Cometas del fin del mundo

Por Nònimo Lustre*. LQSomos.

Adoro las profecías sobre el futuro de la Humanidad. Me parecen una rama de la ciencia-ficción pero con ornamentos cotidianos de índole sociológica que suelen estar ausentes de la moderna sci-fi –de ahí que no lea ésta. Y, además, con la ventaja de que podemos comprobar que se equivocan. En el bosque de las profecías sempiternas, el tronco que más me divierte es el obeso corpus sobre el Fin del Mundo (en adelante, FM) Quizá no sea el árbol más provecto –ese laurel se lo llevan los reyes y los santos- pero sí es el más florido y, desde luego, el más eutópico y/o distópico.

En los párrafos siguientes voy a centrarme en los ‘científicos’ que han cultivado ese tópico. Es decir, me olvido de la troupe de charlatanes que han incursionado en el FM con demasiado capricho, nula documentación… y el mayor éxito popular. Entre la nutrida tropa de los profetas ‘serios’ del apocalipsis, destaca Isaac Newton al que dirigiré el final de estas cogitaciones. Pero, antes de remontarme a los Siglos de las Luces, permítanme reseñar la actualidad de esos pronósticos puesto que los observo a diario.

En una coyuntura histórica en la que se ha popularizado al aforismo “hoy es más sencillo imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, es perturbador –amén de singular- que, yendo a la raíz, el Progreso Inmortal sea cuestionado por unas minorías cuya semioculta intención va por barrios: unos para negar la predestinación de su Progreso y otros para reafirmarla. Veamos a representantes de los dos casos que han aparecido recientemente en los medios:

* El Grupo Surrealista de Madrid acaba de publicar en papel el nº 23-24 de su fastuosa revista Salamandra. La precede un aviso de los editores: “Si usted odia el fin del mundo, amará Salamandra, la revista más inactual, esporádica, desesperada y utopista del mundo” –a veces, añaden “cosmogónica y heterodoxa”. La peculiaridad de este tremebundo aserto es que no es habitual que, en las profecías sobre el FM, se introduzcan elementos morales y subjetivos.

10.V.1942. Boda de Baba Vanga con Dimitar Gushterov –quien murió alcoholizado 20 años después

* En el extremo opuesto, debo mencionar a Baba (Abuela) Vanga. Esta búlgara, vidente y ciega, murió en 1996 pero sus profecías siguen siendo veneradas por (literalmente) millones de crédulos. En este año 2021, sus albaceas han exhumado sus arcaicas predicciones sobre el porvenir de la Humanidad y del FM. A mi juicio, son muy convencionales y hasta trilladas pero, no obstante, cito las tres más difundidas: “Al principio del siglo XXI, se curará el cáncer / En 2020, un tsunami golpeará el sudeste asiático” (Vanga presumía de haber avisado con mucha antelación del tsunami de 2004) y, finalmente, sobre el FM: la Abuela Vanga anunció que “tres Gigantes y un “Dragón fortísimo” dominarán el futuro de la Tierra –i.e., el FM. Pero, para consuelo de sus adictos vivos, antaño lo había fechado en el año 5079, probablemente uno de los plazos más lejanos del prontuario apocalíptico.

Antecedentes vulgares y ‘científicos’

Lista -nada exhaustiva- de apocalípticos cristianos hasta Newton. Algunos dellos grandes científicos, que profetizaron el FM amparándose en ‘evidencias’ francamente estrafalarias:

Una relativamente reciente profecía ‘científica’

En 1980, compré el grueso informe The Global 2000 Report to the President [Carter] con la esperanza de que, si conseguía vivir veinte años más, sus predicciones me divertirían. Y así fue porque aquel cónclave de miles de los mejores científicos gringos no menciona internet ni ingeniería genética. El Global 2000 habla bastante de revoluciones pero ignora las revoluciones I (informática) y G (genética) que eran, precisamente, las vedettes de los carísimos proyectos de investigación y de los medios aquel año 2000.

Ambas omisiones, colosales, tienen delito puesto que, a) en el caso de internet, el término inteligencia artificial era común en los años 1960s, Arpanet (la proto-internet) se creó en esos mismos años y R. Tomlinson inventó el correo electrónico en 1971. b) en genética, ese Informe sólo alude al libro del Génesis. E ignora la clonación y el Proyecto Genoma Humano. Asimismo, se preocupa por el bitumen pero no por la biotecnología. Si buscan “sida”, no encontrarán AIDS sino AID (Agency for International Development); es cierto que el VIH estaba apenas comenzando pero ya había signos de que, en el 2000, sería pandémico.

Newton

Cometa del año 1577. No es el Halley

A mediados de los 1680’s, Newton ya había gastado muchas neuronas en el estudio de la Alquimia y de la Profecía, del cristianismo primitivo e incluso de las religiones pre-cristianas. Sobre las enseñanzas de Noé, defendía que eran singularmente racionales y, más aún, que su reverencia hacia el fuego en el centro del espacio sagrado –la religión de las vestales-, confirmaba su adhesión al heliocentrismo. Pero, como es bien sabido que Newton padecía crisis de irracionalismo esotérico-religioso, no voy a abundar en ello.

Newton también vaticinó el FM y hasta con fecha exacta (cf. cuadro supra) Sus presagios se basaban en la Astronomía y, más concretamente, en el itinerario de las cometas. Como estaba seguro de que el Great Comet de 1680 chocaría con el Sol ‘antes o después’ (¿), durante el resto de su vida le mantuvo como la principal causa del FM. Podría ser después de ‘cinco o seis’ revoluciones orbitales pero, cuando finalmente toque al Sol, la Tierra arderá por el fuego vestal, “this Earth would be burnt & no animals in this earth could live.” (en charla de 1725 con Conduitt; cit en Robert Iliffe. 2017. Priest of nature: the religious worlds of Isaac Newton. Oxford. ISBN 978-0-19-999535-6)

Cometa del año 1680. No es el Halley

Por cierto, en contra del vulgo mediático, el Great Comet de 1680 no fue el Halley -que pasó por nuestro cielo dos años más tarde y al que verán los humanos en 2061, si hay Humanidad para entonces. Lo añado porque los grandes cometas están muy estudiados y no acabo de explicarme porqué erró tanto el famoso Newton cuando, volviendo al Halley, se documentó su avistamiento en 239 ane y se predijo su órbita en la muy newtoniana época de 1705.

No nos extrañe el dislate comético-newtoniano. Ni siquiera don Isaac escapó al marco cultural de la Ciencia. En sus años se interesaban mucho por las cometas pero también por la Alquimia –demasiado quizá- y, el ilustre inglés creyó en sus propios cálculos –demasiado, repito-, aunque no estuvieran totalmente certificados. Conclusión: cuando hasta el más concienzudo de los físicos entrevera su ciencia con las religiones oficiales, paralelas o seudo-mayas del 2012, deja para la posteridad unos flecos absurdos.

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