El delito de mirar

El Grupo de Migración y Convivencia de la Asamblea Popular de Lavapiés (15-M) viene tiempo denunciando las redadas racistas que la policía española, la Municipal de Madrid y la Nacional llevan regularmente a cabo, con modos habitualmente brutales y despreciativos (por no hablar de algunos de sus comentarios). Hay días y uno ha sido testigo de ello en varias ocasiones en que parece que el deporte de moda de estos individuos uniformados y no identificados ni identificables, es el de la caza del negro.Pero tales actividades de las fuerzas policiales no son sólo perjudiciales para las víctimas de sus controles, sino también para los eventuales e involuntarios testigos de las mismas. Mirar ya es peligroso.

Dice el Grupo de Migración citado recordando uno de estos hechos: “varios paraban y exigían documentación guiándose por criterios raciales, (pues) la afluencia de gente (se trata de la Glorieta de Embajadores, Madrid) a esa hora era bastante numerosa y únicamente se solicitó la documentación a personas de procedencia africana, latina o asiática. Nos quedamos observando lo que estaba sucediendo. Esto pareció incomodarles (a los agentes) ya que se acercaron varios con órdenes de filiarnos, según pudimos oir del agente al mando. Nos pidieron la documentación sin explicar los motivos aunque se les preguntó en repetidas ocasiones”.

Como es habitual, tan habitual como ilegal, los agentes no llevaban a la vista su chapa de identificación, ni, cono también es habitual, se negaron a mostrarla. Normalmente, cuando se les pide que la muestren proceden al maltrato inmediato, cuando no a la retención de quienes así se lo piden.

El Grupo de Migración denuncia: “El racismo institucional… (y el asalto) a personas… en lugares como comedores sociales, casas de baños o locutorios”. Denuncia igualmente “la impunidad y las actuaciones abusivas de la policía, no ir debidamente identificados, negarse a explicar los motivos de la filiación e intimidarnos y amedrentarnos”.

En fin que, además del color, mirar empieza a ser delito o motivo suficiente para que a uno le fichen y le amenacen y eso por parte de unos uniformados que se niegan como es su deber a llevar su identificación a la vista. No les interesa que mires porque puedes ver y verles, (¿tienen miedo?). Pronto se establecerá una nueva norma estableciendo el delito de mirar y el deber de cerrar los ojos antes las brutalidades policiales. ¡Ay del que mire y vea!

No les interesa llevar la identificación porque en eso se basa su impunidad. Pero un policía sin identificación visible es algo muy parecido a un pistolero anónimo que goza de la impunidad del Estado para cualquier irregularidad, cualquier desmán, cualquier delito contra la ciudadanía.

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