brexit expresa la voluntad británica de reforzar su propia zona de influencia (y de establecer una relación privilegiada con China). Dentro del Reino Unido se produce (a otra escala) el mismo fenómeno y ya no sabemos si Escocia se quiere independizar o si es Inglaterra la que se quiere independizar de Escocia, de Irlanda del Norte y de todo lo que no esté relacionado con la rentabilidad (financiera) de la City.

Hace poco apareció en estas páginas un excelente artículo de Diego Arenas, “El próximo colapso financiero global 2019-2020 y el nuevo reparto mundial”. Este es otro árbol muy importante: la crisis que viene. No voy a extenderme, está todo ahí. Muy importante.

Otro árbol:

La agitación de banderas la estamos viviendo con singular virulencia en el Estado Español.

La realidad es que tienden a consolidarse zonas que son económicamente viables. Euskadi y Navarra lo son. Cataluña lo sería fuera del corsé español. Las Baleares y el País Valenciano se lo están empezando a plantear.

Andalucía parece que también. Quizás librándose del socialismo de mesa camilla se abra a nuevos vientos. Nada resultaría más favorable a Andalucía que la independencia de Cataluña y la desaparición actual del Estado de las Autonomías. Pero no para recentralizarse, sino para independizarse y liberar su enorme potencial. ¿Que resultaría peligroso renunciar a subvenciones, ayudas y “solidaridad” en forma de transferencias interregionales? Pues sí. ¿Que podría convertirse en un terreno favorable por población, situación y (relativo) nivel cultural a la llegada masiva de tecnología (capital) aportada por grandes grupos mundiales y que eso tiene sus peligros? Pues claro. A ver si detrás del ruido provocado por Vox se perfila un proyecto (¿Quo Vadis, Aznar?) muy diferente.

Porque la realidad es que todo el mundo sabe que el Estado Español no solo no es ya viable económicamente, sino que avanza a buen ritmo hacia la categoría de estado fallido. En ese contexto, por fuerza caótico (y que se verá agravado por la tercera fase de la crisis que viene), cada realidad busca encontrar su sitio.

Todo evoluciona muy rápidamente. En un mundo que cambia aceleradamente, todo, absolutamente todo, es posible. Surgen sorpresas por todos lados, y nada es lo que parece. Véase lo ocurrido en Francia y el nivel de amenaza existente en una Italia dividida entre un norte, viable, y un sur que no lo es.

Como es lógico, los políticos han perdido pie. Vean si no a los del PSOE o Podemos o IU preguntándose estúpidamente por qué pierden votos. A nosotros nos cuesta ver el bosque, pero es que ellos no ven ni los árboles. Para empezar, podrían anotar que si la democracia está en peligro no es por el crecimiento de Vox, de Le Pen o de Salvini. Lo está porque la democracia ha sido la expresión política de las clases medias, y las clases medias (a las que pertenecen todos esos políticos, sin excepción) están desapareciendo. Por eso no pueden (esos políticos), no ya aportar soluciones ni proyectos, es que ni siquiera pueden comprender lo que está pasando.

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Diez años de Lehman. El mundo ha cambiado

El Financiero de El Garaje. LQS. Septiembre 2018

Los grandes son cada vez más grandes y se están comiendo todo. Amazon incluso amenaza con acabar con el sistema bancario clásico, ya que, de hecho, se ha convertido, además, en un banco y lleva otorgados más de 3 mil millones de euros en créditos a particulares y empresas

Esa es la cuestión. En diez años el mundo ha cambiado.

Para evitar el colapso del sistema, en 2008 el mundo se lanzó a una enloquecida carrera de endeudamiento. Hoy los niveles de burbuja superan ampliamente a los de 2000 (crisis de las punto com) y 2008 (burbuja inmobiliaria).

¿Protagonistas? Los Bancos Centrales. No les vamos a aburrir con datos, ya hemos escrito muchas notas sobre ese tema. Uno solo basta para ilustrar la situación: El Banco Central Europeo (BCE), tiene activos (ha comprado deuda) por el equivalente al 43% del PIB de la zona euro, unos cuatro billones de euros.

¿Insostenible? Pues sí. La burbuja acabará estallando y cuando lo haga, las consecuencias serán devastadoras.

¿Cuándo? Imposible saberlo. Se habla ya de una recesión y caída de la bolsa USA para 2020. Muchos las esperábamos antes. Bill Gross, por ejemplo, gestor reputado del mayor fondo de inversión en bonos, lleva apostando a la baja en el Bund (Bonos alemanes) desde 2015. Bill Gross tiene razón, pero ha calculado mal el poder de los Bancos Centrales. Cuando los tipos suban y los bonos bajen Bill Gross ganará mucho dinero… si es que puede aguantar su apuesta hasta entonces. (Si les interesa el tema, vean o vuelvan a ver la película “La Gran Apuesta”, cambien “burbuja inmobiliaria de las subprime” por “megaburbuja de la deuda” y ahí lo tienen).

Los Bancos Centrales intentan gestionar el cambio (subida de tipos) que viene, para evitar turbulencias ¿Cómo se posicionan esos Bancos Centrales en este preciso momento? Así:

Veremos qué es lo que consiguen. Si se salen con la suya o si las turbulencias se adueñan de la situación.

Mientras, los mercados USA aguantan (de hecho están en máximos históricos) gracias a la explosión de tecnología representada por las FAANG y asimilados, además de otros factores (como la rebaja fiscal de Trump)

Las FAANG son Facebook, Apple, en competición con Amazon por la mayor capitalización en bolsa (Amazón vale 260 mil millones de dólares más que todo el Ibex 35 junto), Netflix y Google. Los que hubiesen comprado acciones de estas compañías en estos años habrían ganado una fortuna.

Los grandes son cada vez más grandes y se están comiendo todo. Amazon incluso amenaza con acabar con el sistema bancario clásico, ya que, de hecho, se ha convertido, además, en un banco y lleva otorgados más de 3 mil millones de euros en créditos a particulares y empresas.

Hablando de tecnología, el fracking (en el que casi nadie creía) ha cambiado el mundo del gas y el petróleo. Estados Unidos no solo se ha convertido en el primer productor mundial de petróleo, sino que tiene reservas de energía para cien años.

Siempre la tecnología (con una brecha en aumento). Instrumento de dominio del mundo, pero también portadora de grandes esperanzas. Si se deciden a comercializarlo, el filtro de grafeno, por ejemplo, cambiará el mundo, permitiendo el acceso al agua potable a miles de millones de personas en África, Asia y América, sin contar con las posibilidades de mejora en los sistemas de irrigación en el mundo desarrollado.

Más allá de las FAANG, otras grandes entidades han aparecido. Airbnb, por ejemplo no solo se está haciendo con el turismo mundial, sino que está rediseñando las ciudades.

El futuro es incierto. En Estados Unidos se ha abandonado, por ahora, la política de guerra y “caos controlado” que buscaba destruir todos los estados que no formaban parte de la globalización, (Bush, Obama y Clinton). Así, Trump ha acabado con el ISIS y por ahora no se registran atentados importantes en el mundo occidental. Veremos si la “opción de los negocios”, con guerra comercial o sin ella, se impone o si los USA vuelven a su nivel anterior de agresividad.

España también ha cambiado radicalmente. Cualquier análisis de clases realizado hace diez años no sería válido hoy, por la sencilla razón de que España ha cambiado de dueños. España estaba en venta y se ha vendido. Los nuevos dueños son los grandes fondos de inversión que controlan bancos, sector inmobiliario y cualquier otro sector importante. A los nuevos amos, el tema de la unidad política de España les trae sin cuidado, y ahí es donde se inscribe la situación en Cataluña. La España antigua, la de hace diez años (no de hace cuarenta, sino diez), no le interesa a nadie y cambiará (será cambiada) porque el “Estado de las Autonomías” no solo es insostenible sino que va en contra de los intereses de multinacionales y fondos de inversión.

No es propósito de esta rápida nota hablar de política. Pero, si tienen la paciencia (mucha) necesaria para analizar las “propuestas” de los políticos, comprobarán que se refieren, sin excepción, a una España (y a un mundo) que sencillamente no existe. Puede que sea para manipular y mantener sus privilegios, o simplemente por ignorancia y desconocimiento de cómo funciona realmente el mundo, o las dos cosas…En cualquier caso es fácil imaginar el éxito (nulo) que van a tener.

Quizás, la única excepción, con todas sus contradicciones, se encuentre en Cataluña, que, posiblemente, cierre la página de un Estado español obsoleto.

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Los bancos no son (tan) malos

El Financiero de El Garaje. LQS. Julio 2018

¿Nuevo impuesto a los bancos? Se nos dice que con un nuevo impuesto a los bancos (junto con otros) se va a cubrir el déficit de la seguridad social. Pero el déficit alcanza 17 mil millones anuales, más o menos el beneficio del sector bancario en su totalidad (estimado) para 2019. Imposible, no se lo crean. Como mucho sacarán mil millones. Y, además los pagarán sus clientes, es decir ahorradores e hipotecados.

Y es que los bancos ya no son lo que eran.

No es que no tengan poder. Vean si no, como al ser propietarios del grupo Prisa, por transformación de sus deudas en capital, han impuesto un cambio de dirección y de posicionamiento político en El País. Cambio por cierto, no se sabe por qué razón, tan celebrado. El País (porque así lo ha decidido el Ibex 35) se suma al “diálogo”, ahora al lado del PSOE, pero en el fondo no hace más que obedecer a los amos de sus amos.

También tienen poder, los bancos, para desahuciar o para hacer la vida imposible a hipotecados y ahorradores, por eso señalar a los bancos siempre tiene premio. A la mayoría de la gente no le gustan, y con razón.

Pero no se preocupen, en 2022 sólo quedaran cinco bancos en España (de los 62 que existían en 2007) y, además, reconozcámoslo, ya no son los amos del cotarro.

Se han convertido en meros transmisores de las decisiones tomadas por los Bancos Centrales que, a su vez, están en manos privadas (directamente, como la Fed o indirectamente como el BCE). Están en manos del sindicato financiero anglosajón, que es el que controla el mundo. Ellos y las grandes corporaciones.

El dinero ya no lo crea (por lo esencial) el banco de la esquina cuando le da a usted un préstamo. El dinero lo crean los bancos centrales comprando bonos de unos estados que estarían en quiebra sin esas compras. Los amos de los bancos centrales son los amos del mundo.

Cuando decimos que los bancos no son (tan) malos queremos decir que no son los protagonistas ni los principales culpables de lo que está pasando ni de lo que se avecina, sino meros instrumentos de las élites que manejan el mundo.

Que no nos pase como a las ovejas, que están convencidas de que sus amos son los perros, mientras que ven al pastor como un ser bondadoso, que nunca ladra, que va a buscarlas cuando se pierden o las cura cuando se hieren.

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Dinero virtual, riqueza ficticia y bancos centrales

El Financiero de El Garaje. LQS. Mayo 2018

¿Está el próximo crash programado?

Muchos piensan que así es. Vean el siguiente artículo (no lo he encontrado en castellano, clic aquí)

La tesis principal es que el sindicato financiero anglosajón, que controla los bancos centrales y, con ellos, la creación y flujos monetarios, prepara la quiebra de dichos bancos centrales (incluido el BCE europeo) con el fin de arruinar a todos los pequeños ahorradores, a los pensionistas, a lo que quede de las clases medias y, objetivo último, dar un paso más en la concentración bancaria y financiera, dentro de la brutal aceleración de la concentración de la riqueza, que es la principal característica de nuestro tiempo.

Echemos un vistazo al esquema del balance de cualquier banco central:

Como en todo balance, la suma de los activos debe de ser igual a la del pasivo.

La mayor parte de los activos se concentran en préstamos al sector público (alianza tóxica de los bancos centrales y los Estados) y se concretan en bonos de los Estados (contabilizados por billones). Les siguen los préstamos a empresas privadas.

El día que se decida constatar que los estados no van a devolver sus deudas (se active el crash, si es que está así programado) y, por lo tanto, se oficialice que el activo de los bancos centrales es en realidad muy inferior al teórico, se producirá un devaluación paralela (y brutal) del pasivo. Si un banco central quiebra, no podrá devolver las reservas obligatorias que los bancos comerciales tienen depositadas en sus cuentas en el banco central (en el europeo, más de 500 mil millones) ni, tampoco, ningún otro tipo de depósito, con lo que esos bancos quebrarán, llevándose por delante los depósitos de sus clientes. Por no hablar de los que quebrarán sólo por el hecho de que el Banco Central “no disponga de liquidez para prestarles”. Así se borra (devalúa) el dinero, cuando este no es más que bits de ordenador.

Los bancos quebrados (ya sin los depósitos, anulados por ley) serán comprados, muy baratos, por los grandes de la finanza anglosajona. Los clientes particulares y las empresas, aunque hayan perdido sus depósitos, tendrán que seguir pagando sus créditos, porque eso será precisamente lo que comprará el sindicato financiero.
Y ya no se volverá a hablar de la burbuja de los bancos centrales. De un plumazo se habrá borrado su balance. Se crearán otras herramientas para que los que controlan el sistema puedan seguir manejando los flujos monetarios. Ellos, no solo no perderán nada, sino que serán –como siempre– los grandes ganadores de la crisis.

La riqueza general bajará (pero, ¿no era –como decía Obama– “ilusoria desde el principio”?). Los Estados y los pueblos, sometidos por la deuda no podrán salir de la trampa.

Ellos, el sindicato, han tenido (y tienen) el privilegio de crear dinero (a través de los bancos centrales). Será todo lo ficticio que se quiera, pero los intereses que perciben por ello (en España 30 mil millones al año) son bien reales (salen del presupuesto y se recaudan vía impuestos a la población). Son beneficios que se pueden reinvertir en toda clase de activos, bienes y empresas.

El capital del BCE (suscrito por los Estados) desaparecerá en el agujero, al igual que los fondos (públicos y privados) de pensiones, invertidos en bonos de los Estados.

Con respecto a los billetes en circulación (otra parte del pasivo que habrá que devaluar), sabido es el interés de los poderes económicos en hacer desaparecer el dinero en efectivo. Resulta más fácil suprimir dinero electrónico, aunque una eventual obligación de cambiar billetes por una nueva moneda permitirá también devaluar, por el método de cálculo a emplear, su valor.

Cuando hablamos del balance del BCE, hablamos de más de 4.2 billones de euros (el doble del que era en 2015 antes del inicio del programa de compra de bonos soberanos). Tienen que ser borrados. Quizás al lector esta lectura le parezca apocalíptica. No estoy seguro –ni nadie lo está– de que todo esto vaya a ocurrir así, y nada me agradaría más que las cosas se solucionasen de otra manera. Por ello, cualquier sugerencia u opinión serán bien recibidas como parte de este debate. No se me ocurre otro de mayor importancia.

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¿Quiere saber qué va a pasar? Mire este gráfico

El Financiero de El Garaje. LQS. Abril 2018

Se trata del Índice de Sorpresas Económicas, elaborado por Citigroup.

Mide la desviación de los datos macroeconómicos reales, con respecto a las previsiones existentes de esos mismos datos. Si la realidad supera las previsiones, el índice se sitúa por encima de cero. Cuando los datos son inferiores a las previsiones ocurre lo contrario.

Como pueden observar, la caída del índice desde principios de 2018 (este gráfico se refiere a los datos macro en Europa) es muy importante y, sobre todo, muy acelerada. La economía está decepcionando.

¿Qué significa eso? Pues que, con mucha probabilidad, el punto más alto del último ciclo expansivo está ya detrás de nosotros. Un ciclo que, por una parte, ha sido conseguido a base de aumentar el endeudamiento a un ritmo brutal y, por otra parte, no ha llegado a beneficiar a la mayoría de la población.

Esto va a suponer que los conflictos abiertos (y otros que se van a abrir): explosión del régimen del 78, revolución catalana, crisis del sistema de pensiones, y todo lo demás que a usted se le ocurra, van a desarrollarse en un marco de menor crecimiento, puede que de frenazo económico y, quizás, dentro de un par de años, de recesión.

Es decir, que se van a agudizar de manera importante.

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No diga que no se lo dijimos

El Financiero de El Garaje. LQS. Febrero 2018

Luís de Guindos acaba de ser nombrado vicepresidente del Banco Central Europeo. Nosotros se lo anunciamos en estas páginas hace ya varios meses.

Como recordarán, porque aquí lo señalamos, sólo dos políticos españoles acudieron, el 1 de Junio de 2017, a la última reunión del grupo Bildelberg. Es decir, que fueron señalados allí, en esta “fundación”, controlada por los Rockefeller, para más altas funciones. Eran una apuesta clara de Bidelberg/OTAN.

Uno de ellos fue Albert Rivera. Desde entonces, se ha acelerado la operación Ciudadanos como “alternativa” al PP, bien junto a ese PP, conformando una mayoría absoluta, bien en coalición con el PSOE. Ya se verá lo que decide el poder en su momento. El PSOE, como siempre, a la espera de lo que le ordenen.

El segundo, como recordarán, fue Luís de Guindos. A partir de ese momento la decisión estaba tomada. Naturalmente, se puso en escena el paripé normal en estos casos, que si el PSOE prefería una mujer para el cargo, que si el parlamento europeo prefería al candidato irlandés Philip Lane, en fin, lo mínimo (muy mínimo) para aparentar algo de debate. En el último momento, muy oportunamente, Philip Lane ha retirado su candidatura. Eh Voilà!

Ahora solo queda por ver si este antiguo dirigente de Lehman Brothers se une a la posición alemana, de mayor firmeza en la reducción de “estímulos” (léase compra de bonos) o si se mantiene más cerca de una posición estadounidense, como sugeriría su curriculum.

Cabe también la posibilidad de que se consolide como hombre puente entre el BCE y la Reserva Federal USA (Fed). Si este fuese el caso, asistiríamos, seguramente, a una mayor coordinación de los bancos centrales en la nueva etapa que ya está llegando, que es la de la subida de tipos de interés.

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Estamos virando

El Financiero de El Garaje. LQSomos. Enero 2018

Estamos virando lentamente. La situación podría sugerir (los pide, en realidad) cambios más rápidos, pero estos no se producen porque los bancos centrales están aplicando un control férreo y van dosificando sus medidas para evitar males mayores.

¿Qué está pasando?

El petróleo está alcista, superando los 60 dólares, lo que acabará provocando tensiones inflacionistas.

La inflación subyacente está orientada al alza, poco todavía, pero al alza. Según Draghi, que ha hablado este jueves, 25 de enero, en conferencia de prensa, la economía está mejor que nunca. Todo eso ha sonado a los mercados a subidas de tipos de interés. Por ello, hoy el euro está en niveles de 1,25 dólares, el más alto en mucho tiempo y los bonos y las bolsas han bajado (menos los bancos que necesitan esa subida de tipos). Y los americanos contentos con la bajada del dólar.

Pero como Draghi tiene miedo precisamente a una reacción fuerte de los bonos (que ante este panorama ya estaban a la baja y hoy han bajado en cuanto ha hablado) se ha apresurado en añadir que, de todas formas, en el Banco Central Europeo ni siquiera se han planteado debatir el acabar con los estímulos (compras de bonos, acciones, etc.). Ajuste fino, se llama esto. Un poco de timón a un lado y otro poco al otro, porque, no lo olvidemos, desde del 1 de enero de este año, el BCE ha reducido sus compras mensuales a la mitad.

Naturalmente, la gente normal vive las cosas de otra manera. Ve con horror que los precios suben y suben y los salarios no se mueven. Entonces escucha que el BCE sigue empeñado en que la inflación suba. No parece que la midan de la misma manera que el común de los mortales, que se pregunta “¿Si esto no es inflación, qué va a pasar cuando llegue la que nos promete el BCE?”

La ecuación es muy difícil porque el problema fundamental sigue siendo la enorme cantidad de deuda en circulación. La gestión de las pérdidas de valor de esa deuda en caso (más que probable) de subidas de tipos de interés, es algo así como manejar un enorme portacontenedores en medio de una tormenta perfecta. De ahí los equilibrios de Draghi. Puede que pase la tormenta, pero puede también que se estrelle contra las rocas.

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El gráfico más importante del mundo

El Financiero de El Garaje. LQSomos. Enero 2018

Mi admirado José Luis Cárpatos (Serenity Markets), define el siguiente gráfico como el más importante del mundo… y no le falta razón.

Se trata del rendimiento (tipo de interés a la emisión) del Bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, desde 1990 (9%) a un mínimo (1,5%) en 2016. Si unen con una línea los máximos de cada recuperación, verán que cada máximo se topa con esa directriz y el rendimiento vuelve a bajar. Lo interesante es que hoy, al 2,42% el rendimiento está rompiendo esa línea y amenaza con romper una tendencia bajista de 27 años.

Independientemente del hecho de que los mercados de acciones USA están en máximos históricos tras un 2017 de subidas increíbles, este gráfico está poniendo nerviosa a mucha gente.

Han sido ingentes las cantidades de bonos comprados por los bancos centrales (en 2017 se han estado inyectando 200.000 millones de dólares al mes por el conjunto de los bancos centrales) y el endeudamiento mundial ha llegado a 217 billones de dólares (el 325% del PIB). Para no aburrirles con cifras, solo señalaré que de esas compras a tipos históricamente bajos, una parte, 11 billones de dólares, han sido emitidos a tipos negativos, es decir que se pagaba por prestar.

Y ahí está la cuestión ¿Qué va a pasar cuando los tipos suban, que subirán? Que los tenedores de esos bonos, fondos de inversión, fondos de pensiones, bancos, etc. van a registrar pérdidas enormes porque si entonces los bancos centrales dejan de comprar bonos (o compran menos como va a hacer el BCE en 2017), ¿quién va a ocupar su lugar y comprar para perder dinero?

La subida de tipos va asimismo a dañar las cuentas de los estados endeudados. En España, con un tipo medio de endeudamiento del 2,6%, una subida de un 1% sobre el stock de la deuda supone 10.000 millones más de intereses al año (ya pagamos 30.000 millones actualmente). Se comprenden fácilmente las consecuencias que se pueden derivar en términos de recortes.

En Estados Unidos los tipos ya han tomado el camino de la subida, mientras que Europa se resiste ante las duras consecuencias que se pueden temer. Vean la siguiente comparativa entre los rendimientos a dos años entre USA y Alemania.

Toda la cuestión en Europa va a ser cómo lograr la cuadratura del círculo de reducir “estímulos” y permitir la subida de tipos sin que el resultado provoque un shock tremendo. Difícil.

En el Reino de España se ha logrado rebajar el déficit del 10% al 3%, pero no se logra reducir el peso total de la deuda. A pesar de ello, y teniendo en cuenta la “gestión” de los recortes aquí vividos, (quizás para ayudar a generalizarlos), Luis de Guindos irá muy probablemente este año al Banco Central Europeo.

Ya se lo dijimos hace unos meses: sólo dos políticos españoles acudieron a la reunión de Bilderberg de 2017. El primero, Luis de Guindos, que va a ser promovido al BCE en el momento más delicado. El segundo, Albert Rivera, que ya ven ustedes qué camino lleva.

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El Financiero de El Garaje. LQSomos. Diciembre 2017

Se trata de “La gran trampa” del economista Daniel Lacalle. En él encontrarán una defensa de la actitud de Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo y de algunas de las reformas (bancaria, laboral y otras) realizadas por el gobierno de Mariano Rajoy.

No encontrarán un análisis que llegue a expresar que los bancos centrales son un instrumento (privilegiado) de las élites para saquear a las clases trabajadoras y medias y a los pueblos. Esto se presenta más bien como una consecuencia indeseable de “los errores” de los bancos centrales.
Tampoco encontrarán ninguna solución más allá de las clásicas del liberalismo económico.
Y también es cierto que se ha podido ver a Daniel Lacalle en compañía de partidos de derechas.

Entonces ¿por qué recomendarlo?

Conviene leerlo porque expone minuciosamente y con bastante exactitud los mecanismos que dominan hoy la economía y los mercados, sobre todo de los mercados de deuda. Sin comprender estos mecanismos y los de creación monetaria es absolutamente imposible entender el mundo actual.

Lacalle realiza un repaso bastante lúcido de lo ocurrido estos años en esos mercados y en los de materias primas desde la crisis financiera de 2008. Reúne también numerosos datos y cifras que ilustran bien la situación, la gran trampa, en la que nos han metido y que anuncia una próxima gran crisis financiera, muy probablemente ligada a la explosión de la burbuja de la deuda.

Teniendo en cuenta la temeraria ignorancia en estos temas de muchos de los que hoy desde la izquierda pretenden construir alternativas, lecturas como esta resultan, en mi opinión, imprescindibles.

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