¿España es diferente en pederastia?

Por Arturo del Villar*. LQSomos.

Excepción del reino de España, en donde la Conferencia Episcopal niega que existan casos de pederastia, y cuando algún joven denuncia haber sido violado por un sacerdote lo condenan a ser injuriado públicamente. Por mi trabajo de periodista he conocido casos de padres de seminaristas en tiempo de la dictadura, que acudieron al obispo de su diócesis para contar los sufrimientos de su hijo por las noches, y fueron amenazados con denunciarlos a la Policía por ofensas a la Iglesia

Ha asegurado el papa Paco que estaba avergonzado al conocer el llamado Informe Sauvé, presentado el pasado día 5 de octubre, y comentado desde entonces como el mayor escándalo enunciado en Francia. La investigación se ha realizado durante los últimos tres años en Francia, a petición de la Conferencia Episcopal Francesa y de la Conferencia de Religiosos de Francia, que deseaban enterarse de la realidad de un problema comentado públicamente, pero sin un estudio académico. Lo ha dirigido Jean–Marc Sauvé, vicepresidente del Consejo de Estado de Francia y presidente de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE por sus siglas francesas). El señor Sauvé es de religión catolicorromana.

Para redactarlo se han examinado los archivos de obispados y comisarías, y se ha oído a quienes dicen haber sido víctimas de la lujuria clerical. El resultado es demoledor: más de 200.000 niños han sido abusados sexualmente en Francia desde 1950 por sacerdotes y religiosos. Se tomó ese año como punto de partida para poder llevar a cabo una investigación detenida que no se prolongase indefinidamente, lo que no implica que en los años precedentes los niños franceses hubieran estado libres de los abusos de sus presuntos corruptores.

Este tremendo informe con toda clase de datos sobre sus investigaciones, es el primero de alcance general que se realiza en un pais e tradición catolicorromana. Otros informes parciales dados a conocer recientemente en Irlanda y en Canadá sobre abusos en determinados centros religiosos, así como en algunos países de misión, aportan nuevas denuncias contra sacerdotes y religiosos catolicorromanos, demostrativas de que la pederastia es una práctica común y habitual en la secta catolicorromana.

Con excepción del reino de España, en donde la Conferencia Episcopal niega que existan casos de pederastia, y cuando algún joven denuncia haber sido violado por un sacerdote lo condenan a ser injuriado públicamente. Por mi trabajo de periodista he conocido casos de padres de seminaristas en tiempo de la dictadura, que acudieron al obispo de su diócesis para contar los sufrimientos de su hijo por las noches, y fueron amenazados con denunciarlos a la Policía por ofensas a la Iglesia. Esos chicos abandonaban los estudios eclesiásticos y también la secta. Los que continuaban lo hacían porque esperaban repetir ellos lo mismo en otros.

Los que hemos estudiado como alumnos externos en colegios de frailes, en mi caso en los escolapios, no sufrimos tan graves acosos por parte de los profesores, pero debimos soportar sus tocamientos con paciencia y sigilo, para evitar ser expulsados del colegio. Ellos eran santos por estar consagrados. Un compañero de mi clase prefirió perder una gabardina porque se la confiscó un profesor, y le dijo que para recuperarla fuera a su habitación a buscarla, peligro que deseó evitar, pero no se atrevió a contar a sus padres la verdad que sí comentó con nosotros. Sentíamos miedo de relatar lo que sucedía en el colegio, por temor a ser acusados de difamadores.

En el reino de España han existido y seguramente siguen existiendo casos de pederastia sacerdotal, apenas denunciados, por saber que se va a considerar culpable a la víctima La Conferencia Episcopal Española se niega a ordenar la realización de un informe como el dirigido por Sauvé en Francia, para poder continuar diciendo que España es diferente también en materia sacerdotal. ¿O temerán que se hagan públicos nombres muy píos? ¿Suyos?

Como resultado del informe en Francia se está exigiendo a la Iglesia que levante el secreto de la confesión, cuando se trate de abusos sexuales a menores cometidos por curas y frailes. La autoridad civil pretende que el confesor que escuche ese pecado, que es además un grave delito, esté obligado a comunicarlo a las autoridades civiles.

Sobre este punto la Conferencia Episcopal Francesa no transige. Dice que el secreto de confesión es inviolable por ser parte principal del sacramento de la penitencia. Pero la única confesión cristiana que considera un sacramento a la confesión es la secta catolicorromana. Ninguna confesión reformada admite la existencia de ese supuesto sacramento, sobre el que no se encuentra ninguna referencia en el Nuevo testamento, en donde está compilada toda la doctrina cristiana. Es uno de esos inventos de la secta para tener dominadas las conciencias de sus fieles, tan falso como sus indulgencias, y la adoración de imágenes, prohibida por el segundo mandamiento del decálogo entregado por el mismo Dios a Moisés en el Sinaí.

Comprobado que la Iglesia catolicorromana conculca la ley de Dios, pervierte las costumbres y no busca más que obtener dinero de los fieles más ingenuos e incultos, debe denunciarse ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio
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