Rakovsky y el futuro económico de Rusia

Por Diego Farpón. LQSomos.

Algunos textos, como el presente, son menores. Quedan, sin embargo, como testimonio de una época en la que la lucha de clases alcanzó cotas todavía no igualadas: texto mudo, es testigo de la presencia de Rakovsky en Inglaterra, donde se encuentra porque el aparato burocrático-stalinista lo quiere lejos de la URSS, tras el XII Congreso del Partido.
Otros textos elaborados por quienes pertenecieron o pudieron pertenecer en algún momento a la oposición frente al aparato burocrático-stalinista están desaparecidos. Puede que para siempre. En el caso de Rakovsky tienen el honor de haber sido eliminados por la OGPU, al menos, la vida de Saint Simon y una historia de la guerra civil en Ucrania.
La recuperación de la memoria solo puede ser, pues, parcial. No sólo por la eliminación material de algunas obras -y, por supuesto, por la desaparición física, el asesinato, de los autores-, también por la tergiversación y manipulación de otras. En ocasiones textos originales fueron modificados por la presión burocrático-stalinista, de forma que obras que en sus primeras ediciones tenían una postura política en ediciones posteriores la modificaron. En otros casos se suprimían párrafos, de tal manera que, sin conocerlo, podemos leer hoy obras amputadas en parte y que, por tanto, nos transmiten un conocimiento que, aún pudiendo no estar tergiversado sí que es, indiscutiblemente, incompleto.
Por supuesto, las hipótesis se pueden corregir. Las/os autoras/es no tienen por qué mantener en el tiempo sus posiciones. Si no fuese de esta manera nos encontraríamos ante dogmas, en un terreno lejano al socialismo científico, cuyas hipótesis deben ser contrastadas y corregidas en el mundo real. No denunciamos, pues, la modificación de una línea política, sino la modificación en favor de una determinada línea política bajo coacciones y amenazas.
Es por ello que consideramos recuperar, también, el presente texto de Rakovsky.
El futuro económico de Rusia fue reimpreso y publicado en Londres por el Comité Nacional «Manos fuera de Rusia». Había aparecido antes, el 27 de octubre de 1923, en Russian information and review.

El futuro económico de Rusia (1)

Rakovsky

Para poder ver en perspectiva correcta el desarrollo económico de la Unión de Repúblicas Soviéticas es necesario recordar cómo estaba la Unión hace dos años en comparación con la situación actual.

Progreso agrícola desde 1921 (año de la hambruna)
Hace sólo dos años, las provincias más fértiles de Rusia y Ucrania estaban azotadas por la hambruna. Rusia, que antes de la guerra exportaba anualmente más de doce millones de toneladas de grano, se vio obligada a importar productos alimenticios del otro lado del mar para salvar a su población de las garras del hambre. A pesar de la ayuda prestada por el Estado ruso y las organizaciones humanitarias extranjeras (sobre todo estadounidenses), una parte de la población pereció. Sin embargo, incluso en 1922, sólo un año después de la terrible hambruna, el pueblo ruso logró sembrar una superficie tal que la nueva cosecha no sólo cubrió sus propias necesidades sino que proporcionó un excedente para la exportación. Hasta el momento de la cosecha del presente año se han exportado unas 810.000 toneladas de grano. La cosecha del año pasado inspiró a nuestros campesinos con una energía renovada, de modo que este año han sembrado una superficie mayor de entre un 18 y un 20 por ciento que la sembrada en 1922. Sin embargo, el total general de la cosecha de este año, debido a las condiciones climáticas desfavorables en el norte y centro de Rusia, se aproximará a la del año pasado. Teniendo en cuenta las existencias de la última cosecha, la URSS podrá exportar al extranjero en el próximo período de 3.250.000 a más de 4.000.000 de toneladas de cereales. Ya se sabe que se ha firmado un acuerdo con Gran Bretaña para la exportación de un millón de toneladas (2) .

Progreso industrial
Pasando a nuestras industrias, su producción puede caracterizarse por las siguientes cifras. En 1920 la producción se cifró en 511.000.000 de rublos oro, en 1921 en 528.000.000, en 1922 en 829.000.000 y en 1923 en 1.118.000.000 (el año económico ruso se calcula del 1 de octubre al 30 de septiembre).

Producción de carbón y petróleo
La recuperación de nuestra industria puede juzgarse también a partir de las siguientes cifras.
Para la industria del carbón, en la cuenca del Donetz, tomaré los tres meses de verano, julio-septiembre, de los últimos tres años, cuando, debido al éxodo de los campesinos para trabajar en los campos, la producción es generalmente la más baja de todas. En estos tres meses la producción fue, en 1921, de 618.000 toneladas, en 1922 de 815.000 toneladas y en 1923 de 1.744.000 toneladas.
En la industria petrolera la producción durante diez meses, de octubre de 1921 a junio de 1922, fue de 3.700.000 toneladas; en el mismo período hasta junio de 1923 fue de 4.200.000 toneladas. Las exportaciones de petróleo al extranjero fueron el año pasado de 2.770.000 toneladas, y este año de al menos 4.900.000.

Industria pesada
En general, nuestra industria pesada produce ya el treinta por ciento de la producción de antes de la guerra. Lo peor de todo es la producción de hierro (siete por ciento de la producción de antes de la guerra), y de acero y acero laminado (en total el trece por ciento de antes de la guerra). En comparación con el año pasado, la producción de hierro se ha multiplicado este año por dos y medio, mientras que la de acero y laminados se ha multiplicado por cinco y medio. Estas cifras hablan por sí solas.

Balanza comercial
Nuestra balanza comercial para el año comprendido entre el 1 de octubre de 1922 y el 30 de septiembre de 1923 arroja, en cifras redondas, una exportación de 3,33 millones de toneladas y una importación de 2,85 millones, es decir, un saldo favorable de más de 80.000 toneladas.

Presupuesto – Recuperación financiera
Nuestra recuperación financiera es ya bien conocida por todos, especialmente ahora que el chervonetz cotiza en varias bolsas extranjeras. De un gasto total en septiembre de 1923 de 170.000.000 rublos oro, sólo 15.000.000 están cubiertos por la emisión de rublos soviéticos. Estamos avanzando rápidamente hacia la creación de un presupuesto estatal equilibrado. Para ello se han efectuado enormes ahorros en las cuentas del Estado. Nuestro ejército, que contaba con 5.000.000 de hombres en enero de 1921, se redujo a 1.600.000 en enero de 1922 y a 600.000 en enero de 1923. En todo el aparato del Estado se efectuaron las correspondientes reducciones, reduciéndose en gran medida el número de trabajadores soviéticos, proceso que aún continúa.
Sin embargo, no nos dejamos llevar por un excesivo optimismo que nos impida ser conscientes de las grandes lagunas que aún existen en nuestra estructura económica. A continuación indicaré algunas de ellas.
Empezando por nuestras finanzas, hay que mencionar que del total de 170.000.000 de rublos oro de gastos estimados en septiembre de 1923, sólo 110.000.000 están cubiertos por los ingresos ordinarios del Estado. 15.000.000 se cubren con emisiones, mientras que los 45.000.000 restantes se cubren con diversas operaciones de crédito, con el préstamo interno de oro al seis por ciento y con el financiamiento del consumo que están progresando gradualmente. Nuestro chervonetz ocupa una posición de honor junto con el dólar y la libra esterlina, gracias únicamente a las cantidades extremadamente limitadas que se han emitido, y porque todavía existe el rublo soviético, que tan heroicamente ha soportado el bloqueo y la intervención y que sigue siendo la moneda ordinaria del país. En cierta medida, el chervonetz existe a expensas del rublo soviético. Aunque, en el ejercicio económico comprendido entre el 1 de octubre de 1922 y el 30 de septiembre de 1923, el rendimiento de los impuestos estatales se ha multiplicado por más de siete, en comparación con el año anterior, no es motivo de excesivo júbilo, ya que el aumento de los impuestos se produce a expensas del poder adquisitivo de nuestra población, y debemos lamentar que nuestros impuestos sean una carga demasiado pesada tanto para los campesinos como para los obreros, tanto para la agricultura como para el comercio y la industria.

Necesidad de una agricultura «intensiva»
Al hablar de la agricultura, hay que mencionar que sigue siendo «extensiva» en el sentido más amplio de la palabra, y que debemos estar preparados para realizar esfuerzos colosales con el fin de enseñar al campesinado ruso a cultivar su tierra de tal manera que su rica y negra tierra, la más fértil de Europa, dé por lo menos un rendimiento tan grande como el que obtienen los campesinos de Alemania, Bélgica o Inglaterra de su suelo mucho más pobre.

Presentación de las dos caras de la moneda
La industria sigue siendo nuestro punto más débil. Sus productos son demasiado costosos, la relación entre los precios agrícolas y los industriales es de cuatro a cinco veces mayor que antes de la guerra. Los productos industriales son demasiado caros para los campesinos, y su grano se valora demasiado barato en nuestros mercados.
Por último, tengo que mencionar que la estricta economía que estamos introduciendo en las cuentas del Estado tiene como consecuencia, no sólo una restricción en las plantillas improductivas de los funcionarios del Estado, sino, desgraciadamente, también una restricción en la realización de las tareas culturales del Estado, en particular una restricción en el número de escuelas, que no puede considerarse en modo alguno como normal.
De este modo, he presentado las dos caras de la moneda: tanto la que entre nosotros es digna de elogio, como la que sigue siendo de carácter negativo. De esto último, nosotros, más que nadie, somos conscientes y nos esforzamos por eliminarlo con todas nuestras fuerzas.

Falta de préstamos – Efectos
Nuestra actual crisis económica es ante todo una «crisis de precios», que presenta muchas dificultades políticas para un Gobierno Obrero y Campesino. Sus causas son dos.
Por un lado, todavía no hemos conseguido organizar bien nuestro aparato económico y el control de nuestra industria. Tanto nuestras instituciones financieras como las administrativas necesitan una profunda reorganización, para que puedan estar a la altura de nuestro rendimiento, para que sean al mismo tiempo baratas y respondan a las necesidades de nuestra población. Los precios de nuestros productos siguen soportando el peso de la excesiva maquinaria administrativa.
La segunda causa radica en la ausencia de capital circulante para nuestra industria, la ausencia de capital de crédito para los campesinos, la ausencia de toda posibilidad de que el Estado concierte préstamos que le permitan restablecer el orden en sus finanzas.

Las necesidades de Rusia y el desempleo en el extranjero
Naturalmente, al no poseer capital, la industria se ve obligada a vender caro; al no poseer créditos, el Estado se ve obligado a aumentar los impuestos; y al no poseer créditos, el campesino se ve obligado a reducir sus necesidades.
La ausencia de capital y de créditos obliga al Estado, en su política comercial, a decretar las más crueles restricciones. No podemos permitirnos importar todo lo que necesitamos. Mientras tanto, las necesidades de nuestra industria y de nuestra economía, que deberíamos haber satisfecho con la importación de bienes del extranjero, son enormes e insistentes. Hay que calcularlas en millones de rublos de oro. La Unión de Repúblicas Soviéticas podría dar trabajo a miles de obreros en el extranjero si entre ella y los Estados capitalistas se restablecieran las relaciones políticas y económicas normales.

Rusia es económica y políticamente estable
Se equivocan quienes dicen que la causa de esto se encuentra en la estructura interna de Rusia. Nuestra organización económica interna es lo suficientemente flexible, conservando las conquistas fundamentales de la gran revolución de noviembre -nacionalización de la tierra, control de la industria por el Estado, legislación laboral completa, monopolio estatal del comercio, control estatal de toda la vida económica del país- para poder adaptarse a las condiciones del mercado capitalista internacional. Durante los dos últimos años de su historia económica, las repúblicas soviéticas han dado pruebas suficientes de que representan un importante factor mundial de desarrollo económico. Incluso se puede decir sin exagerar que, viendo el caos económico reinante en toda Europa, como resultado de la guerra mundial, la Unión de Repúblicas Soviéticas puede ser destacada como la parte de Europa con la situación económica y política más estable.

Notas:
1.-Versión a 8-XII-2021.
2.- Subrayados en el original.

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