Colombia. La lucha en los oleoductos ante la ofensiva privatizante

Efraín Viveros Filigrana*. LQS. Julio 2020

Perfil del conflicto en los oleoductos, la «anormalidad laboral» de la USO en Ecopetrol y su posible desenvolvimiento

1. EL ANÁLISIS Y PLANEAMIENTO DEL QUÉ HACER ANTE LA OFENSIVA PRIVATIZANTE incluida en el Plan de Desarrollo del gobierno Duque, inició en las cercanías de octubre de 2019. Tuvo un salto en su desarrollo en enero de 2020 y se complejizó con la declaratoria de Emergencia Económica en marzo que sirvió de apoyo para lanzar la cuarentena con un confinamiento que se volvió un pretexto para negar los derechos políticos y organizativos al pueblo colombiano y sus organizaciones.

2. EL LANZAMIENTO DE LA LUCHA EN LOS OLEODUCTOS con la modalidad de «jornada de protesta con afectación de la producción», iniciada por la Subdirectiva Única de Oleoductos -SUO- de la Unión Sindical Obrera de la industria del petróleo -USO- el jueves 25 de junio (25-J) a las 6am, arrancó con participación entusiasta de más del 90% de los operadores y con resultados contundentes que se han prolongando por semanas. Es parte de una lucha sin tregua que inició desde 2012 cuando se creó Cenit.
Esta decisión demandó un esfuerzo adicional al Colectivo Sindical Nacional Clasista «Guillermo Marín» -CSNCGM- que cuenta con la gran mayoría de los dirigentes de la SUO, que acudió a los encuentros virtuales que funcionaron como recurso principal para dar continuidad al ejercicio dirección colectiva de estos prestigiados líderes sindicales. Así se sorteó la limitación generada al no poder llegar a las 54 plantas de bombeo ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional y en muchos sitios de difícil acceso, pero vale anotar que poco a poco se ha recuperad alguna movilidad de los dirigentes sin dejar de observar las normas sanitarias de autocuidado en materia de bioseguridad.
Desde marzo de 2020, cuando se decretó el confinamiento nacional, se ha trabajado así, bien es conocido que el gobierno ha ido modificando y aplazando maliciosa y peligrosamente «la cuarentena inteligente» y abriendo la economía aunque aumente el contagio, al ritmo que crece el contagio acentúan las medidas fascistizantes como los toques de queda y «cuarentenas sectoriales».
– Se lanza la lucha con un amplio marco de confianza en los afiliados de la USO del oleoducto y en la respuesta solidaria del movimiento popular de masas que viene manifestando una tendencia al ascenso evidenciada el 21N y el 4D de 2019, que se afectó mucho con el recorte de los derechos sindicales y políticos con las normas de cuarentena.
La hostilidad de la dirigencia del sindicalismo socio-político era evidente y el riesgo de no lograr solidaridades fuertes de otras subdirectivas de la USO.
Esos factores enunciados hicieron parte del marco de fuerzas inicial.
– Se trabajó sin contar con el interés de las fuerzas políticas del campo democrático, de izquierda, y revolucionarias, que han reaccionado sobre su importancia en la medida que se ha mantenido en ascenso la lucha.
– Cabe destacar la gran importancia publicitaria y política del encadenamiento de dos dirigentes sindicales (uno de la SUO y el otro de la JDN) al Machine ubicado en la Plazoleta Manuel Gustavo Chacón, situada en el edificio principal de Ecopetrol en Bogotá; su permanencia allí ha dado un punto de referencia y persistencia en la lucha de los petroleros.
– El reaccionario gobierno uribista de Iván Duque el 4 de junio lanzó el Decreto-Ley 811, aprovechando la segunda declaratoria de emergencia. En ese Decreto el ministerio de hacienda y crédito público liderado por el privatizador corrupto Carrasquilla, deja clara la intención de vender de inmediato a Cenit, beneficiaria de la cesión de activos de Ecopetrol pues su capital de constitución no le da para más allá de montar la oficina de la gerencia. Este Decreto ha levantado repudios desde el Congreso de la República pasando por colectivos de opinión hasta llegar a las organizaciones sociales y políticas del campo popular y democrático.
– El curso de la batalla sindical y política hizo que la Junta Directiva Nacional -JDN- asumiera esa lucha como propia y decretó «anormalidad laboral» en Ecopetrol como forma de expresar la inconformidad con la patronal y el gobierno de Iván Duque, en apoyo a los trabajadores del segmento de transportes que estaban el lucha desde el 25-J.
– El fragor del combate afina sus planes el Bloque Clasista -BC- de la JDN, aunque a menudo actúe como contra tendencia el sindicalismo socio-político que no pierde oportunidad para tratar de desacreditar o desvirtuar el papel del CSNCGM y el BC, para poner en el seno del debate su teoría de «huelga legal» que no ha puesto en práctica en ningún frente de lucha para demostrar su efectividad. Esto es una completa reversa a lo aprobado en la Asamblea Nacional de Barrancabermeja en agosto de 2016, que por cierto no ha sido derogada por las posteriores asambleas, XIX y XVIII, desarrolladas en Bucaramanga en 2019 y en Girón, Santander el 26, 27 y 28 de julio de 2017, respectivamente.

– La vida a mostrado que la lucha contra la privatización es un asunto político de envergadura, que es transversal a la problemática sindical, dado que toca pilares macro económicos como el extractivismo y el papel del capitalismo de Estado en los manuales del modelo neoliberal que ahora anda en apuros ante la honda crisis económica que marca síntomas claros de hundimiento del sistema capitalistas, justo cuando nos decía que era «el fin de la historia» y que las iba a evitar y a volver «una oportunidad».
Se ha visto que luchar contra la privatización por la vía que sea, ya sea siguiendo el camino de la venta de Cenit SAS y demás filiales o escogiendo el incremento de la venta de acciones de Ecopetrol SA a poderosos agentes particulares, es asunto clave para mantener estables las conquistas de la USO en Ecopetrol.
En 8 años de existencia Cenit no ha logrado su autonomía empresarial debido a que no tiene el control de la operación y así no es vendible, por eso la patronal ahora abunda en argumentos contra un acuerdo-mandato que ha sido la base de las gigantes utilidades de Ecopetrol en el segmento de transportes por oleoductos y poliductos que le cedió artificial y truculentamente a Cenit.

3. APARECEN IMPORTANTES PROBLEMAS A DILUCIDAR, se trata de la fórmula para abordar desde lo jurídico la salida al conflicto Ecopetrol-Cenit, puesto que el problema de los trabajadores se resolvería hasta el 2028 si se cumple el contrato a 15 años, de operación y mantenimiento, entre Ecopetrol y Cenit, mediante el cual se mantiene el vínculo laboral de los operadores con Ecopetrol y los beneficios completos de la Convención Colectiva de Trabajo USO-Ecopetrol, aunque siguen gravitando en todos los segmentos del Grupo Empresarial los problemas generados por el engendro administrativo del fraccionamiento de Ecopetrol en más de veinte negocios que se vuelven filiales mediante la figura de sociedad por acciones simplificada -SAS-.
Ese engendro jurídico-administrativo «Grupo Empresarial Ecopetrol», como medio para cristalizar el proceso de privatización, es generador de debates sobre cómo lograr una estabilidad laboral indefinida no sujeta a la vigencia de contratos, la posibilidad de la unidad de empresa y la existencia de una «sustitución patronal» que, según la patronal, lleva a perder el derecho a la salud universal y se caería en el mundo de las EPS que son ejemplo de ausencia de atención de calidad. Es así como aparece un conjunto de herramientas jurídicas que se plantean desde el derecho laboral y el administrativo y ameritan un estudio juicioso.
Desde otro lado, está la incidencia del Decreto-Ley 811 del 4 de junio, que al plantear la venta inminente del Cenit impacta sobre la estabilidad jurídica de un acuerdo sindicato-empresa al momento de levantar la lucha en los oleoductos, es decir, aparece un asunto que no deja blindar los avances de la lucha en el marco legal.

4. LA ANORMALIDAD LABORAL EN EL OLEODUCTO DESDE EL 25-J, es una fecha hito en la historia del movimiento sindical en general y de la USO, en particular.
Primera acción de esencia huelguística en la industria, aunque no se declare como tal, donde los trabajadores han asumido el control de la producción y, a partir de ello, entran a regular el flujo de los hidrocarburos por las redes de oleoductos y poliductos de Colombia, hoy cedidos por Ecopetrol a la SAS Cenit, filiar del Grupo Empresarial Ecopetrol.
Acción masiva que ha dejado al desnudo los serios problemas administrativos, operativos y sanitarios de la estatal petrolera que ha tratado de cargar a los trabajadores sus errores gerenciales.
Los trabajadores de la salud han librado, con otras características, arduas batallas para conquistar la bioseguridad y mejores condiciones de trabajo y salariales.

5. HABLAR DE ANTES Y DESPUÉS DEL 25-J NO ES UNA EXAGERACIÓN, no es una pretensiosa afirmación del Colectivo Sindical Clasista Guillermo Marín, ni del Movimiento por la Constituyente Popular -MCP-, que es una las pocas fuerzas políticas que los ha apoyado sin dudar de su seriedad y entrega al trabajo sindical con los afiliados para impulsar los comités de base que indican los estatutos de la USO, antipatronal, anti oligárquico y antiimperialista.
La historia de luchas del movimiento sindical en Colombia por primera vez tiene un contexto de cuarentena manejada con criterios y definiciones pro fascistas y utilizada para tapar una aguda crisis económica que puede superar la gran depresión de los años 30 del siglo pasado.
Prácticamente, la cuarentena está diseñada por el gobierno para recortar los derechos políticos a la oposición y para que no se pueda ejercer ningún tipo de protesta obrera o popular y, mucho menos, admite la parálisis de la producción.
Esos rasgos destacan el papel determinante de la decisión y la valentía de los obreros y demás trabajadores y de las fuerzas que participan y dirigen la lucha de la USO contra la privatización y por los derechos económicos, sociales, laborares y sindicales contenidos en la Convención Colectiva de Trabajo USO-ECOPETROL.

6. LA LUCHA IDEOLÓGICA Y POLÍTICA AL INTERIOR DE LA USO HA CAMBIADO SUSTANCIALMENTE por los acomodamientos ideológico-políticos que fuerza la contundencia de los hechos de masas en los oleoductos luego del 25-J, cuyos trabajadores afiliados y líderes sindicales, quienes por su exigencia de que la JDN de la USO llamara a la lucha general como lo estableció la Asamblea Nacional XXVII de Delegados de Barrancabermeja (1) venían siendo blanco de distintas descalificaciones y apostrofados de «radicales» o, acudiendo a interpretaciones amañadas de episodios pasados en la lucha de la USO, tratados como «patevacas» (rompe huelgas) como expresión del desespero ante la falta de argumentos para refutar lo que han llamado «dogmas» del sindicalismo clasista, cuando lo real es que ellos promueven «la fe ciega» en el sindicalismo socio-político, de vieja data conocido por sus claros rasgos de conciliación de clases y tendencias legalistas y métodos de trabajo sindical con enfoques abogadiles en vez de un correcto uso de las pocas armas legales que deja la reaccionaria normatividad que enmarca la luchas sindical y social en Colombia.

7. ESAS LUCHAS QUE VENÍAN MUY AGUDIZADAS Y FORZARON LA CREACIÓN DEL «BLOQUE CLASISTA», como minoría de 9 integrantes de la JDN que incluyen al fiscal de la USO, que mostró una clara mayoría en la Asamblea Nacional de Delegados efectuada en noviembre de 2019 en Bucaramanga, cuando se votó la Mesa Directiva y el rechazo al fracking con amplia mayoría.
– Los choques repetidos y en ascenso han sido por la defensa o rechazo al fracking; la visión de las formas de lucha que impulsan un sindicalismo ajeno al concepto de sindicalismo de industria y hacen el juego al «holding» Grupo Empresarial Ecopetrol al separar o segmentar al sindicato por negocios y no actúan como organización para la industria del petróleo en todo Ecopetrol y demás empresas del negocio de los hidrocarburos; la distorsión del contenido estratégico de la plataforma de lucha para llevar a la USO a contemporizar con teorías «sobre las nuevas realidades del trabajo» y supuestas bondades y blindajes generados por una irreal «huelga legal» en los servicios públicos en Colombia, cuya legislación está plagada abiertamente de objetivos antisindicales y anti obreros; y para rematar, esa mayoría relativa de la JDN actúa atropellando o negando la democracia sindical al relativizar (o modular) las decisiones de la Asamblea Nacional de Delegados que no reconocen, en la práctica, como autoridad máxima del sindicato, al tiempo que se impulsa un presidencialismo asfixiante.

8. TRABAJAR POR ESTAR A LA CABEZA DE LA LUCHA Y CONSTRUIR UNAS ALIANZAS SERIAS, ES UN ASUNTO CRUCIAL PARA TRIUNFAR. Sin la fuerza necesaria no se logran los objetivos. La lucha contra la privatización es muy fuerte por los intereses imperialistas y oligárquicos tras la intención de dejar sin esos ingresos petroleros al pueblo colombiano para favorecer, hacer salvataje, de empresas privadas de los monopolios, como ejemplo podemos decir el caso de Avianca.
– Los aliados posibles deben buscarse contemplando el efecto de la lucha iniciada el 25-J, que destruyó el castillo de naipes de la burocracia que argumenta la «falta de condiciones» para la lucha directa de masas, que se pone como autoridad sanitaria para refugiarse en la zona de confort del confinamiento y así abandonar su escaso trabajo con las bases sociales de las organizaciones populares y de las exigencias en disciplina que demanda la pertenencia a partidos u organizaciones políticas.
– Los sindicalistas clasistas han acumulado suficiente «odio de clase», muy justificado por sus posiciones de confrontación al capital, asunto rechazado de plano por los vendeobreros oportunistas, por los defensores de la convención USO-Cenit que desconoce lo consignado en la Convención Colectiva de Trabajo USO-Ecopetrol al aceptar alguito por encima de la horrible ley laboral colombiana. Además, porque algunos dicen ser de izquierda para descalificar a la izquierda revolucionaria, mientras hacen pacto con para defender políticas de Duque y la patronal en temas como el fracking y la consolidación del Grupo Empresarial Ecopetrol.
– Por tanto, es necesario reconocer que el sindicalismo clasista está hoy a la cabeza de la lucha, ha despertado el ánimo de fuerzas sanas, dentro y fuera de la USO, que esperaban señas claras de un liderazgo renovado que asumiera las luchas por temas esenciales como la soberanía nacional en lo energético y acciones de masas que volvieran a los días del 21N de 2019. También han puesto a la defensiva a los que no tienen más que tratar de acomodarse y reconocer lo que está a la vista: EL SINDICALISMO CLASISTA ES EL ÚNICO SECTOR QUE ESTÁ ENTREGANDO TODO EN UNA LUCHA FRONTAL CONTRA LA PATRONAL Y EL GOBIERNO, CON UNA ACCIÓN MASIVA Y DIRECTA, TOCANDO LA PRODUCCIÓN, por eso está recibiendo un creciente reconocimiento en el movimiento popular del campo y la ciudad en lo corrido del 2020. Afrontando la realidad compleja de la pandemia y el confinamiento, de aguda crisis económica y de una fiera ofensiva fascistizante para hacer que los pobres paguemos la crisis.
– El sindicalismo clasista está orgulloso de su gesta, esto no lo ha llevarlo a la arrogancia ni al sectarismo, ha procedido llamando a todas las fuerzas a compartir tareas en una unidad de acción contundente contra la patronal y el gobierno de Duque, pidiendo que lleguen a la lucha a partir de su capacidad real y no de la que necesita o desearía. Los jefes burócratas, acomodados, van quedando más al desnudo, mientras el sindicalismo clasista aprende más de la tarea de diferenciar bases de dirigentes para poder llegarle a los trabajadores engañadas por falsos liderazgos. En la buena política como en el buen sindicalismo, es clave aprovechar cualquier aliado de masas, así sus jefes sean vacilantes, inconsistentes, inseguros, malos para dar pelea, etcétera.

9. EL QUE MÁS LUCHA, CON AUDACIA E INTELIGENCIA, TRABAJANDO MUY DURO SE PUEDE TOMAR LA DELANTERA EN LAS LUCHAS, además puede seguir ganando en la dirección trazada para los combates de clase si aprovecha al máximo sus resultados.
– El que más trabaja y lucha será reconocido como vanguardia por los trabajadores y todo el pueblo.
– Estar a la cabeza demanda, entre otros asuntos claves: objetivos claros y formas de lucha que estén en correspondencia con ellos, producción política oportuna dejando la rutina al pensar sobre la realidad pero sin abandonar la guía teórica y de principios del clasismo, planificación esmerada, persistencia en las tareas y objetivos y despojarse de la arrogancia.

10. LA LUCHA TIENDE A PROLONGARSE, MUY A PESAR DE LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS Y DE IZQUIERDA QUE TIENEN PROPUESTAS CLARAS Y FLEXIBILIDAD PARA ABORDARLAS A FIN DE PONER FIN AL CONFLICTO A LA MAYOR BREVEDAD QUE PERMITA UN BUEN ACUERDO, o sea algo que beneficie a Colombia, los trabajadores y a la USO.
La mesa de negociación poco se ha movido por la obstinación patronal que no dejó de acudir al ritual de la intimidación para destruir el movimiento, pero dio en roca.
Las comisiones negociadora están conformada por tres delegados de Ecopetrol y Cenit del nivel de vicepresidencias, con sus asesores, y cinco líderes sindicales que incluyen al presidente de la USO, Edwin Palma; a Marín, dirigente nacional de la USO ligado con los trabajadores del Huila; al Fiscal de la USO, Ariel Corzo (que alterna con otro dirigente de la Junta Nacional de la USO con vínculos con el departamento de Arauca, Oscar García); el presidente de la USO-SUO, William Silgado, y el dirigente nacional de la USO con anclaje en el oleoducto que es uno de los encadenados al Machín de Ecopetrol en Bogotá, Fabio Díaz. Es posible que la mesa se llegue a convocar unos garantes del Ministerio Público y la presencia de la CUT, si la patronal acepta la petición de la USO.
– El conflicto tiene un gran fondo político que deja a la luz los grandes antagonismos de la sociedad colombiana y el mundo capitalista-imperialista, que trata de evitar caer en un abismo muy hondo en la recesión-depresión y hace esfuerzos por una reactivación económica que no se ve cercana.
Entre tanto, el gobierno de Duque y la patronal están muy presionados por los compradores que se beneficiarían de la privatización y no tienen mucha capacidad de maniobra por el agotamiento de las fracasadas recetas del Consenso de Washington y, como ocurre en el mundo entero, dan palos de ciego, incluso, atreviéndose a salirse de la ortodoxia neoliberal, como, presionado por esa gran lucha popular de finales del 2019, lo ha hecho en alguna medida el gobierno de Pinera en Chile, oligarquía modelo para el mundo en el seguimiento al libreto-recetario del modelo en crisis.
Se trata del «todo vale» para intentar sobreaguar en la crisis cíclica que ya tiene el desempleo en Colombia volando por encima del 20% y con una balanza del comercio internacional negativa. La guía burguesa parte del principio de mantener su régimen y poder político ante el peligro de revueltas populares y apunta a lograr que la crisis la paguen los pobres, al tiempo que buscan fórmulas para mantener a flote al NO-sistema financiero internacional y salvar empresas particulares en riesgo de quiebra, como ocurre con el vergonzoso caso de Avianca.
– Los agentes de Duque pretenden evitar el descalabro de un desabastecimiento de hidrocarburos con el uso de carrotanques y las existencias de algunas reservas de hidrocarburos, la baja en la economía que demanda menos energéticos, el miedo al Covid-19 y la criminalización de la lucha social para debilitar el movimiento y derrotarlo, así imponer sus designios de privatizar a Cenit con la imposición de masacre laboral y arrasamiento de garantías y estabilidad sindical, laboral y salarial.
– Los trabajadores hacen los esfuerzos físicos, sicológicos y técnicos necesarios para mantener ese gran pulso de fuerzas con la patronal y su gobierno cuya duración ya superó los plazos que se calculaban.
Esos esfuerzos de los petroleros se ven estimulados por el crecimiento de la solidaridad política y de clase, a pesar del duro contexto generado por el aislamiento y enfriamiento de las luchas populares que generan las medidas de cuarentena contra el Covid-19.
– Ellos, los que desarrollan consecuentemente la tarea de «anormalidad laboral» en Ecopetrol, que destaca la afección del bombeo de crudos y refinados, esperan que se redoble la solidaridad política y social de distinto tipo y, en diferentes esferas, con actores sociales y políticos de distintos campos de la vida del país, para agregar fuerzas que ayuden a ganar la lucha contra el Decreto-Ley 811 y su perverso designio enajenador de los bienes del Estado.

11. EL COLECTIVO SINDICAL NACIONAL CLASISTA «GUILLERMO MARÍN», examina el cómo tomar y dirigir con más vitalidad y acierto los avances y retos de lucha de los petroleros, en el oleoducto y toda la industria de hidrocarburos.
De esta manera, al asumir los resultados como parte de su patrimonio teórico-práctico que obliga a defender y apoyar con ahínco a los trabajadores petroleros usando todas las vías y medios, con diligencia y agilidad, sin tramites burocráticos.
El CSNCGM, por tanto, afinará su funcionamiento y tensionará todas las fuerzas de abajo-arriba y de arriba-abajo al calor de la lucha con los petroleros y demás sectores movilizados contra el gobierno de Duque y el oprobioso régimen político de la oligarquía apátrida.

12. EL TRABAJO INTERNACIONAL es un frente de trabajo importantísimo donde el CSNCGM ha desplegado el principio del internacionalismo clasista activo y militante. Los trabajadores de la USO, en especial la SUO, han logrado que crezca el seguimiento a la problemática y han recibido mensajes de solidaridad de organizaciones sindicales, sociales y políticas de Asia, Europa, América Latina y el Caribe. Una práctica frentista Antimperialista y Antifascista es abonada en esta lucha contra la privatización de Cenit-Ecopetrol y más decenas de empresas rentables en manos del Estado colombiano que apuntan a convertirlas en privadas para beneficio exclusivo de los grupos monopolistas que tienen el músculo financiero para adquirirlas a los bajos precios que se las ofertan. Esta solidaridad, en parte, es un reflejo del por qué hoy se ha potenciado la lucha en Colombia por la derogatoria del privatizador Decreto 811 del 4 de junio de 2020.

Notas:
*.- Profesor de la Corporación Aury Sará Marrugo y del CIEP. Compromisario del CSNCGM en la USO. Dirigente nacional del MCP
1.- http://www.usofrenteobrero.org/index.php/secretarias/asuntos-energeticos/7193-frente-a-propuesta-de-consejo-gremial-la-uso-anuncia-huelga-general. César Loza, presidente de la USO. 06-07.2018
http://www.usofrenteobrero.org/index.php/secretarias/derechos-humanos/5643-fijando-la-ruta-hacia-la-huelga-general-reuniones-regionales. Héctor Vaca, dirigente nacional. Noviembre 21 de 2016.
http://www.usofrenteobrero.org/index.php/subdirectivas/cartagena/5399-la-uso-prepara-huelga-nacional-en-ecopetrol. Edwin Castaño, directivo nacional de la USO. 22 de septiembre de 2016
http://www.usofrenteobrero.org/index.php/actualidad/5321-uso-informo-a-la-opinion-publica-alistamiento-de-la-huelga. César Loza, presidente de la USO. 06-09-2016.
https://youtu.be/nInyxT53se4?t=22. Video de la rueda de prensa de César Loza y otros dirigentes de la USO. 06-09-2016.

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