¡A la hoguera!

En este mundo hay gente erudita, que sabe mucho de muchos temas; y también hay gente que sabe mucho de pocos temas, gente que sabe poco de muchos temas… pero, créanme, no hay nadie que lo sepa todo de todo. Tampoco trabajar en un medio de comunicación es garantía de nada, y si a uno le toca perpetrar una columna para mañana y no sabe con qué, siempre queda el recurso de echarle imaginación y escribir sobre loros o moscas. Mejor eso que meter la pata.
 
No piensa lo mismo el ejército de expertos que habita nuestro país, opinadores que no opinan, pontifican, y condenan por herejía a quien piensa diferente. Abundan en ese ecosistema que es la política internacional.
 
A mí me gusta el tema y trato de informarme, pero me cuido de decir que tengo una opinión formada sobre muchos asuntos. Solo tengo claras unas cosillas: no le deseo a nadie lo que no admitiría para mí; no hay dictadura buena ni dictador «de los nuestros» -para eso ya están los yanquis-; los enemigos de mis enemigos no tienen por qué ser mis amigos; y nada es blanco o negro, pues son miles las aristas y matices de una realidad compleja como es la de este planeta.
 
Respeto a quien lleva tiempo residiendo en un país y admite que hay muchas claves del mismo que aun no comprende, y me repatina la gente que «explica» sin asomo de duda la realidad de lugares que nunca ha pisado. Tampoco me gustan las explicaciones simples, del estilo «los culpables son Estados Unidos y sus aliados, que son todos unos imperialistas». Sí, ya, es cierto, pero ¿algo que añadir?
 
Porque, vayamos a Siria, ¿es verdad que los Asad han gobernado durante décadas para una minoría, la suya, con mano de hierro? Y si es cierto, ¿qué hacemos? ¿Que se jodan para no darle bazas al imperio? ¿Y qué hay de los kurdos, que pelean contra el gobierno y los islamistas? ¿Por qué esos expertos no citan a los kurdos? ¿Les descuadran el puzzle? Ya les vale, invadidos por Turquía, Siria, Irak e Irán, unos buenos y otros malos…
 
Hace años, en una charla organizada por IPES un profesor de un país africano relató que cuando él era universitario todos los de su generación eran marxistas, mientras que todos sus estudiantes son hoy islamistas. Responsabilizaba de ello a la izquierda mundial, que en su día no quiso entenderles, les utilizó, les abandonó y ahora pasa lo que pasa. Si lo hubiera pillado algún inquisidor de estos, iba directo a la hoguera.
 
* Publicado en el diario GARA

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