Mujer y Revolución. El nuevo feminismo en Cuba

Por Cristina Ridruejo. LQSomos.

En el marco de la gira «Bloqueo y Mujer en Cuba», coordinada por el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba, la periodista y profesora cubana Dixie Edith Trinquete Díaz, especialista en demografía y comunicación feminista, está recorriendo todo el estado español, participando en diversos encuentros con instituciones, periodistas y colectivos feministas…

Diálogos con Dixie Edith Trinquete*

Hoy converso con Dixie Edith Trinquete, y me alegra mucho hablar con una mujer cubana porque aquí en España el 90% de las veces cuando se habla de Cuba, se habla de los grandes discursos, del bloqueo, de la importancia de la educación o la sanidad cubanas, que está muy bien y es necesario. Pero siempre son hombres hablando de hombres, y la mujer es siempre la gran ausente.

Cristina Ridruejo: ¿Nos puedes decir en qué situación está la mujer cubana en la actualidad?

Dixie Edith Trinquete: En Cuba se legisló mucho y muy rápido, sobre todo los primeros años después del triunfo de la Revolución. No solo en favor de las mujeres en particular, sino que se tomaron caminos de políticas sociales que beneficiaban a todo el mundo, pero en particular a las mujeres, aunque los puntos de partida en aquel momento no eran los mismos. Y ahora nosotros tenemos dos líneas que van en paralelo: una es el «deber ser» social, y en ese difícilmente te encuentras ni siquiera un hombre de los más machistas que se atreva a decir «las mujeres tienen que estar en la casa». Pero a la vez hay otra línea que es la que ocurre fuera de ese «deber ser», que es donde se está manteniendo el funcionamiento patriarcal de la sociedad, porque eso no se cambia con dos leyes. Hay un ADN cultural ahí que hace muy difícil cambiar el funcionamiento social.
Entonces, hay una desigualdad de género estructural, que está ahí en el consenso colectivo de vida, y que a veces se naturaliza y pasa sin que muchas personas se den cuenta. Pero cuando tú miras la parte más institucional o más social, te parece que todo se resolvió: en Cuba no hay diferencia salarial por igual puesto de trabajo, no existe, no es posible; en Cuba las mujeres tienen derecho al aborto desde el año 1963, libre, gratuito en instituciones de salud…

CR: Me interesan las dos esferas, los universos paralelos que has mencionado. Ahora hablaremos del ámbito de cuidados y familiar, pero primero háblanos de Cuba en la esfera pública, social y laboral.

DET: Las mujeres cubanas están en la esfera pública, y además como protagonistas enormes, sin discusión. Te pongo dos ejemplos: en estos dos últimos años la TV cubana está llena de mujeres en titulares. ¿Por qué? Porque son más del 63% de la fuerza profesional del país. En el mundo científico son mayoría. Las investigadoras de las vacunas de la COVID, todas son mujeres: los cinco equipos de vacunas están presididos por mujeres. De hecho una de ellas, Tania Crombet, que no está investigando directamente las vacunas de la COVID sino todo lo que es bioseguridad relacionada, es la mujer que dirigió el equipo que creó la vacuna de cáncer de pulmón y recién en 2021 fue incorporada en la Academia Mundial de Ciencias.
A nivel público, en Cuba no hay sistema de cuotas, nunca lo ha habido: las mujeres llegan ahí porque demuestran que son las mejor preparadas. Hay quince provincias en Cuba y alrededor de siete están gobernadas por mujeres. El Ministerio de Finanzas y el de Trabajo están dirigidos por mujeres. La directora de la termoeléctrica más importante de Cuba es una mujer que no tiene más de cuarenta años, es una ingeniera que llegó ahí por sus propios medios. En ese escenario, yo te diría que las cosas han transcurrido en la línea del «deber ser» de verdad. La vice primera ministra es mujer, y eso a pesar de que somos un país con una tradición machista de siglos. Hemos avanzado muchísimo.

«El aborto es un derecho y eso no se lo cuestiona nadie, ni los curas… Igual que decirles ‘No usen anticonceptivos’. No, eso ya no es posible…»

CR: Me alegro de oírte porque muchas veces se olvida eso aquí. Pero vamos a la otra esfera que es la doméstica o familiar, los cuidados. ¿Cómo funciona esto en Cuba?

DET: Cuidados feminizados, como en el resto del mundo. Estas mujeres llegan a su casa, pese a todo lo que acabamos de hablar, y la distribución de roles sigue siendo en muchos casos patriarcal, se reproducen todo el tiempo estereotipos sexistas, de manera a veces inconsciente, porque hablo de compañeros míos periodistas que su discurso no es ese. Tienen una relación de equidad en casa y sin embargo cuando escriben les sale naturalmente la reproducción de roles. Se lo dices y entonces echan para atrás. Y pasa también muchas veces que los problemas económicos radicalizan los roles. Muchas veces las propias mujeres dicen «No te metas en la cocina, que tú para cocinar inviertes el doble de aceite que yo». Juegan muchas cosas ahí.

CR: Por lo que has contado, conseguida la igualdad laboral y social, dentro de las casas se mantiene el reparto de roles patriarcal, la violencia de género… ¡Qué lucha más larga tenemos por delante!

DET: Es muy larga porque básicamente es cultural. En el debate constitucional, una de las líneas de ataque era que Cuba necesitaba una ley integral contra la violencia de género. Tenemos lo que se aprobó finalmente en diciembre del año pasado, la Estrategia Integral de Prevención de la Violencia de Género y la Violencia en el Ámbito Familiar, porque hay violencia en el interior de los hogares que no necesariamente es de género, sino por edad: tenemos una sociedad muy envejecida y se están dando casos de exclusión, no tanto de violencia física pero sí patrimonial, sobre todo contra adultos mayores; los hijos les cambian las nominaciones de las casas, se ponen de acuerdo y no les consultan, diversas maneras de ejercer esa violencia. Y se hizo esa estrategia, que integra la acción institucional y gubernamental frente a la violencia. Es vinculante, es interinstitucional y además, como está aprobada por decreto de primer ministro, obliga a todos los organismos e instituciones, organizaciones, a todo el mundo en Cuba, a establecer protocolos de prevención y atención a la violencia, rutas de atención. Aunque no es una ley (y no se ha descartado que a medio plazo haya una ley integral) esto lo que va a hacer es cambiar las cosas. Porque cuando tú entras en sistema con todas las instituciones, tienes más posibilidades de cambiar la mentalidad que cuando solo estás juzgando desde la ley.

CR: ¿Va acompañada con campañas de concienciación, comunicación?

DET: Exacto. Yo soy parte del equipo que construyó la Estrategia, que escribió el área de comunicación. En mi opinión ese área va a ser de las más difíciles de implementar, por la diversidad del entorno infocomunicativo, pero tal y como está diseñada, puede dar resultados. Es un reto mayor incluso que el de legislar.

CR: Se habla de interseccionalidad cuando varios factores de discriminación se suman. ¿Qué pasa en Cuba con las mujeres con identidades u orientaciones sexuales diversas? ¿Tenemos un Fresa y chocolate en femenino?

DET: Ese es un camino en el que se ha andado rápido en la última década. Sin duda hay que reconocer el trabajo interesantísimo que está haciendo el Centro Nacional de Educación Sexual, CENESEX, con Mariela Castro a la cabeza. En Cuba hay mujeres lesbianas, personas trans, toda la gran gama de diversidad por género o por orientación sexual. Personas durante mucho tiempo muy escondidas, muy invisibles sobre todo en los medios, y eso tiene que ver también con la herencia patriarcal, pero en la última década o quince años eso ha cambiado radicalmente. A mí me decía un investigador, historiador cubano, que en Cuba ante la pujante incorporación de las mujeres a la vida pública, el machismo se expresaba más en el rechazo a la orientación sexual y a la identidad de género, que a las mujeres. Que de pronto, como no había público para la discriminación de las mujeres, había que buscar algún chivo expiatorio. Yo no coincido del todo con ese análisis, pero da que pensar. Porque efectivamente fue muy visceral en un momento, y por eso estamos llevando el Código de las Familias a debate constitucional, porque no hubo consenso con la propuesta de artículo para la Constitución sobre las familias. En la Constitución del 76 decía «El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer». La nueva propuesta originalmente decía «La familia es la unión entre dos personas sin importar su sexo, su orientación sexual, su identidad de género». Pero eso no pasó en el debate popular y no pasó en el debate parlamentario. Entonces, la propuesta final que fue de consenso dice: «El matrimonio es la unión entre dos personas». Y se acordó a nivel parlamentario que las definiciones de la manera de formar familias quedaban para el Código de las Familias y que por tanto, como había habido tanto debate popular, había que llevarlo a referéndum. Y por eso estamos ahora mismo haciendo una consulta popular y llevando a referéndum el Código de las Familias. Además el plural ha sido explícito, se cambia «Código de la Familia» por «Código de las Familias».

El feminismo no caló en los primeros años de la Revolución; era feminismo estadounidense de la primera ola que estaba operando en Cuba con conquistas importantísimas que no niego: el derecho al divorcio en Cuba lo ganaron esos movimientos, y también el derecho al voto, mucho antes de la Revolución. Pero el plan de medidas sociales no casaba…

En Cuba el trabajo del CENESEX ha sido imprescindible porque lo que ha hecho desde hace ya más de 20 años es unir personas, abrir redes comunitarias en todo el país: una red de mujeres lesbianas, una red de personas trans, un red de hombres gays. Y luego estas redes se mezclan, comparten, siendo redes que se establecieron primero para darle orientación y apoyo a estas poblaciones, pero también para capitalizar el ejercicio de derechos. Y el CENESEX no es una ONG, se llama Centro Nacional de Educación Sexual, es un centro de investigación y docencia que se adscribe al Ministerio Salud Pública, y fue desde allí donde se empezó a impulsar todo el tema de las cirugías de reasignación de sexo. Pero también se promovió que esas personas trans que no querían hacer un cambio radical quirúrgico pudieran cambiar su identidad legal cambiando el DNI. Todo esto ha ido avanzando y visibilizándose de la mano del trabajo del CENESEX. El hecho de que todo ese movimiento naciera en un espacio estatal es muy importante porque pone a todo el mundo más o menos en igualdad de condiciones.
Y por otro lado, mi opinión estrictamente personal, el hecho de que en Cuba las cifras del VIH sida en su momento hayan sido tan mayoritarias de hombres que tienen sexo con hombres, también ayudó a visibilizar a nivel incluso de los medios, a una población que durante mucho tiempo no fue visible. En 2005 hicimos una investigación en la revista Bohemia para el día mundial del VIH. En Cuba, el 80% de las personas que tenían VIH eran hombres, y el término epidemiológico fue HCH: Hombres que tienen sexo con Hombres. Porque muchos no se identificaban a sí mismos como homosexuales, porque eran bisexuales o habían tenido relaciones ocasionales con otros hombres, o porque las habían tenido cuando adolescentes o en la cárcel, pero cuando tenían que dar un perfil de su orientación sexual no se sentían homosexuales. Y eso epidemiológicamente empezó a impedir que el mensaje de prevención llegara a donde tenía que llegar, y se tomó la decisión de hablar en el caso de la transmisión de VIH, de «hombres que tienen sexo con hombres». Cualquiera podía identificarse, es un hecho epidemiológico: tú no «eres» nada, pero ten cuidado. Y hoy en Cuba las cifras de VIH realmente han caído.

CR: Otro factor de la interseccionalidad: ¿el racismo en Cuba está superado?

DET: El terreno andado en temas de discriminación por color de la piel en Cuba es innegable, sobre todo porque a nivel social y a nivel institucional, es algo que a nadie se le ocurre cuestionar. A nivel de composición racial, lo otro que está pasando en Cuba, de censo en censo, es que aumenta la población mestiza y eso va configurando una sociedad que es muy diversa y muy mezclada. Pero siguen quedando retazos de discriminación. Hoy en Cuba paradójicamente la universidad, al menos de La Habana donde trabajo, es una universidad feminizada y blanqueada: mayoría mujeres y mayoría personas blancas y mestizas.

CR: Durante bastantes años lo peorcito de nuestros hombres iba a Cuba a hacer turismo sexual. Tengo la impresión de que se ha conseguido cambiar o reducir ese turismo sexual, ¿es así?

DET: Honestamente, no lo sé. En Cuba no existe una sanción legal a la prostitución, sí al proxenetismo, y esas redes se protegen mucho. Yo no diría que se ha logrado erradicar, sino que ha cambiado. El tipo de turismo que se hace en Cuba ha cambiado, hoy hay mucho turismo de familia, y también ha cambiado el origen: hay mucho turismo canadiense, italiano. Y no digo que no siga ocurriendo la prostitución, pero el hecho de diversificar el tipo de turismo también ha ayudado a que no sea ese el único objetivo. Hoy se está promoviendo el turismo de naturaleza, de familia. Esto es mi opinión personal, no tengo una estadística para responder a eso.
Igual se ha trabajado mucho con el tema de la prostitución. Hay una diferencia: la prostitución en Cuba hoy no es de supervivencia. Es una prostitución que busca pasarla bien, o incluso emigrar, hay mujeres que ejercen con el objetivo de poder tener acceso a casarse con un extranjero y viajar. Eso también está ocurriendo. Y se reconoce incluso públicamente.
En los años noventa Cuba le puso una demanda a Iberia por el turismo sexual, por una propaganda de turismo sexual y la ganó. Una propaganda de Iberia que era asquerosa: unos dibujos animados de un bebé rodeado de dos mulatas cubanas, con grandes pechos y el caderamen, que le llevaban por todas partes, le daban masajes, era como el marajá con las siervas.

CR: En Cuba el aborto es un derecho aceptado y asumido.

DET: El aborto es un derecho y eso no se lo cuestiona nadie, ni los curas. Los curas católicos no. Estamos teniendo una oposición evangélica muy fuerte, pero la iglesia católica ya hace mucho rato que dejó de meterse con el aborto. A nivel de sus fieles, sí, probablemente digan que hacerse un aborto es matar a un niño, pero ya no se pronuncian públicamente contra eso porque es la paradoja entre el deber ser social y el ser. Tú no le puedes decir a una mujer en Cuba que no se haga un aborto. Hay un hábito de utilizar ese derecho, que si alguien viene con ese discurso, no es posible, a no ser en estas pequeñas comunidades fundamentalistas religiosas de la iglesia evangélica. Igual que decirles «No usen anticonceptivos». No, eso ya no es posible. El aborto se ejerce e incluso se abusa de él, que ese es otro tema.

CR: Para terminar quería hablar de feminismo. Siendo la situación en Cuba como hemos hablado, el 8M que aquí es esta jornada de reivindicación, protesta, ¿cómo es en Cuba?

DET: En Cuba durante muchos años feminismo fue una palabra maldita. A pesar de todo lo que he contado, no se hablaba de feminismo en Cuba porque cuando la Revolución triunfó, el feminismo que había en Cuba era blanco y pequeñoburgués. Cuando se empezó a tomar medidas a favor de las mujeres, era a favor de mujeres que no eran en absoluto pequeñoburguesas, y muchas veces tampoco eran blancas. Las poblaciones más vulnerabilizadas eran negras, mestizas. Por tanto ese feminismo no caló en los primeros años de la Revolución; era feminismo estadounidense de la primera ola que estaba operando en Cuba con conquistas importantísimas que no niego: el derecho al divorcio en Cuba lo ganaron esos movimientos, y también el derecho al voto, mucho antes de la Revolución. Pero el plan de medidas sociales no casaba.
Y se empezó a hablar de feminismo hace como una década. Siempre hubo mujeres feministas reivindicativas en Cuba, pero no se identificaban con la palabra feminista. Sin embargo hoy la Federación de Mujeres Cubanas ha cambiado su discurso y se está declarando feminista. Están diciendo que hay que reivindicar el feminismo como un movimiento de derechos.
Mi hija y yo tenemos una columna feminista en Cubadebate y me ha llegado el cartel de la celebración que organiza un movimiento que acaba de salir a raíz de los disturbios del año pasado en Cuba, que se llama el Movimiento de los Pañuelos Rojos, son muchachas y muchachos muy jóvenes que están hablando de romper con todas las formas de dominación, las desigualdades de poder, y también de una pantalla de enfrentamiento a la contrarrevolución clásica que nos hacen desde todas partes. Y este movimiento ha sacado ayer un cartel convocando a hoy [8M] a un acto en Marianao. ¡Y me ha dado una alegría…! Hay muchas organizaciones, grupos y emprendimientos que se están declarando feministas, que están levantando banderas del feminismo. Hoy en Cuba hay un emergente movimiento feminista que antes no existía y está siendo muy alentador, porque además son muchachas jóvenes, e incluso hombres jóvenes.

 ¡Muchísimas gracias Dixie por acercarnos a la realidad de las mujeres cubanas!

Apuntes:
* Dixie Edith Trinquete
Marzo de encuentros: “Bloqueo y Mujer en Cuba”
Siete puntos para entender el feminismo
Anteproyecto del Código de las Familias, PDF
Centro Nacional de Educación Sexual, CENESEX

– Cristina Ridruejo es miembro de Mujeres x la República. Forma parte del colectivo LoQueSomos
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