Ni privacidad, ni intimidad ¡nos espían!

Joan Martí*. LQS. Septiembre 2019

Cuando la indefensión del internauta llegó a ser insufrible. Corría el año 2019 y el Gran Hermano del 1984 de Orwell, corregido y aumentado, se metió en nuestras chabolas para no salir nunca jamás…

A cuenta de mi artículo anterior “Por razones de espacio…” (1), aun valorando debidamente el artículo, hablaba el otro día de la miopía de la izquierda al resultar incapaz de analizar donde estamos en la sociedad actual de las redes, la robótica, la learn machine y la Inteligencia Artificial (AI), y, en concreto, sobre la falta de propuesta de la izquierda alternativa actual en la esfera de los derechos individuales a la intimidad y privacidad del ciudadano-consumidor-trabajador, que es el sujeto social básico del sistema hoy día, único y trino para el capital como la santísima trinidad para los cristianos.

Ya en otras ocasiones he tratado este tema del Gran hermano en notas anteriores: El inquietante estado panóptico (2) y En los inicios de la sociedad cibernética ¿dónde estamos, dónde vamos? (3) y puede que resulte un poco obsesivo-cansino con el tema, pero estos días, en los que ando enfrascado en el fascinante libro de Marta Peirano “El Enemigo conoce el sistema” (4), están apareciendo noticias inquietantes sobre la vulneración de la intimidad y la privacidad de cualquier internauta que se mueva en los ecosistemas google-android, apple o microsoft, o sea, que use, abuse o pulule por facebook, whatsapp, gmail, cortana, siri, iphone y ese larguísimo etc. de apps y gadgets de estas tres ONGs que nos facilitan tanto la vida.

Hasta hora la gente era reacia a creerse estas historias de que nos espían, pero lo cierto es que se halla acreditado desde hace un tiempo, -y expresamente reconocido por Google, Apple y Microsoft desde hace unos meses con el desparpajo que da la impunidad de ellos y la indefensión del internauta-, que efectivamente, nos espían todas las 24 horas del día, y porque no tiene más.

En el siguiente articulo se ve cómo se lo montan con el teléfono móvil Se demuestra lo que ya sabíamos: así espían nuestras conversaciones a través del móvil (5),

Y si cualquier lector/a no se lo cree, o quiere comprobarlo en su caso concreto en vivo y en directo, bastará con que, estando conectado a gmail o a cualquier aplicación de google (google maps, calendar, translate, etc.) e identificado con su cuenta, pinche en el navegador el siguiente enlace: https://myactivity.google.com/myactivity?restrict=vaa&utm_source=sidenav&pli=1&product=29
Prometo que el resultado no le defraudará, aunque se recomienda estar sentado a poder ser en sillón con reposabrazos para sobrevivir al impacto. Descubrirá el internauta dicharachero fragmentos de sus conversaciones grabadas por Google sin su permiso y por el morro. En mi caso, acabo de comprobarlo hace unos minutos, pinchando dicha URL identificado en mi cuenta de Google. Aparece un montón de grabaciones en un montón de días. Ya repuesto del shock, en concreto me ha sorprendido la grabación de un párrafo exacto que escribí a otra persona en un chat de Telegram hace un par de meses. Y aclaro que Telegram, a diferencia de whatsapp, funciona encriptado entre emisor y receptor, completamente anónimo y privado, pero la explicación está en que muchas veces (y en ese caso así lo hice) en vez de teclear utilizo el reconocimiento de voz del teclado del móvil para dictar y transformarlo a texto, resultando que el micrófono de Google, por su cuenta y riesgo y sin decir ni mu, graba esa conversación que transforma a texto en el chat de telegram, whatsapp, SMS o cualquier aplicación del móvil (Word, búsquedas en el navegador, Google home, Spotify, etc, etc.) que utilice el micrófono…

De modo que, de todas nos espían cada segundo que usamos el móvil, y eso parece que sólo es la punta del iceberg, el 1984 de Orwell corregido y aumentado que ya está entre nosotros, en nuestras miserables y aburridas vidas, emboscado en un Smartphone cotilla y marujo de no se cuantos megapixeles.

Como para dejarlo entrar en la habitación cuando vamos de sexo y que Zuckerberg nos robe y patente nuestros arrumacos y palabras lujuriosas; ya te digo!!

El caso es que Marta Peirano ya lo venía diciendo hace tiempo.

Notas:
1.- Por razones de espacio…
2.- El inquietante estado panóptico
3.- En los inicios de la sociedad cibernética ¿dónde estamos, dónde vamos?
4.- El Enemigo conoce el sistema
5.- Se demuestra lo que ya sabíamos: así espían nuestras conversaciones a través del móvil

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