Historia pendiente: Enrique Moles Ormella

Cristina Calandre Hoenigsfeld. LQS. Julio 2019

El honor del gran científico, Enrique Moles Ormella, sigue pendiente, mientras se mantenga la placa en Madrid a su verdugo José Otero Navascues

Recientemente ha sido publicado en la revista de Historia contemporánea AYER un artículo “Exilio y represión científica en el primer franquismo, el caso de Enrique Moles”, de los profesores Joaquim Sales de la Universitat de Barcelona y Agusti Nieto-Galan, Universitat autónoma de Barcelona (1).

Hacen una revisión de la trayectoria del gran científico de la Junta para Ampliación de Estudios, pero sobre todo se detienen en el proceso de represión y depuración de Moles, a través de los tribunales militares, de la masonería, del de Responsabilidades políticas y del de depuración de profesores de la Universidad.

Tiene especial interés en este artículo ver la interrelación entre ciencia e ideología. Llegan los dos profesores a la conclusión de que se puede explicar el interés que puso Moles en volver a España tras la Guerra, en 1941, dado que entendía que su ciencia estaba por encima de la política, y que no tendría problemas en integrarse en la política científica del régimen franquista, a pesar de haber colaborado con la II Republica durante la contienda (ingenuidad ó soberbia).

Se detienen en las denuncias de dos colegas, José Otero Navascues y Francisco A. Navarro Borras, que le supuso a Moles ingresar varios años en prisión:

“ …las denuncias se presentaron directamente a Presidencia del Gobierno y fueron inmediatamente aceptadas por la justicia militar… Otero era en esos momentos comandante de artillería en el Estado Mayor y secretario del Instituto Alonso de Santa Cruz… hombre decisivo en la organización del sistema científico y tecnológico franquista. Fue el impulsor y primer presidente de la Junta de Energía Nuclear”.
“…la denuncia presentada el 24 de febrero entre otras muchas cosas, afirmaba: bajo su dirección e impulso del entonces llamado Instituto Nacional de Física Química (Fundación Rockefeller) se convirtió en un laboratorio y fábrica de material de guerra para los rojos. Expulsó y persiguió al poco personal afecto al Movimiento que quedaba en el Instituto… ”

Otero, que ayudo a condenar a Enrique Moles Ormella, con su declaración, fue nombrado académico de la Real Academia de Ciencias en 1944 (2) y posteriormente en 1993 el Ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde Álvarez del Manzano, se le honro poniendo una placa en su vivienda, de la calle Alfonso XII, en donde se dice textualmente (3):

“Aquí vivió de 1940 a 1983 el científico y marino José María Otero de Navascues, Marques de Hermosilla, gran impulsor de la investigación en España”

Esa placa va contra el artículo 15 de la Ley de la Memoria Histórica 52/2007/que dice que se tienen que retirar los símbolos, como escudos, placas, etc. que enaltezcan al franquismo.

Afortunadamente el 30 de enero del 2019 fue restituida, en un acto solemne, al que tuve la oportunidad de asistir, por la Real Academia de Ciencias, la medalla otorgada a Moles por la II República en 1934, que le había sido retirada por el franquismo (4).

Ahora quedaría quitar esa placa a uno de sus principales verdugos que vivió tranquilamente en su ático de lujo, con vistas al jardín del Retiro donde tuvo 14 hijos, mientras el gran Enrique Moles se pudría en la prisión de Torrijos, perdiendo todos sus puestos de trabajo, de investigador y de profesor. Mientras siga la placa, el derecho al honor del gran químico sigue pendiente de ser retituido.

Así se lo he explicado a mi prima, Beatriz Moles Calandre, la única nieta del gran científico Moles.

Notas:
1.- Exilio y represión científica en el primer franquismo: el caso de Enrique Moles
2.- José Otero Navascues . Curriculum abreviado
3.- Placa de José María Otero de Navascués
4.- Homenaje a siete académicos represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura

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