Republicanos en el jardín monárquico

Jardín-Nueve-loquesomosPatxi Ibarrondo*. LQSomos. Junio 2015

Un agudo comentario en twitter, firmado por Moe de Triana, me pone las pilas, por reducción al absurdo surrealista. El “tuit” dice así: “el rey Felipe VI se ha ido a París a homenajear a los republicanos españoles porque aquí era mucho lío ir de cuneta en cuneta”. Se refería a la inauguración, por todo lo alto, del “Jardín de la Nueve”, un recuerdo de los combatientes republicanos españoles de la Novena División que entró en Paris para liberarlo de invasores alemanes.

Un homenaje hipócrita y tardío hacia quienes lucharon contra el nazifascismo y entraron victoriosos al mando del general Leclerc. Durante demasiado tiempo, Francia olvidó la generosa contribución de los españoles, tanto a través del ejército regular como en el maquis de la Resistencia. En el discurso de Felipe VI, como buen fariseo español, el rey se las arregló para no nombrar a Franco ni a Hitler. Hizo la pelota a los franceses y eso fue todo. También ignoró a los combatientes que lo hicieron en el interior de España, los que se echaron al monte con la guerrilla y que aún siguen acarreando oficialmente el rótulo de “bandoleros”.

En Mauthausen Felipe VI tampoco quiso estar ese Mayo con los familiares que acuden cada año a Mauthausen (Austria). Tampoco dijo nada el rey de exhumar cadáveres republicanos en las cunetas o en los cimientos de las tapias de los cementerios. Nada de concordias ni reparación de derechos ciudadanos. Iba tan solo a inaugurar un jardín ajeno, ubicado con honores en el patio trasero del Ayuntamiento de París. El caso es que los muertos combatientes defendiendo la legalidad institucional no parecen tener derecho a la memoria viva, como la francesa. Aquí sigue reinando el eco de Caín. Los muertos por la guerra solo tienen derecho a una memoria minusválida, descafeinada, timorata y embalsamada. Una memoria de cartón piedra que es el material del que está hecho el rey Borbón y este caduco régimen postfranquista. Los poderes fácticos no quieren máculas, huyen de sí mismos y del origen de sus fortunas. Así no se puede ir a ningún lado. Somos una peste patrocinada.

Desde el punto de vista político y humano, lo de París ha sido un escarnio para las víctimas y sus allegados.

¿Homenaje a los combatientes republicanos en Francia, con protagonismo de los sucesores de sus asesinos? Parece que es más imposible la cuadratura del círculo cartesiano. A primera vista, parece imposible que la Francia Republicana se haya prestado a esta charada. Según se ha podido constatar, lo primero que hizo ese país fue encerrar a los refugiados españoles en campos de concentración, donde les devoró la miseria… Y luego chantajeó a los combatientes republicanos poniéndoles ante una disyuntiva fatal: si no luchaban en las filas francesas, serían devueltos a España. Evidentemente, la mayoría escogieron luchar. Muchos cayeron y otros más fueron ninguneados como si no hubieran existido. Otros entraron en París y su memoria está en el jardín recién inaugurado.

Pero otros más perdieron sus vidas en los campos de concentración nazis como el de Mauthausen. Ahora que los flamantes reyes de España han sido recibidos con toda la pompa en el París republicano nos asola la perplejidad. Pocos días antes de este evento homenajeaban a los combatientes republicanos muertos en el campo de exterminio de Mauthausen. ¿En qué quedamos? ¿Quiénes eran los buenos y quiénes los malos? ¿Los fascistas y sus sucesores lucharon por la democracia al lado de Hitler?

Nadie ha pedido siquiera perdón por el golpe de estado de 1936. Ni siquiera la Iglesia católica. Los muertos sin inhumar siguen sepultados en las cunetas anónimas de España. NO tienen jardín, ni una placa conmemorativa de los reyes de España.

Pero todo este abanico de imágenes parece formar parte de un «Plan Vaselina». Una estrategia de consolidación: demostrar al español lo bueno que es tener una monarquía, a la que respetan incluso los fervientes republicanos franceses. Incluso “Querer República” equivale a querer cambiar la Constitución. Y hasta ahí podríamos llegar. Eso es tabú. En este sentido, ha llamado la atención que ninguna de las fuerzas políticas en liza electoral haya cuestionado la Constitución del 78. Incluso eso a pesar de las trapacerías del anterior monarca, el Abdicado.
Cuentan los que asistieron recientemente al homenaje de cada año en Mauthausen a los combatientes republicanos, que este año acudió a las ceremonias Juan Antonio García Margallo, ministro español de “Asuntos Exteriores”. Y que los descendientes de los combatientes y organizaciones antifascistas lo abuchearon hasta el punto que García Margallo se mosqueó y dijo que “él tenía derecho a estar presente en todo lugar donde habían sufrido los españoles”. Y las cámaras acercaron los objetivos lo suficiente como para que no se viera el rostro del ministro simbólicamente abofeteado por la abundancia de banderas republicanas al viento. Efectivamente, el Plan Vaselina quiere convencer a los súbditos de que no quedan ya lastres franquistas en la cabeza del Estado y que Felipe VI es el “Rey de todos los españoles”, Incluso de los republicanos, lo cual cierra la cuadratura del círculo. Pero España se nutre de paradojas.

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Un comentario sobre “Republicanos en el jardín monárquico

  • el 21 junio, 2015 a las 12:00
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    Un comentario digno del mejor Max Aub, del mejor Valle Inclán del pasado. Estoy seguro de ninguno ninguno de los hombres y mujeres que fueron arrojados a las cunetas con una ración de plomo en las entrañas, los numerosos Lorcas, las numerosas jóvenes de la JSU que siguieron el ejemplo de las «trece rosas», los numerosos maestros, albañiles, panaderos, herreros y conductores de tranvías que fueron enviados a una fosa anónima por defender aquella Constitución de 1931, ninguno de ellos, espera la visita de ninguno de estos vástagos del «insigne» general que merece un lugar en el santuario de los señores del PP y de todo franquista. Moriremos con un ¡viva la República! en la boca.

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