Jesús de Cos: se fue definitivamente un guerrillero

Se ha muerto un hombre que basaba su tiempo en la reivindicación de la Memoria histórica de su país, que coincidía con la más fundamental memoria de su vida. Se llamó, se llama y se llamará, en la memoria colectiva de la dignidad irreductible, Jesús de Cos Borbolla. Comandante Pablo fue su nombre de guerra en las escaramuzas con la Guardia Civil , entre 1.937 y 1957. Era uno de los combatientes republicanos que se echaron al monte de su Cantabria natal, para defender la legalidad de la Segunda República. Una democracia atacada a muerte por el golpe de Estado de 1.936, perpetrado por fascistas militares, banqueros y jerarquía de curas católicos. Sin piedad.

La Cruzada venció en el campo de batalla y, más tarde o más temprano, los guerrilleros bajaron de las montañas para enfrentarse a su destino en una España con hambre y sin perdón: rencorosas purgas, asesinatos entre vecinos y fosas comunes están aún salpicando toda la geografía nacional. El régimen sanguinario de Franco decretó su odio a estos combatientes llamándoles “bandidos”. La descalificación precede siempre a la persecución atroz o al ninguneo propiciador del olvido. Aparte de los paseos al amanecer, la cínica política del presente confía en el paso del tiempo y la avanzada edad de los guerrilleros sobrevivientes para acabar con el problema. “El perro muerto, se acabó la rabia”, ha sido la consigna a seguir. El tiempo hace el resto.

Efectivamente, estos combatientes por la República no han recibido satisfacción ni reconocimiento con la llegada de la esta democracia sui generis; algo más parecido a un embrión o a un abortado nasciturus. La Ley de la Memoria Histórica ha sido una chapuza inaceptable. Ha consistido en pasar un trapo sucio para emborronar las evidencias. Un modo de pasar la página más impresentable de este país de crápulas y alforjas agradecidas al maná corrupto. Aquí Franco no se toca, y el Borbón restaurado por el dictador también es intocable por magna ley.

De repente, Jesús se ha muerto, cuando era de una energía humana avasalladora. Acudía a todos los actos de desagravio y exaltación republicanos, como miembro destacado de la asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE). Se había emocionado en Paris, al ver, por primera vez después de medio siglo largo, la bandera republicana española ondeando en los actos que han conmemorado la liberación del yugo nazi… Sin embargo, los achaques de salud no perdonan a nadie. Me contaba últimamente que andaba mal de la circulación. Y se lamentaba de que, en uno de sus últimos viajes, tuvo que subir al avión en una silla de ruedas. Pero él iba.

Siempre es triste tener que desenterrar los lugares comunes y airear los tópicos, porque ello significa que otra persona válida ha desaparecido y somos un poco más huérfanos que antes.
Va el poeta y dice:

«Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles».

Las archiconocidas palabras escritas por Bertold Brecht se inspiraron, sin duda, en perseverantes combatientes antifascistas como Jesús de Cos.

Entrevista a Jesús de Cos

Guerrilleros en Cantabria

* Director del desaparecido semanario "La Realidad"

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