Mikel Itulain*. LQS. Junio 2018

Lo que quieren presentar como la “joven democracia española” es el franquismo reformado y por consiguiente un sistema de democracia formal vigilado y controlado por los poderes reales que sirvieron de pivote a los 40 años de dictadura militar

Qué decir de España, un país donde la democracia ha sido habitualmente algo extraño y que cuando ha estado presente ha durado poco o ha sido condicionada y vigilada de formas y maneras que no se saliese del control de los tradicionales dueños del país: las familias bancarias, los industriales, los terratenientes, los militares y la siempre presente Iglesia católica. Todo ello en colaboración con la ayuda externa procedente del mundo de los negocios que tenían y tienen importantes intereses en la península. Es lo que ocurre también en este periodo actual de democracia, en el que por ejemplo no se le ha permitido a la ciudadanía elegir el modo de gobierno del país. Fue algo inexcusable e imperdonable desde un punto de vista democrático, político y moral el que no se posibilitase a los españoles elegir mediante referéndum la forma de gobierno, o bien República o bien Monarquía. Estos no fueron escuchados al respecto y se les impuso el sistema que la propia dictadura y su dictador, Franco, habían decidido. Fue algo más que una quiebra democrática, ya que fue el régimen dictatorial el que acabó con la democracia y con su sistema de gobierno y libertades, la República. Y hay que recordar que en los años 70 era la República mucho mejor vista que la Monarquía, esta última con apenas un respaldo de un 25% de la población frente a un 75% favorable a la primera (1).

El presente deriva del pasado. España ha destacado realmente muy poco a lo largo de su historia por su aportación al pensamiento occidental, especialmente notorio también a partir del siglo XVIII, y no es por casualidad. Estamos ante un país tradicionalmente dominado por la Iglesia católica, que se ha mantenido hasta fechas recientes como uno de los pocos que tiene muy poca literatura con rigor crítico sobre la institución católica o sobre la misma Biblia, en contraste con otros países europeos. De hecho el trabajo de Gonzalo puente Ojea La formación del cristianismo como fenómeno ideológico de 1974 es prácticamente una de las primeras obras cumbre al respecto (2). Puente Ojea es uno de los intelectuales más importantes de la historia reciente española, pero apenas es conocido por el gran público, debido a una férrea censura mediática. Incluso tras su muerte en enero de 2017 predominó el silencio.

España tampoco formó prácticamente parte de la revolución científica que sucedía en Europa en los siglos XVII, XVIII y XIX. La Real Academia de las Ciencias no se creó hasta mitades del siglo XIX, en 1847, aunque sí hubo alguna predecesora, como la Real Academia de Medicina y Ciencias Naturales de 1734; en Inglaterra, por el contrario, su Royal Society ya estaba presente desde 1660. Pero estas apariciones de sociedades científicas y de brillantes científicos, además de tardías fueron fugaces, porque aquí no hubo un apoyo ni una preocupación real por proteger y promocionar el pensamiento científico y crítico. Todo esto revela el retraso intelectual en el que ha vivido este estado. Tradicionalmente unas pocas familias poseían las haciendas y las grandes industrias, no dejando instaurarse a una verdadera clase media que posibilitara un desarrollo económico de la nación, al creer que perjudicaría a sus intereses. Este estilo de dirigir y llevar las cosas casa muy bien con el tradicional ideario estadounidense para el mundo. Una minoría opulenta que dirige a la sociedad y se deja dirigir por los dirigentes norteamericanos, con una amplía mayoría sometida a unas condiciones de vida bastante lamentables. Hasta tal punto es así, que España es uno de los países de Europa donde mayores diferencias sociales y económicas hay entre la clase rica y las clases más populares. La tasa de desempleo es la más alta de la zona euro, superando en los jóvenes el 50% (3). También es uno de los que tienen un sector público peor desarrollado, con la menor inversión por habitante de la Unión Europea, siendo los medios disponibles muy inferiores a las posibilidades económicas reales. La inversión pública en España es bajísima con respecto a lo que le debería corresponder. La carga de los impuestos recae sobre la población con menores ingresos, quedando la clase alta prácticamente con una contribución insignificante para lo que en proporción debería de pagar y pagan en Europa otras clases altas. De este modo los ingresos del Estado por impuestos se ven muy reducidos y no le permiten afrontar como debiera su labor de aumentar el nivel de vida de los españoles. Son políticas que han continuado de la dictadura, que agravó las ya crónicamente existentes durante siglos.

El régimen dictatorial de Franco pronto vio un aliado fundamental en Estados Unidos, que le servía de apoyo para mantenerse y evitar también la presión europea. Los responsables de la gran represión que hubo en España se libraban así también de su castigo ante una corte penal internacional, algo a lo que tenían realmente miedo y por esta circunstancia el dictador no dejó el poder hasta su muerte. El nuevo sistema monárquico simbolizó este carácter exento de valores y oportunista, donde se priorizaba el rédito económico, el ascenso social y donde no había ni hay consideraciones de orden moral o de justicia, es la España de la pre-transición y de la transición que todavía continúa. También aquí el carácter de las élites estadounidenses se ve reflejado como en un espejo.
El olvido de las atrocidades que los sublevados cometieron durante la insurrección militar y la dictadura, así como también en buena parte de la llamada democracia, ha sido una constante, no solo en los partidos de derecha españoles sino incluso en los denominados de izquierda. Todos estos crímenes contra la humanidad fueron prácticamente olvidados y los verdugos suelen aparecer, incluso hoy en día, como hacedores de algo necesario, quedando las víctimas ignoradas o incluso también despreciadas. Es el mundo al revés que se da y se vive en España.

Estados Unidos tuvo parte activa, pese a la ocultación que hacen de ello algunos historiadores, en el desarrollo de la guerra civil y en la victoria de los fascistas. La Texaco, por ejemplo, bloqueó el suministro de combustible al Gobierno legítimo y por el contrario se lo suministró a los militares golpistas. Esta actuación estaba en consonancia con lo que hacían e iban a hacer en el resto de Europa. Los magnates de la economía estadounidense por medio de sus transnacionales apoyarían al fascismo, que les garantizaba mano dura con los trabajadores y apoyo para lograr más poder y más beneficios. El fascismo constituía para ellos el sueño hecho realidad que tanto deseaban. Estados Unidos se convirtió ya desde el comienzo en un apoyo a la tiranía española, respaldo que continuaría posteriormente, posibilitando su larga existencia y, especialmente, que los responsables de ello saliesen impunes. Otro caso más de la enorme hipocresía y bajos principioo de esas clases altas. Truman dio el visto bueno a salvar a la dictadura y Eisenhower le dio el apoyo internacional tras la visita realizada a España. También su influencia condujo a que no hubiese una transición hacia una democracia verdadera, porque la estructura del Estado dictatorial y sus responsables continuaron desempeñando sus cargos y controlando al país. Desde altos dignatarios fascistas o vinculados a la dictadura como: Martín Villa, Suarez, Fraga, o el propio Rey, a los responsables de los diferentes departamentos del Estado o los encargados materiales de los asesinatos, interrogatorios, encarcelamientos, delaciones y torturas, siguieron ocupando los puestos de poder.

Lo que quieren presentar como la “joven democracia española” es el franquismo reformado y por consiguiente un sistema de democracia formal vigilado y controlado por los poderes reales que sirvieron de pivote a los 40 años de dictadura militar (4).

El Rey, designado por el dictador como su sustituto, tenía gran interés en el auxilio norteamericano, con el propósito de lavar su pasado y de hacerse presentable internacionalmente. EE.UU., otra vez más, echaba un cable a cambio de su sometimiento a sus directrices, que no se han hecho sino seguir desde entonces.

La “Conversión Democrática” del Rey español: El Rey Juan Carlos designó a Arias Navarro, un cercano confidente del dictador Franco, para dirigir su primer gobierno. Los ministros de este gobierno, presididos por el Rey, se unieron a los intereses económicos estadounidenses y se sentían profundamente bien dispuestos hacia el gobierno estadounidense. El Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Areilza, fue el embajador español en los EE.UU. durante la década que comenzó en 1950 y estaba muy cercano a los intereses de la familia Rockefeller y del Chase Manhattan Bank (5).

Areilza era aquel gobernador que apoyó a los fascistas y recalcó lo de “vencedores y vencidos”, en relación al triunfo del fascismo y al castigo contra los que apoyaron al gobierno democrático. Dejando claro quién iba a mandar y quién iba a ser represaliado o eliminado en ese país. Este mismo discurso lo repetirían infinidad de veces sus seguidores políticos en la España ya del siglo XXI, formando parte del partido político de la derecha española. La comunidad de intereses entre la clase dominante que venía del franquismo, y que ahora entraba a dirigir la nueva democracia, y el mundo de los negocios estadounidense era total.

El Ministro de Justicia, Sr. Garrigues Díaz-Caisabete, fue Embajador de España en EE.UU. en la década de 1960 (y jugó un papel clave en la renovación de los acuerdos para el mantenimiento de las base militares en España) y fue asesor de muchas corporaciones estadounidenses en España. El Vice-Presidente, Sr. Osorio, fue durante un tiempo presidente de la filial española de Exxon. El Ministro de Economía, Sr. Vilar-Mirt, había sido presidente de una importante compañía del acero, de la United Steel Corporation. Fue este gobierno el que firmó la renovación de las bases militares estadounidenses (5).

El Rey así pronto buscó el amparo estadounidense para lograr el soporte internacional necesario, porque su imagen, tanto en España como en Europa, no era bien vista, y sigue sin serlo, al haber estado junto al dictador durante la dictadura y haber sido nombrado por este. A la muerte de Franco, y ya con el gobierno de la Monarquía, los abusos sobre los derechos humanos continuaron, circunstancias por las cuales en la recepción hecha al Rey Juan Carlos I por la Cámara de Comercio estadounidense en el Waldorf Astoria de Nueva York hubo protestas contra la visita del monarca. 5 Pero para lograr todo esto necesitaron no solo la colaboración de la derecha que procedía del régimen, sino especialmente la de un partido históricamente antifascista y antimonárquico como era el PSOE. Y lo lograron gracias a la degradación que se había dado en el nuevo partido, que había roto de una forma clara con su ideario y su pasado. No fueron los más rectos y los más formados los que ascendieron en sus estructuras y así entraron todo tipo de gentes sin otro interés que el suyo propio, sin una mínima convicción política y humana de lograr una mejora social sirviendo a los españoles y no solo a ellos mismos. Y pronto estuvieron dispuestos a obedecer lo que les dijesen los antiguos dignatarios de la dictadura.

Una argucia reglamentaria permitió a Felipe González prescindir del requisito de la presentación del nuevo afiliado por dos antiguos y de la posterior aprobación del ingreso (previo debate) por la Asamblea de la Agrupación. Se repartieron así carnets del PSOE (legalizado ya por su inscripción de oficio el 17 de febrero de 1977 en el Registro de Asociaciones Políticas) como estampitas. Ingresaron en el PSOE un aluvión de curas, funcionarios, fascistas reciclados y toda clase de individuos que pretendían borrar con su temprana afiliación su pasado franquista o que, simplemente, olfatearon que “allí” había futuro. Este aluvión de nuevos militantes carecía, naturalmente, de formación partidaria y teórica, desconocía las tradiciones de funcionamiento del Partido y tenía una fanática ansia de agradar a los jefes (6).

Estos nuevos dirigentes crearían con los años un enorme clima de corrupción en el país, tanto a nivel local como estatal, mostrando claramente el rumbo a la deriva del nuevo partido socialista. Esta situación estaba instigada y apoyada desde la Administración norteamericana, con el fin de eliminar cualquier posibilidad de un sistema independiente en España que se preocupase por su población. Se buscaba el bipartidismo al estilo estadounidense, con dos partidos que serían las dos caras de la misma moneda y donde la participación popular estuviese prácticamente anulada. Así, además de crear organizaciones realmente no democráticas, se impedía la existencia de listas abiertas, estableciendo un sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, evitando cualquier posibilidad de libertad de elección y de independencia parlamentaria.
La potencia norteamericana, como de costumbre, era poco amiga de un cambio real hacia la democracia. Y añoraba los tiempos de la dictadura, aunque era consciente y realista que tras la muerte del dictador no sería posible mantenerla.

La principal, si no exclusiva, preocupación del Gobierno de los Estados Unidos en España era preservar sus intereses militares y económicos. La democracia en España era la menor de sus preocupaciones. En efecto, el Gobierno de EE.UU. hubiese preferido mantener a Franco y al régimen dictatorial vivos y con buen estado de salud, más que abrir un proceso democrático con un resultado incierto. Como el embajador de EE.UU. en España, Mr. Stabler escribió en febrero de 1975 al secretario de Estado (bajo el presidente Ford) Henry Kissinger, “Será mucho más fácil llegar a un acuerdo con el Gobierno español para renovar las bases militares en ese país si Franco permanece en el poder. Pero él no va a durar mucho más tiempo y la transición a una era post Franco ya ha comenzado” (5).

La Administración estadounidense veía y ve a España como una base de control y operaciones de gran importancia, de ahí que pronto decidiese establecer bases militares sobre suelo español. Sin importarles obviamente que estaban apoyando a una dictadura fascista, lo que vuelve a refutar otra vez más el valor de sus afirmaciones de que vinieron a Europa para combatir el totalitarismo y restablecer la democracia. Los hechos son bien diferentes.

Al principio de 1945, el gobierno de EE.UU. vio a España como una base militar.

La más importante de esas [demandas], expresado en un estudio del Pentágono publicado el 19 de abril de 1945, era la necesidad para el Gobierno de los EE.UU. de establecer su propio Gibraltar en España. Y eso es lo que hizo –no solo una (Rota), sino seis bases militares estadounidenses equivalentes a Gibraltar fueron implantadas en España (5).

Estados Unidos también intentó desde los tiempos más oscuros que España que fuese miembro de la OTAN, pero la mayor vergüenza y sentimiento democrático de los países europeos no hizo posible tal pretensión. El pueblo español había sido ya desde tiempos de la dictadura muy contrario a la presencia de bases militares estadounidenses en su país. Así, cuando en los años 80 EE.UU. presiona para que España ingrese en la OTAN, el Gobierno español tiene un problema: el mayoritario rechazo y la mala imagen de la OTAN entre la población, por sobradas razones. Por ello se emprende una gran campaña de propaganda en los medios de comunicación para mostrar una imagen benévola y beneficiosa de la organización militar. Esta imagen muestra una organización que busca la paz, la libertad y defiende los derechos humanos, algo completamente alejado de la realidad, ya que si algo la distingue es su belicosidad y su atropello a los derechos humanos y a la vida de muchas personas por todo el mundo. Pero la repetición una y otra vez en los medios de comunicación del mismo discurso va calando en el público. Además, se engaña a los españoles mostrando a España como un país con capacidad de decisión y que tendría fuerza en dicha organización, estando pareja con por ejemplo la potencia imperial estadounidense, algo absurdo para cualquiera que supiese algo de la OTAN. También, y esto es importante recordarlo, ya que los mismos medios de comunicación que lo publicitaron en su día hoy lo callan, se condicionó el ingreso a una no integración en la estructura militar, a la no existencia de armas nucleares en el país y a la reducción progresiva de la presencia estadounidense. Si a los españoles se les hubiese hablado claro y no se les hubiese mentido sobre que España iba a formar parte de la estructura militar en la OTAN, y no hubiese habido tanta desigualdad en el acceso a los medios de comunicación durante la campaña, el referéndum no habría obtenido un resultado favorable a dicha entrada en la organización militar. Todo esto fue olvidado una vez logrado el resultado deseado en el referéndum y engañando a los españoles entraron en su estructura militar, cumpliendo su papel al servicio exterior. Aunque y no por casualidad en el País vasco español: Navarra y Euskadi, Cataluña y Las Canarias se dijese que no (7). Tampoco faltó durante el referéndum el recurso al miedo bajo la amenaza velada:

Además González llegó a chantajear a los ciudadanos con esta frase: “Si votáis por la salida de la OTAN, buscad un gobierno que la realice porque yo no lo haré”.Los jubilados y pensionistas fueron veladamente amenazados para inducirles a votar afirmativamente (8).

Y la OTAN continuó con sus brutales campañas bélicas por el mundo, en beneficio de las grandes corporaciones del mundo de los negocios, con la colaboración de la Administración y del Ejército español.
Los problemas políticos, sociales y económicos que tiene España ahora vienen de todas estas malas prácticas muy enraizadas, y de un nacionalismo muy ciego y loco, y no se resolverán mientras estas no se cambien. Lo que le ha pasado a España era algo que tarde o temprano tenía que suceder, un estado basado en la corrupción y en la deslegitimidad política acaba naufragando.

Referencias-Notas:
1.- Gonzalo Puente Ojea. Del confesionalismo al criptoconfesionalismo. Una nueva forma de hegemonía de la Iglesia en España. La influencia de la religión en la sociedad española. Libertarias/Prodhufi. 1994.
2. -Gonzalo Puente Ojea. Ideología e historia: La formación del cristianismo como fenómeno ideológico. Siglo XXI, 1974.
3.- Vicenc Navarro. Desigualdades sociales en España. 8.10.2009. Público.
4.- Tasio Erkizia. El PSOE ante el problema nacional vasco. Euskadi la Renuncia del PSOE. Txalaparta 1988.
5.- Vicenc Navarro. How the U.S. Schemed Against Spain´s Transition from Dictatorship to Democracy. Counterpunch. September, 15-17, 2007.
6.- Justo de la Cueva. El PSOE de Felipe González. 1974-1988: del socialismo revolucionario marxista al neo franquismo sociológico. Euskadi la Renuncia del PSOE. Txalaparta 1988.
7.- El ‘sí’ vence en 13 autonomías y 43 provincias. El País. 13.03.1986.
8.- José Antonio Egido. La política exterior del Gobierno de González. . Euskadi la Renuncia del PSOE. Txalaparta 1988.

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