Más que una crisis es un crack sistémico

Por Acacio Puig. LQSomos.

La producción y comercio de armamento tiene su epicentro occidental en Estados Unidos, de modo que es fácil entender su ardor democrático-armado y su gran interés en atizar el conflicto entre Rusia y Ucrania, extendiendo las garras de la OTAN

A la espera de que el análisis de conjunto desenreden la madeja de la catástrofe que se percibe como un crack y se apunten perspectivas globales de acción transformadora, propongo considerar las siguientes notas:

1.- Lo que se presenta como una crisis determinada por la pandemia y la guerra en Ucrania no es más que una simplificación, una falsificación interesada en ocultar la concatenación de crisis y estancamiento del modelo neoliberal y su decadencia agravada desde la crisis de 2008-2012. El modelo neoliberal imperante en los países desarrollados y con repercusiones específicas en aquellos que forman parte del capitalismo occidental, es un modelo a derrocar y sustituir por otro que ponga en el centro de sus preocupaciones la vida.

Cuando el gigante estadounidense -el gran director de orquesta- acumula una deuda de 30 billones de dólares -que equivale al 130% de su PIB anual- se evidencia que el modelo hace aguas; el flotador vuelve a ser “el todo vale” en la mala lógica de guerrear, disciplinar, exportar a saco y eliminar competidores en la arena internacional.

2.- Para mayoría social, carestía como reflejo de la elevadísima inflación y estancamiento. Para el gran capital: huida hacia delante, profundizando las estrategias que ya generaron la catástrofe social y medioambiental y buscando nichos de refugio que favorezcan el desarrollo de la burbuja financiera.

Deslocalizaciones, concentración de producción en manos de grandes oligopolios industriales y agrarios, giro autoritario y recorte de libertades, control mediático y disciplinamiento social mediante el hurto de todas las soberanías radicadas en la población, son moneda corriente en este nuevo ciclo de desorden internacional.

3.- La Soberanía Alimentaria está muy lejos. La alimentación está en manos de la agroindustria y sus transnacionales que especulan con los precios, prosiguen la propaganda de agrotóxicos y transgénicos, colonizan con macro granjas y generan enfermedades y hambrunas y también la ruina de pequeños campesinos y ganaderos. La UE “flexibiliza” sus restricciones a la importación de piensos animales transgénicos y EEUU se abre así la puerta de mercados que hasta ahora mantenían cierto principio de precaución.

La gran industria agrícola y ganadera, con sus circuitos largos de distribución y las extensiones geográficas que coloniza, agrava la catástrofe climática, elimina pequeños productores e impone modelos de consumo no saludables, además de centralizar la distribución en las grandes superficies comerciales, arrasando el comercio tradicional.

Transformar esas políticas depredadoras requiere el concurso de movimientos rurales y urbanos en pro de la Soberanía Alimentaria y la agroecología. El reto tiene dimensión internacional y su solución exige reactivar un nuevo internacionalismo que tienda puentes entre ciudades y campo, entre los nortes y los sures del planeta.

4.- La Soberanía Energética no existe. A pesar del último informe de la ONU, de sus advertencias en caso de proseguir el suicida ritmo actual de emisiones y de “su benevolencia respecto a geoingeniería y macro renovables, monocultivos… dejando soluciones en manos de los especuladores de los mercados de CO2” (Frente al abismo climático/S. Ribeiro/ Lqs) se silencian las señales de alarma y prosigue la irresponsable carrera hacia la catástrofe.

Las medidas de boicot y sanciones a Rusia no tienen soluciones rápidas de recambio y los paliativos propuestos solo radican en la intensificación de compras a las petro-monarquías del Golfo, búsqueda de acuerdos con Irán y Venezuela…y también importaciones de gas licuado estadounidense que ampliará su exportación a la UE en 15.000 millones de metros cúbicos este año (otro pelotazo del “amigo americano”).

En cuanto al desarrollo de renovables sabemos que será lento y en manos de los oligopolios correspondientes -que ahora se etiquetan de “verde”- al tiempo que se etiquetan de “verde” las nucleares, se intensifica la extracción de carbón (Polonia y Alemania) y se propugna la subvención al fraking que ya se había descartado por su escasa viabilidad, peligros y nula fiabilidad. Mal paisaje de regreso a las energías fósiles y entrega de las “energías verdes” a las transnacionales energéticas responsables de la irreversible huella de carbono. Se especula con la producción masiva de hidrógeno verde, a pesar de su alto coste en reducción de un bien escaso como es el agua.

Y como era de esperar, entre la clase política nadie piensa en ningún país, en crear compañías renovables -eólica o fotovoltaica- públicas y sometidas a control social…Se sueña con arrasar los yacimientos de litio, níquel y tierras raras (obviando cualquier principio de precaución) para dar el empujón a la automoción eléctrica, olvidando en todas partes los ferrocarriles y su necesaria renacionalización.

5.- Armas: ¡estamos en peligro! El comercio de armas opera (como a lo largo de la Historia) como imprescindible herramienta frente al crack. Se aprueban aumentos generalizados de presupuestos de defensa en la UE y países dependientes… (Sobran motivos para que ese aumento se sometiera a referéndum, pero no es así porque ¡estamos en peligro! y urge tomar medidas).

Señalaba M. Mortágua (Armas ¿un negocio como cualquier otro? /Lqs) que en el “grupo de personalidades” designado por la Comisión Europea para redimensionar ese incremento del gasto en defensa, casi el 50% estaba vinculado a la industria militar: no sorprende pues el resultado.

La producción y comercio de armamento tiene su epicentro occidental en Estados Unidos, de modo que es fácil entender su ardor democrático-armado y su gran interés en atizar el conflicto entre Rusia y Ucrania, extendiendo las garras de la OTAN al máximo de territorios y el business de su complejo militar-industrial.

Los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas y sobre armas nucleares, no vinculan a las grandes potencias. Los ejércitos se desarrollan nutriéndose de tropas mercenarias. Es urgente reactivar desde abajo la estrategia de Desarme y crear nuevos mecanismos garantes de la Paz.

6.- ¿Soberanía Política? Pues queda muy poca. No hay más organismo de decisión que el voto cada x años y los propios de la democracia representativa en cada país que se complementan con las leyes mordaza de turno y las amenazas de todo tipo. La precariedad y las largas jornadas laborales presionan para delegar la política en los profesionales de la política.

Además de las propias instituciones de elección indirecta, como las obsoletas organizaciones internacionales burocratizadas e inoperantes, de las incontrolables como el FMI, el BM y la OMC y sus satélites, son ajenas a cualquier control social, participación popular y mecanismos de elección directa por la ciudadanía.

Se excluyen “por principio de democracia representativa” derechos como el de referéndum y se limitan las libertades de información y expresión porque el paso lo marca el puñado de Big Media que dirigen “al rebaño desorientado”. Hay conflictos armados que se televisan y otros que se silencian, hay buenos muy buenos y malos muy malos. Hay pueblos sin estado que se usan como moneda de cambio (Biden-Marruecos-Saharauis-Sánchez). Hay países impunes como Israel o Arabia Saudí. Hay etc. etc. etc.

El amo estadounidense ha puesto firmes a los gobiernos europeos que también han renunciado a los mínimos exigibles de ejercicio de su autonomía política.

7.- La situación es mala y no hay tiempo que perder… pero no parece nada fácil remontar décadas de atomización social, descomposición organizativa y programática, desconcierto de las organizaciones de izquierda y pinzas “a la francesa”: elegir entre el cólera y la peste.

No, no parece fácil remontar aunque es muy urgente.

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la Asociación «En Medio de Abril». Miembro del Colectivo LoQueSomos

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Un comentario en «Más que una crisis es un crack sistémico»

  • el 28 abril, 2022 a las 19:13
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    Estoy completamente de acuerdo con Acacio.
    Estamos al borde del abismo, y a merced de los poderosos, que no han dudado nada en acercarnos un poco más la guerra. Hoy son los oligarcas rusos quienes han lanzado el ataque. Mañana ya veremos.
    Y por supuesto si no hacemos nada sufriremos las consecuencias.

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