Pelo en pecho

Silvia Delgado*. LQSomos. Noviembre 2017

Estos días la violencia contra las mujeres está en el discurso de casi todos.

La mayoría nos escandalizamos con los asesinatos, con los golpes, con los insultos, con los desprecios.

Las violaciones están en la boca de todos, el “no es no” se prodiga por internet. Juana estuvo en la casa de muchos de nosotros y muchos conocemos o hemos vivido en primera persona, la violencia del macho contra la esposa, madre, hermana o compañera.

Es decir, defendemos lo correcto, sentimos empatía, difundimos videos… El color morado nos viste, adorna o maquilla.

Yo tengo la sensación de que los machistas son como los fachas. Aguantan su impostura con lacitos y proclamas, pero si se les lleva la contraria sacan la lengua e insultan. Llaman feas a las mujeres que no hacen la política que les gusta, amenazan a las que señalan sus comportamientos infames de caverna, hablan en nuestro nombre, babean si ven tetas gordas, desprecian a las que son viejas.

Los machistas que se dicen feministas van a las manifestaciones llevando camisetas que dicen “yo te creo”, “fuck patriarcado” o “contra el mal general feminismo radical”, pero intramuros el pelo en pecho y los cojones ocupan su sitio. Ellos leen y ellas friegan.

Como los demócratas que piensan que con Franco vivían mejor, los feministas impostores saben que con el machismo viven sus vidas mejor.

Y por supuesto no están dispuestos a hacer nuestra revolución.

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