Mentiras a palos

Lilith Rojo*. LQS. Marzo 2019

Veníamos de mordazas, titiriteros, manadas, de Altsasus, de raperos, de tuiteros…. y vamos a la total criminalización del ejercicio de la radical democracia, que avalan los derechos humanos. Y ahí pillamos todas y todos, tarde o temprano, lo digo para las y los que piensan que esto no va con ellas y ellos

La pasada semana hemos asistido a una clase de interpretación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado digna de un vodevil malo. Se han retratado a si mismos como damisela de folletín del XIX asustada ante un villano de libro, solo que en esta ocasión el malvado era una abuela o una niña con mirada de odio. Se ve que la gente que el 1 de Octubre fue a realizar un acto democrático con total normalidad en medio de la excepcionalidad marcada por el gobierno Rajoy estaba poseída por el maligno. Uno tras otro han ido sumando declaraciones que el tribunal no ha dejado contrastar con los vídeos que podrían haber demostrado la farsa, porque no le ha salido de la toga a Marchena. De haberse proyectado los vídeos se hubiera visto entonces que si alguien odió empleando una violencia desproporcionada, de forma prepotente y abusiva fueron los plañideros.

Durante todo este juicio se ha podido comprobar que para seguirlo al minuto hay que tener un estómago a prueba de bombas, unos nervios de acero, la flema de un británico clásico y una brújula para no perderte mientras maldices delante del televisor llevándote las manos a la cabeza. La mentira impune, el esperpento de los pobres servidores de la ley aterrorizados ante murallas humanas viles e iracundas, las y los letrados de la administración de justicia llorando ante el miedo a ser devorados por unas masas cantoras con claveles y carteles en la mano, ha sido un espectáculo deleznable. El cenit llegó con la comparación de un número que explicó que lo que vivieron esos días en Catalunya, señoras y señores uniformados como castillos, fue como las experiencias que cuentan los veteranos de los inicios del conflicto vasco. Como twitter es muy afilado, el personal empezó a hacer cuentas y quedaron horrorizadas las personas que luchan por las pensiones ante el drama de esos pobres beneméritos obligados a jubilarse más allá de los 70 años. Pero ante las defensas admitieron que los únicos que iban armados eran ellos, que no se lesionó a ningún policía ni guardia civil, pero que su orgullo quedó dañado, ya se sabe que una mala palabra ofende más que un golpe y el estrés postraumático que sufren por culpa de insultos y visiones de esteladas necesitará años de sesiones de psiquiatra.

Para estrés el que sufrió el pueblo de Catalunya que fue a votar, las personas que recibieron de los uniformados la caricia de sus gritos, de sus insultos, de sus porras, sus botas y sus escudos, las que vivieron en tensión toda la jornada defendiendo sus colegios democrática y pacíficamente mientras veían imágenes indigeribles. Personas que convirtieron ese día en historia democrática con un acto de desobediencia civil multitudinario, solidario, emotivo, valiente propio de un pueblo insumiso ante el despotismo y la intolerancia de los comportamientos totalitarios de un estado, que solo sabe usar la fuerza como argumento. La gran diferencia es que unos llevan ciertas situaciones en su empleo y sueldo y la ciudadanía no, lo único que espera ésta es un comportamiento digno del funcionariado a quien paga su salario.

La pregunta siguiente es si esas personas que salieron a saludar a los balcones de sus hoteles pistola en mano, que corrieron por las calles de pueblos golpeando a diestro y siniestro, que gritaban con cara descompuesta dejadnos actuar o el a por ellos, esas pobres víctimas de desalmados votantes, cómo podrán cumplir su deber cuando lo que tengan delante sean peligrosos y sanguinarios delincuentes armados si la tercera edad con caras de odio nunca vistas les aterroriza.

Lo más triste y grave es la descontextualización de todo lo que se ha llevado a juicio en relación a las personas que fueron a apoyar sus instituciones, a mostrar su descontento con los registros e incautaciones de material, el registro sin orden judicial de la sede de la CUP, la defensa de su derecho a votar sí o no a la independencia de Catalunya en un referéndum, acto ya despenalizado. Como si la situación que se vivió a partir de septiembre de 2017 hubiera surgido de la nada, como si no fuera una concatenación de negativas e intervencionismo del estado en una sociedad acostumbrada a protestar y a defender sus derechos. No se levantó la gente una mañana hasta la coronilla de aguantar tanta humillación sin argumentos que avalaran su hartazgo, armada con flores para la policía. Y francamente como ya he dicho en más ocasiones no era una cuestión de independencia, gente nada sospechosa de independentista se echó a la calle el día 20 a defender la autonomía y sus instituciones. Era una cuestión de no dependencia de un régimen coronado con un déficit democrático alarmante, que fija sus objetivos en la disidencia de todo gremio a golpe de mazo de sala de injusticia. Veníamos de mordazas, titiriteros, manadas, de Altsasus, de raperos, de tuiteros…. y vamos a la total criminalización del ejercicio de la radical democracia, que avalan los derechos humanos. Y ahí pillamos todas y todos, tarde o temprano, lo digo para las y los que piensan que esto no va con ellas y ellos.

Lo nunca visto, policía en los centros de primaria con sus uniformes enseñando a los niños que la libertad es algo que se pisa por la fuerza

Y para que no me acusen de abominar unos cuerpos policiales concretos solo por llevar la bandera española en sus uniformes, voy a dedicar unas líneas a los Mossos d’Esquadra. Acusados de delincuentes independentistas, cuestión ya desacreditada por Trapero, que hasta tenía un plan elaborado de motu propio para detener al Govern elegido democráticamente antes de que se lo solicitara ningún juzgado. Una policía de Catalunya que es más bien “en” que “de” que recibe órdenes del estado español y que se afana en cumplirlas con gran celo, como se ha demostrado este viernes entrando en más de dos mil colegios en horario lectivo en busca del lazo amarillo perdido, rebuscando en los cajones y armarios de los profesores, quitando hasta lazos morados del 8 de marzo y comentando en algunos colegios que había mucho color amarillo porque habían colgadas en un pasillo unas bombillas de cartulina. Lo nunca visto, policía en los centros de primaria con sus uniformes enseñando a los niños que la libertad es algo que se pisa por la fuerza. Pero teniendo en cuenta que en los stands de educación está el ejército todo cobra más sinsentido. Una policía catalana que protege con celo los chiringuitos de los fascistas, que pueden tirar mandos del cuerpo por el suelo mientras los de la ultraderecha quitan pancartas de las fachadas de los edificios públicos a insulto pelado entre burlas sin que acaben detenidos. Eso me lleva a la conclusión de que los Mossos son más fuertes que otros cuerpos policiales, que no pueden digerir sentirse despreciados, lo deduzco después de todo lo que han soportado de la extrema derecha, escupitajos incluidos, sin soltar ni una lágrima. Después de lo bien que los uniformados han tratado a la chusma de la una, grande y libre, deberían tener el corazón partido por su desdén. La explicación a tanta entereza debe ser la terapia del palo, el desquite golpeando a antifascistas, un clásico desde Bolonia y el 15-M, manejando sus defensas como láser de jedi, contusionando sin discriminación a diestro y siniestro, eso cura cualquier dolencia del alma. Ya dijo un actual comisario al ser preguntado por la violencia ejercida en el desalojo de la plaza Catalunya que se le hubiera pegado al mismo Gandhi si se hubiera puesto por delante. Y aquí no dimite nadie, ni se toman medidas de ningún tipo, es como si el poder político tuviera miedo del poder policial cada vez más crecido al amparo de una justicia, que hunde sus raíces en la oscuridad de la dictadura. Así ni el conseller Buch, ni el propio President, más allá de algún comentario que no va a ningún lado, pone remedio a una situación muy peligrosa en democracia, si se puede llamar así, y es la impunidad del abuso policial. Los mossos viven como sheriff en Lejano Oeste vacilando al personal, amenazando, golpeando, pero solo a los que plantan cara al fascismo de manera pacífica y con las manos en alto. Y para muestra una extensa colección de botones en la hemeroteca y las redes sociales. Dimisión Buch.

Porque la República se seguirá fraguando de abajo a arriba o no será

Y una piedra fundamental del despropósito que vivimos estos días está siendo una Junta Electoral Central (JEC) que actúa antes de que empiece la campaña electoral con medidas intencionadas. Si van a por la simbología, aquí en Catalunya quizá había que prohibir las banderas de todo tipo en los edificios oficiales, todas, y retirar los símbolos fascistas de edificios de la administración. Y este año que no se les olvide prohibir las portadas de la jornada de reflexión de los grandes diarios entrevistando a líderes de su cuerda, como lleva pasando años y años sin que nada ocurra. La pregunta que algunas personas se hacen es si la JEC prohibirá también la retransmisión del juicio a las presas y presos políticos, algunos candidatos, o en este caso hará una excepción para que VOX siga luciendo túnica, con el halo de credibilidad y decencia que da ir cargado de puñetas. Esperemos que no se suspenda, aunque siga siendo un aparador para el fascismo en forma de acusación particular.

Y mientras tanto la agenda viene marcada por partidos en una carrera demencial al abismo fascista con la inestimable colaboración de los medios que han tenido a bien poner en el candelero al franquismo más purulento. Gracias a la cobardía de quienes se han dejado arrastrar a ese lodazal por un puñado de votos, los que abrazan la constitución monárquica y una bandera que jamás podrá representar a quien defiende la república y sus valores, aunque se piensen de izquierdas. Cobardía a las dos orillas del Ebro, también de quien defiende la república catalana pero no está dispuesto a desobedecer mientras personas llevan más de un año en prisión preventiva por sus ideas, mientras la gente pide unidad de acción y no estrategias partidistas. Porque la República se seguirá fraguando de abajo a arriba o no será.

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El acre vómito de la culpa

Lilith Rojo*. LQS. Enero 2019

Quizá con estas palabras no vaya a aportar nada nuevo a lo que ya otros habrán argumentado, pero permitidme que me desahogue un poco, porque estoy de cinismo, oportunismo y electoralismo hasta los confines de la galaxia de la miseria humana.

A vueltas con el Proceso, Kafka mediante, los presupuestos, la ultraderecha, según Carmena conservadores, amantes del formol de la momia de su padre espiritual. Ese que no hay quien exhume porque no para quieto, cosas del inventor del Movimiento, a pesar de que debería estar penando atado y bien atado eternamente a una cuneta. A vueltas, digo, tengo que levantar la mano para preguntar algunas cosas.

¿Nos toman por estúpidos desde la izquierda, la de nombre y la que intenta serlo? Quizá más esta última, porque es la que se queda más desamparada ante la tempestad fascista que sopla fuerte, porque dejaron sembrar vientos a placer y no los del pueblo de Miguel. Creo que sí, nos toman por idiotas. Ahora vienen a decirnos que la culpa de todos los males del Reino de España es de los independentistas, que en su egoísmo burgués, nos han dejado sin unos presupuestos que venían a alumbrar todos los hogares de esa gran nación indisoluble llamada España. Nunca una votación iba a traer tanto bienestar, atándose los perros con longanizas, pero no catalanas, por supuesto. Milagro.

Ahora por culpa de la irresponsabilidad de los que quieren romper el reino y su estado del bienestar por cosillas sin importancia como el secuestro de la democracia y de los derechos humanos, el PSOE podrá tener alguna posibilidad de ganar unas elecciones avanzadas dejando a Podemos solo en el baile y sin orquesta. Porque aquí, si ha habido tacticismo, ha sido el del partido de Pedro. Con esta jugada se quita el lastre de la cuestión indepe, convenciendo al ala derecha de su parroquia y queda como un mártir de los presupuestos, convenciendo al ala izquierda, se libra del peso del juicio a los presos políticos catalanes y de un posible indulto siendo solo presidente en la cuerda floja por moción de censura a Rajoy. Así abre la puerta a Ciudadanos por si se harta de VOX, en el juego de la puta y la Ramoneta, véase en capítulos anteriores: Andalucía. Quien pierde más es Podemos y sus confluencias, que por su prolongada postura egipcia, mojándose lo justo para guardar el equilibrio sobre las aguas electorales, queda debilitado, tristemente, ante unas encuestas nada halagüeñas y con problemas internos, en tiempos en los que toca tomar partido. Los que venían a romper los candados de la transición para asaltar los cielos, han mantenido un perfil más que bajo mientras la extrema derecha, que ya estaba, se fortalecía desacomplejadamente accediendo a escaños por la vía de las urnas. Y ahora tenemos las políticas de memoria en Andalucía, por dejación de algunas siglas, en manos de VOX. El lobo salivando ante las ovejas, que tienen a sus deudos enterrados en fosas más profundas que las excavadas en la tierra por sus asesinos.

Y al hilo de esta cuestión, no quiero callarme la profunda decepción que sentí cuando en los Goya se entregó un premio en Sevilla a un documental de Memoria y lo primero que se hizo fue a agradecer a los productores su financiación, ni una camiseta reivindicativa, ni unas palabras contundentes para denunciar lo de VOX, con una foto más propia de Hollywood que de activistas. Parece una anécdota, pero dice mucho sobre el momento que estamos viviendo. Y en general ni una palabra para esa lepra para todo español de bien o que quiera seguir siendo considerado como tal, que es el tema catalán y su gobierno legítimo privado de libertad o en el exilio. Ni tan siquiera para raperos, tuiteros y otros personajes de mal vivir bajo el palio de nuestra santa Constitución.

Prueba de que no estamos preparados para lo que se nos viene encima es que andamos perdidos en lugares comunes, en el tú más y en tú tienes la culpa, en pensar que esto se soluciona solo con un barniz de progresía, bienintencionadas fotos con colectivos golpeados o marginados sin atreverse a plantar cara desde las trincheras, al raso de madrugadas heladas, a reformar con valentía las estructuras para erradicar el machismo, el racismo, la lgtibifobia, el fascismo, el neoliberalismo, la corrupción, la impunidad, el franquismo sociológico e incrustado en los diferentes poderes y administraciones, porque solo se cuentan votos, no soluciones a largo plazo. Y para eso hay que derribar un muro cimentado sólidamente sobre unas cloacas petrificadas como cemento armado sobre las que se alza el estado. Mientras tanto seguimos atomizándonos ante la satisfacción del enemigo.

¿Tenemos que permitir que vengan a darnos lecciones a golpe de blanco o negro en un maniqueísmo de guardería que espanta? Si hay que defender los derechos humanos no nos pongamos una pinza o una venda en los ojos para votar y si no se defienden se hace desde la madurez política argumentando tus limitaciones y no culpando a los demás de que no te salgan los números para librarte de la crítica o la decepción. Y no salir a la palestra como PNV dando clases de moral y altura política, mientras pacta con unos y con otros dejando tirados sus principios, porque ya perdieron el poder una vez en casa y eso duele, no quieren disolverse como CIU, sus homónimos catalanes. Mejor rey tuerto de una autonomía, que uno más en un país que solo imaginan en sus discursos, ahora ellos son los del seny. Como renunciar a ser esa llave de oro en un estado español que a ellos les deja vivir un poco mejor que a los demás sin que nadie les llame egoístas, aprovechados, burgueses de mierda, supremacistas, nazis, porque ellos si que saben venderse y no vienen a romper, vienen a negociar lo que a otros les está vetado.

¿Y hay que soportar el infantilismo de la acusación de ser facha porque se vota con PP y Ciudadanos? Veamos, esto ya es de traca, porque entonces cerremos los parlamentos, que se coincida en el sentido del voto no quiere decir que se haga por los mismos motivos, decir eso es rastrero e insulta nuestras inteligencias. Además esa prueba del algodón no la supera ningún grupo, en algún momento todos han coincidido con alguien votando con quien no tiene nada en común. Y si vamos más lejos y tiramos de memoria, algunos partidos coaligados en formaciones, que ahora tienen su mantra electoral en esa letanía, hicieron pinzas estatales y autonómicas con el PP, y si en su día se pudo entender que no lo hacían porque eran de derechas, que no vengan ahora a acusar a terceros de pecados que ellos han cometido. Todo esto es bastante deprimente.

Si la extrema derecha española, si ese fascismo patrio con aires trumpistas, se multiplica en el caldo de cultivo de la ignorancia y la maldad del lodazal del nacionalismo más rancio español es porque el antifascismo no está haciendo los deberes.

Cuando empecé con este blog jamás pensé en ver desfilando por nuestras calles la legión, la cabra, las banderas franquistas, las esvásticas, la Falange, oír los cánticos de Manolo Escobar mientras se pedía cárcel y muerte para políticos elegidos democráticamente tras pancartas sujetadas por PP, PSC, Ciutadans, Vox, SCC… ni que me arrojaran piedras y me escupieran por pedir libertad y defender los derechos humanos. Por cierto, el ayuntamiento de Barcelona cuando empezaron las primeras manifestaciones ultras no se opuso en nombre de la democracia diciendo que todo el mundo era bienvenido a la ciudad, hasta les han trepado por la fachada alegremente entre amenazas recogidas en el código penal. En la pluralidad no caben quienes vienen a defenestrarla, esto sucedía en Catalunya mientras se golpeaba a gente sin distinción de edad y sexo por llevar un lazo amarillo sin que nadie se rasgara las vestiduras. Que no acusen de forma tan grosera, que no hagan lo mismo que los fascistas de casta o de pacotilla, si tienen que ganar votos que lo hagan limpiamente y no se tiren al barrizal de la confusión interesada dejando a los pies de los caballos a quienes puede que sean más de izquierdas que ellos y están hartos de que les acusen de hacer el juego a la derecha porque se les ha engañado. Si son tan listos no tendrían que necesitar tener un tonto tan útil ¿no? Última pregunta, por ahora.

Por cierto Sra. Colau, si le pregunta usted al Papa, que dicen los crédulos que con Dios puede hablar, le dirá que quien les ha dejado con el culo al aire ha sido el PSOE, que con la aprobación de los presupuestos no habría podido quitarse el sambenito de ilegítimo y separatista, hit parade del trifachito.

Ahora, ante la nueva cita electoral el 28 de abril, en vez de despedazarnos entre los que pretendemos plantar cara al fascismo estaría bien fijar el foco sobre el enemigo y cada uno desde sus postulados, sin renuncias, atacar a la bestia para que no acabemos diluyéndonos entre disputas estériles en el ácido de su insaciable estómago. No quiero acabar siendo el detritus de sus pestilentes tripas y acabar de forma tan indigna sobre los muertos que lo dieron todo para que ahora en vez de llenar las calles de inteligencia sigamos matándola ante el televisor.

Sin miedo.

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España paraíso ultravox

Lilith Rojo*. LQS. Diciembre 2018

Estoy abochornada y asqueada de vivir en este reino de miseria política que es España. En menos de un año se ha pasado de Guatemala a guatepeor, si es que era posible, del fundido a negro al abismo del fascismo consentido. Como batracio en cocción lenta hemos llegado hasta aquí pensando que estábamos disfrutando en un jacuzzi y no hirviéndonos en la olla franquista en una ebullición sin retorno. No salgo de mi asombro contemplando como el barco del mercado político se escora sin vergüenza ninguna hacia la extrema derecha porque nadie quiere ser lo suficientemente valiente para salir a explicar a los votantes que con la unidad de la patria, como tanque arrollador de los derechos de los pueblos, los colectivos y las personas, no es que no se coma, es que es pan para la representación teatral de hoy y mucha hambre para la dictadura del mañana. Follow the Vox.

Ya hace un tiempo apagué la televisión, pero no puedo vivir en una burbuja y cuando contra mi voluntad los medios de desinformación de masas invaden mi espacio vital e intelectual, literalmente me pongo enferma. Esa corte de híbridos fascistas neoliberales o de progres de medio pelo con tertulianos, que lo mismo te opinan de Mali que de nouvelle cuisine o de Catalunya, como profetas de saldo con su autoadjudicada autoridad moral para juzgar y sentenciar, sin tener la mitad de las veces ni puta idea de lo que están hablando. Creo que todos respiraríamos mejor sin el formato tertulia hablodetodonosédenada mientras se crea opinión interesada a la sombra de los dictámenes empresariales compartidos o acatados, soldados o mercenarios informativos. Es vomitivo como contaminan la opinión pública, que como buena discípula de esos sacerdotes supremos creen estar en posesión de la verdad divina por tragarse todo lo que le echen, cultivándose un fanatismo de baja o alta intensidad, que es una bomba de relojería, que puede estallar en cualquier momento con consecuencias devastadoras. Vox es bueno y PP y Ciudadanos mejor.

Me da risa cuando desde los medios de esa España que no me interesa para nada, la del machismo nacionalcatólico a la del feminismo de salón pero machista en su casa y el trabajo. La de los que odian la diferencia a los que defienden la igualdad mientras se ríen de los mismos chistes que los que la odian. La de fachas orgullosos a la de los que se creen de izquierdas pero juegan al mismo juego que los que levantan el brazo mientras entonan el novio de la muerte. La de los que criminalizan la disidencia del discurso único a los que permiten la criminalización revistiéndola de única salida como garantía de la convivencia. Y la lista sigue. La de los que se cagan en nuestros muertos ridiculizando a quienes reivindican sus derechos y la de quienes dicen reivindicarlos pero sin que se molesten los que los tiraron a las cunetas. Esos medios al servicio del capital y del circo del enemigo útil como distracción de la podredumbre que nos asola, porque ¿qué hay más atractivo para la audiencia que un villano que quiere romper lo establecido?. Qué más da que lo que se ha puesto de moda venerar fuera impuesto por Franco o la sangrienta transición que bendijo reyes, príncipes y cardenales. No importa que los que pusieron los cimientos de este edificio decrépito y rojigualda en el que vivimos hoy, pagando una hipoteca a un interés que nos somete a la esclavitud, se esté cayendo a trozos. Siguen medrando los mismos mientras desmontan las pensiones, la sanidad y la educación pública, con hoy un discurso y mañana otro según se cotice el voto en los mentideros del reino. Al menos los fascistas escupen su odio sin esconderse y siempre en la misma dirección: contra las libertades, y no como otros según sople el viento. Esos medios de una España reaccionaria, de patria de pandereta, de corrupción y folklore casposo, de miedo inducido envuelto cínicamente en supuestos valores democráticos. Medios, poder tras los escaños, de los convencidos del mensaje bombardeado hasta la saciedad del enemigo violento a los hipócritas que lo bendicen a sabiendas de que en Dinamarca huele a flores comparado con el hedor que desprende el estado español. Medios, de los ultras a los tibios, escaparate de los políticos que no quieren ser expulsados de la liga de los necios destructivos, todos ellos caminando hacia el orden represivo y la coacción de palabra y obra para someter a los perplejos demócratas en extinción. Me atraganto con las lágrimas de la hilaridad cuando veo que ese enemigo a las puertas de la una, grande y libre es Catalunya, su Govern y su permisividad con la nueva kaleborroka, los violentos CDR, que están acabando ellos solitos con la convivencia y el estado de derecho por levantar unas barreras de la autopista, mientras los chalecos amarillos franceses han hecho recular a Macron por el uso de la fuerza sin que nadie se rasgue las vestiduras. Tendencia Vox.

Todo el mundo habla de los radicales independentistas y yo me pregunto dónde están, porque si son esos que en vez de movilizar a la gente para liberar a los presos la desmovilizan con acciones tan sangrientas como ayunos simbólicos me quedo perpleja. Ahora Torra es un genocida que invoca la guerra por decir que la vía a la independencia es la eslovena cuando no fue Eslovenia la que provocó los muertos. Sigamos victimizando a las víctimas porque llevaban sus pretensiones al aire provocando ira y represión. Quizá los peligrosos deben ser los de Esquerra que piden perdón hasta por respirar, que se ofenden pero siguen fieles el dictado de la vieja España. O puede que sea un frente independentista que perdido entre lo que quieren y lo que temen no se atreven más que a crear ruido mediático de confusión, no sé a estas alturas si fruto del vasallaje, de salvar sus posesiones y posiciones, o de la ineptitud más imperdonable. O de un Govern que permite que los mossos apaleen a diestro y siniestro a los antifascistas mientras protege a esa extrema derecha que quisiera barrernos a todos los rojos de la faz de la tierra, los mossos que un día son malhechores traidores y otros sufridos héroes que hay que salvar de la Catalunya perniciosa. Y todo eso pasa mientras los grandes titulares visualizan un enemigo indepe catalán enloquecido culpable de revelarse contra el amigo fascista mientras ni en letra pequeña se puede leer nada de las cientos de agresiones registradas en Catalunya por parte del fascismo español. Silencio cómplice y desgarrador, porque hoy el dedo acusador señala a unos, pero mañana puede ser otro el acusado de odiar, incendiar y golpear la democracia, como ya ha pasado muchas veces cuando mirábamos para otro lado porque aquello no iba con nosotros. Vox acusa.

El pecado original no lo busquéis en Catalunya, la manzana fue mordida porque se le prometió el paraíso para luego ser expulsada a la vil realidad, la de la España de la Reconquista y la Conquista. La serpiente resultó ser un estado bipartidista que puso el franquismo bajo la alfombra constitucional para no tener que sacudírselo para siempre, pues no podían tirar piedras contra su propio tejado. Con el multipartidismo increíblemente llegó lo peor, pues del bipartidismo pútrido del que venían a salvarnos estamos llegando al discurso actual que a veces es tan transversal como aterrador, y de la criminalización de la protesta al partido único hay un paso y no habrá más culpable que un arco parlamentario sumiso. Cuando se instala el miedo, las libertades pasan a ser historia, esa que se repite porque se sigue sin querer aprender de ella, ya sea por estupidez, por pasotismo o porque simplemente siguen siendo los mismos los que la escriben y también quienes la leen como un Best Seller. Vox si tiene quien le escriba.

Y a este paso nos tendremos que ver como aquel maestro de las lenguas de las mariposas, apedreado por ese terror ciego, incluso por aquellos con los que compartimos algún día luchas, mientras los verdugos de siempre se reirán satisfechos. Vox pide taxis y PP y Ciudadanos … hasta el PSOE no va en transporte público.

21-D: celebrar un consejo de ministros protegido por mil policías pagados por todos nosotros para demostrar que Catalunya es España, aunque haya varios millones de catalanas y catalanes que nunca más volverán a ser españoles a pesar de lo que ponga en su DNI. Desde lo de Andalucía Vox es tendencia, varones pidiendo ilegalizaciones para no perder sus sillones.

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El laberinto nacional

Lilith Rojo*. LQS. Septiembre 2018

Hace nada, tuvimos que convivir con la idea de que no tenía que haber ni izquierdas, ni derechas, eso era decimonónico. Era la nueva política, morados y naranjas nadaban en esas aguas como pez sin historia, especialmente Ciudadanos que empezó definiéndose como centro izquierda antes de dar el salto nacional, vendiendo la marca como nueva cuando ya peinaba canas en Catalunya

Mi fallecido padre cuando veía una situación complicada nos decía: ¡muchacho, qué laberinto! daba igual el género del interlocutor, en esto mi padre seguía las instrucciones de la RAE, masculino para un roto y un descosido, lo hacía, como también solía decir “sin maldad ninguna”, pero su machismo tenía reconocimiento internacional. Mi padre era del 24 y a él no le hizo mella en este aspecto ninguna etapa histórica vivida en eso que llaman existencia. Su aspecto tampoco le ayudaba mucho al pobre, cuando llevaba a alguien a casa lo primero que me decían es: hay que ver como se parece tu padre a Franco, en lo físico, por lo demás solían decir que era un tipo muy simpático, pero claro, eran visitas de cortesía. Y la cuestión es que a pesar de su insatisfacción crónica, lo era, simpático, digo, no Franco. A él que le recordaran el parecido con el genocida no solía gustarle pues se creía muy de izquierdas, tanto, que si se enteraba que un familiar votaba al PP lo tachaba de la lista mientras exclamaba: ¡pobrecillo, será desgraciado!. Si ahora levantara la cabeza y viera a alguno de sus vástagos comunistas en los 70, votando a Ciudadanos, se volvía a morir. Este tema procuro no tratarlo delante de sus cenizas, con las que convivimos en el salón, porque tampoco es cuestión de que el hombre se convierta en polvo cabreado. Mi padre a los azules y a los naranjas no los llamaba por su nombre de pila empleaba el genérico fascistas, un clásico, que por desgracia nunca muere. Ahí hay que reconocerle que el hombre acertaba.

El sentido del humor paterno era un tanto del absurdo o surrealista, le venía de mi abuelo, que en las calurosas tardes de verano en Palma del Río, Córdoba, se sentaba en la puerta de la casa con un gorro, que en mi casa se bautizó como de Daniel Boone, o sea, de piel con cola y todo, a reírse de la gente que se reía de él. Creo que a su vez esto lo heredó de sus antecesores, no creo que fuera un efecto secundario de su paso por los batallones de esclavos del franquismo, donde la vida de un rojo no valía nada. Nuestro humor a veces puede no ser bien entendido, sobre todo cuando en los momentos más duros nos da por desplegarlo provocando incomodidad ajena, pero soltando lastre de la pesada carga que es vivir en esta mierda de estado. Quizá es que ahora no sabemos reírnos de la muerte y el dolor para sobrevivir.

Pero me estoy alejando del laberinto inicial. Hace nada, tuvimos que convivir con la idea de que no tenía que haber ni izquierdas, ni derechas, eso era decimonónico. Era la nueva política, morados y naranjas nadaban en esas aguas como pez sin historia, especialmente Ciudadanos que empezó definiéndose como centro izquierda antes de dar el salto nacional, vendiendo la marca como nueva cuando ya peinaba canas en Catalunya. En privado te decían, eso es lo que toca ahora, el caladero de voto está en un centro neutro propio de un tecnócrata pero con corazón, lo que algunos bautizaron como populismo, convertido en mantra por la vieja política. La República, bueno, ahora no toca … no es un tema que llame al voto, podremos, pero mañana, ya lo dice la tonada popular España mañana será republicana. Porque al final esto es tristemente un mercado donde el regateo acaba en pactos siempre de mínimos dentro del marco del 78. Así nos ha ido desde el 15-M, la represión campa por la falta de respeto a los derechos y libertades de los que siempre acaban pagando, porque a los que les sale gratis nunca han estado más contentos con la impunidad reinante.

Así el PSOE antes se reconocía a si mismo como centro izquierda y si les apretabas un poco te cantaban la Internacional con el puño a media asta. El PP también era centro, centro derecha si había que significarse, pero nunca extrema derecha, lo de su fundador fue un lapsus franquista. Teníamos un inmenso y extenso centro corrupto diana de la transversalidad recién llegada sin pecado original, que ésta identificaba como derecha e izquierda caduca, porque el centro inmaculado era ella, socialdemócrata si se le exigía más definición. Perdonad si resulta simplista. Pero ahora esto ha cambiado, mira por donde, el PP dice sin complejos que es de derechas con su Casado al frente, master del universo franquista, el del mejor PP de ADN nacionalcatólico, decidido a comerse a Vox, a Ciudadanos y a quien haga falta porque de esvástica a cruz todo le vale al personaje. Y el PSOE ahora se reivindica como la izquierda, la de verdad, la que va a sacar a Franco del Valle, porque Moncloa bien vale una exhumación, pero una solo y bueno, después de vacaciones, no hay que apurar tanto. Y qué pasa con los de la derecha y la izquierda ha muerto, pues que en este momento van a tener razón, si lo aplicamos al PP, lo de derecha les queda muy corto y lo de la izquierda del PSOE es un deseo de algunos de sus votantes de buena fe. Y no me he olvidado de Izquierda Unida, antes satélite del PSOE, pues al formar parte de Podemos ya queda incluida en el relato. Es cierto que Podemos se identifica ahora más con la izquierda y con la derecha Ciudadanos, que ya se ha estrenado con nota en eso de la corrupción, porque los clásicos nunca mueren. Lo que tienen todos en común es que son muy y mucho españoles, como diría el registrador. Todos unos patriotas. Volvemos a tener un tablero político escorado alarmantemente y peligrosamente a la derecha más recalcitrante, sin una izquierda valiente que se organice y asuma la responsabilidad histórica de salvar al pueblo del fascismo de cada día. Y eso no se hace solo en el Parlamento, se hace en la calle.

Para votar en este laberinto en que unos dicen ser una cosa mientras son otra, a los que los ajenos también etiquetan en función de sus intereses y a los que no quieren ser etiquetados, los de a pie, que solo se alimentan de lo que ven por la tele, van a necesitar una brújula. De esta confusión resulta que los votantes de Ciudadanos piensan que votan izquierda a pesar de que el partido ya retiró de sus estatutos lo de socialismo democrático hace tiempo. De todas formas todo esto tiene relativa importancia porque cuando levantas la cabeza desde dentro del laberinto lo que ves es una inmensa bandera rojigualda como un holograma de esos que cambian con el movimiento, así la tela ondeante te ofrece lo mismo un águila que una corona, pero el hilo musical siempre es el mismo: ¡qué viva España!. Y si miras a vista de pájaro el laberinto verás correr a unos pocos buscando con desesperación la salida mientras el resto deambula complacido entre los muros franquistas que apuntalo la transición.

Mi difunto padre contaba sonriente la anécdota de cuando se quedó colgando de la barandilla exterior del balcón de su tercer piso de altura siendo rescatado por mi madre, que por entonces tenía la fuerza de una heroína, porque aunque pequeño, al hombre había que levantarlo a peso. Explicaba lo sucedido ante el estupor del que le escuchaba. Decía que él en realidad no se cayó de la escalera mientras se peleaba con el toldo, sino que aquello fue una prueba de amor, para ver si su mujer le quería y le salvaba la vida. Pues hay cierto paralelismo entre la burla de mi padre y la clase política apoltronada, que te miente a la cara, te lo vende como acto de amor, compras sus falacias y desde el convencimiento de que te han vendido la moto se ríen de ti, sin que tenga puñetera gracia. Al menos con mi padre te reías tú también y aceptaba que le dijeras que no fue un acto de amor lo de mi madre, más bien un acto reflejo.

– Ilustración de J. Kalvellido
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Revoluciones con cita previa

Lilith Rojo*. LQS. Septiembre 2018

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas

Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez, de la ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado. Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran, sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics!

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El agente naranja

Lilith Rojo*. LQS. Agosto 2018

El Agente Naranja fue un arma devastadora de la guerra química que debe su nombre al color de los barriles donde era transportado. Ciudadanos, que por apropiarse hasta lo hizo del logotipo de una empresa, que ha ganado la demanda interpuesta contra la formación de los primos de Rivera sin que ésta haya tomado nota de la resolución judicial

Lo de Ciudadanos es trágicamente esperpéntico y muy peligroso. Esta última semana se ha ido superando a si mismo en su imparable caminar sobre la senda del fascismo. Imparable porque sorprendentemente nada ni nadie lo detiene haga lo que haga, diga lo que diga. Muchos politólogos no estarían de acuerdo en definir a este partido, nacido para romper desde el odio y la impunidad, como fascista. Hay quien lo tilda de populista, de neoliberal, de derecha que coquetea con la extrema derecha, pero ese disfraz ya no engaña, ni tan siquiera su discurso errático de defender algo y lo contrario con la misma vehemencia abusando de la nula memoria de la gente. De rancio a progre, de progre a rancio. Ciudadanos no es más que una bandera y una lengua de imposición, nacionalismo falangista, vacuo, casposo y racista. Ciudadanos es un servicio de propaganda al más puro estilo nacionalsocialista, que con los medios de comunicación como altavoz y el Capital para su opaca financiación ha vendido una imagen de Catalunya totalmente distorsionada, que le ha servido para medrar en el estado español. Y aquí la culpa es tanto de quien vende como de quien compra un mensaje tan simplista y reduccionista. Patriotismo de pandereta y miedo a romper una España que nunca fue. Ahora ampliando su dañino discurso a señalar los peligros de migrantes y manteros vendiendo la expulsión como una solución mágica para los españolitos de bien.

La técnica hasta ahora de los que abogan por la república catalana ha sido en cierto modo ignorar su escalada violenta a todos los niveles, un incendio que creen controlado. Y es posible que los naranjas hayan tocado techo, que su mensaje anticatalanista no tenga más recorrido, que ya no sean los abanderados de los constitucionalistas en el Parlament dada la nueva coyuntura política en el estado español con PSOE y los Borrell de turno. Pero lo importante es que ellos lo entiendan y echen el freno y creo que están tan sumidos en su propia vorágine xenófoba y nacionalista española que se han quedado atrapados en ella. La única huída electoral posible es hacia adelante.

Entiendo que no hay que hacerles el juego en la calle, que no hay que caer en sus provocaciones porque es lo que necesitan desesperadamente para seguir vendiendo sus mentiras, pero desde el ámbito político y policial no se puede ignorar lo que está pasando porque es sumamente grave. Ciudadanos está creando comandos a lo camisas negras desde la falsa legitimidad que le da una resolución judicial, que han universalizado creando su propia jurisprudencia para amparar la toma de la justicia por su mano arrancando lazos y pancartas de espacios y edificios públicos con total gratuidad. Parapolicía política. Hay que recordar que la sentencia solo obliga al ayuntamiento de Sant Cugat a retirar una estelada, punto. Lo hacen armados con artilugios como pértigas con objetos cortantes en sus extremos, con cúter, cuchillos y otros, algunos con pasamontañas, en comandos nocturnos en un principio, ahora ya a cara descubierta y a plena luz del día. La formación naranja da cuartelillo a los que increpan y agreden a abuelas y abuelos, recientemente al padre de un reconocido humorista. No quiero pensar que eso lo hiciera un CDR, serían detenidos ipso facto y trasladados al TOP. Y el colmo del surrealismo faccioso es que Ciudadanos emite un comunicado a lo banda terrorista reivindicando la autoría del intento de robo de la pancarta que colgaba de la fachada del ayuntamiento de Reus.

En esta ciudad tarraconense hay un foco tóxico de Ciudadanos que se dedica a invadir los plenos y convertirlos en un espectáculo deplorable de banderas españolas y pancartas entre abucheos, risas y burlas. Tuve la ocasión de presenciarlo cuando la CUP de Reus presentó una moción con la petición de una calle para Cipriano Martos, torturado a manos de la Guardia Civil en agosto de 1973 y muerto en el hospital de Sant Joan de la localidad después de casi un mes de terribles sufrimientos. La falta de respeto hacia los amigos y familiares de las víctimas torturadas aquel verano fue doloroso y deleznable, de pie y dignos aguantamos estoicamente el espectáculo bochornoso de la ignorancia fascista. Vergüenza ajena. El alcalde que impidió que se llevaran la pancarta de apoyo a los presos políticos es el mismo que se comprometió en la presentación del libro del periodista Roger Mateos “El caso Cipriano Martos”, cuya lectura aconsejo encarecidamente, a poner una placa conmemorativa de la vida de Cipriano en la calle en la que residió durante su breve estancia en Reus.

El Agente Naranja fue un arma devastadora de la guerra química que debe su nombre al color de los barriles donde era transportado. , Ciudadanos, que por apropiarse hasta lo hizo del logotipo de una empresa, que ha ganado la demanda interpuesta contra la formación de los primos de Rivera sin que ésta haya tomado nota de la resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas, es un envase naranja de un producto que se propaga gracias a la química de su discurso primitivo y visceral. Ciudadanos es un herbicida para defoliar los valores democráticos y la convivencia que junto al combustible de la rabia de un grupo de resentidos, que van más allá del voto naranja y que se esconden en siglas de supuesta izquierda, de derecha y de extrema derecha convergentes en organizaciones como Sociedad Civil Catalana, pretenden devastar la Catalunya plural, pacífica, diversa, inclusiva, solidaria y de los derechos humanos con sus muros de intolerancia fascista. Y todo esto desde el victimismo y el cinismo de los cuadros de sus escuadras.

Se les llena la boca de democracia para escupir su nuevo lema: Orden y Seguridad. Ordnung und Sicherheit. Sigamos mirando para otro lado.

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Un estado de cobardía

Lilith Rojo*. LQS. Julio 2018

Nos dan la golosina de la exhumación del infecto asesino Franco de su macabro mausoleo de piedra de sangre, que por cierto, financiamos todos, haciéndonos creer que brilla la democracia

En estos tiempos de indignación supina sientes una gran tristeza por tener que volver una y otra vez a explicar lo mismo. Repetición y reiteración que se resume en el franquismo cotidiano que nos convierte en elefantas y no precisamente por la gran memoria que se le atribuye a la paquiderma, más bien por la piel tan gruesa que estamos desarrollando y porque somos objeto de caza y no solo real. Aunque igual la mejor comparación sería la del caracol, con cornamenta, arrastradas y resbalándonos todo como si las babas nos hubieran reblandecido las neuronas, y dentro del caparazón de las redes sociales con autocensura, eso las más atrevidas. Bueno, quienes no tienen para permitirse ni techo, ni conexión, esas, serían babosas en riesgo de exclusión, pero a quien le importa ¿no?. Toda esta zoología viniendo de la teoría de la rana que se cuece a fuego lento no nos tiene que extrañar. Podríamos hablar también de la avestruz, igual un día asomamos la cabeza por nuestras antípodas, espero que no políticas.

Después de esta visita por el zoo humano, puede que os hagáis la pregunta de a qué viene tanta disertación animal, pues a que es julio y que el fascismo campa por sus fueros a placer mientras nos introducen en el laberinto zanahoria de las nuevas medidas de Memoria. Nos dan la golosina de la exhumación del infecto asesino Franco de su macabro mausoleo de piedra de sangre, que por cierto, financiamos todos, haciéndonos creer que brilla la democracia. Pero al mismo tiempo los fascistas salen a pasear por el tétrico Valle de los Caídos en número de cientos, brazo en alto, cantando cara al sol envueltos en la bandera del aguilucho, pasándose la ley de la Memoria por el forro. A estos franquistas la Benemérita solo les insta a entonar sus himnos falangistas a menor volumen, será para no desvelar a Franco de su glorioso sueño de la España más aberrante, nuestra pesadilla. Aquí no hubo reparto de hostias más que las del prior de la congregación que custodia la infernal cueva. Monjes que desde el poder otorgado por el dictador, que aun les asiste, han convertido la montaña en el baluarte del fascismo patrio, que ahora brilla bajo el lema el “Valle no se toca”. Todo esto mientras los medios que se venden como progresistas, en aras de la pluralidad y supuesta profesionalidad, ofrecen minutos de oro a la Fundación Francisco Franco, que ha salido en la tele los últimos meses más que en cuarenta años. Y encima se creen que son la BBC.

Al tiempo, mientras el esperpento judicial hunde sus escuadras por Europa adelante, aquí siguen los últimos de Filipinas sin dar crédito a que tenemos presas políticas y exiliadas en este estado de inseguridad jurídica flagrante. Y encima tenemos que estar contentas porque unas cuántas intelectuales y artistas se han atrevido en el estado del miedo a firmar un documento donde no piden impunidad para las políticas presas, más bien caridad jurídica para que no anden con la provisional entre rejas porque tienen familias. Razones humanitarias. La cuestión es que no han cometido delito de rebelión y 9 meses después hay que seguir explicándolo. Pero más triste es que los partidos políticos del Govern siguen sin entender la cuestión y mirándose el ombligo pensando en las próximas elecciones municipales. Olvidan que fue la gente quien defendió urnas, instituciones y calles y quienes recorrieron todo un camino de años de movilizaciones impecables para exigir democracia y República. Ahora se creen que el mérito es suyo porque tienen circunstancialmente y hasta nueva orden una silla. Qué miseria. La misma clase política que en un momento de pequeñas victorias se acobarda y acata agachando la cabeza, mientras el pueblo que les votó les pide unidad de acción para que sus derechos electorales no sean rebanados por sentencias judiciales. Muy grave. Toda la gente que creyó que una república era posible y estaba dispuesta a defenderla está en riesgo de desánimo por los espectáculos tan lamentables que se están dando. Esa clase política excepto honrosas excepciones quiere hacer creer por activa y por pasiva que ella debe tutelar, cuando en realidad debe acatar pues debe estar al servicio del pueblo.

Las acusaciones de traición circulan, pero lo cierto es que la traición se ha llevado a cabo, pero a las personas que votaron república. Y la campeona de las decisiones vergonzosas ha sido ERC con su descubrimiento del ensanchamiento de base después de su dialéctica de otoño, llamando a la gente a la calle, táctica que para el invierno ya era historia. Ya no hay interés en que la gente se autoorganice porque hay miedo, es como cuando en otro julio la gente pidió las armas para defender la legalidad republicana y o les fueron negadas o entregadas muy tarde por temor al pueblo. Septiembre está a la vuelta de la esquina y será la prueba de fuego del independentismo, que debe reclamar república con la misma fuerza o más que la libertad de las presas, que es una demanda que se ha comido la exigencia de república. Lo que se debe entender es que una idea o un proyecto no puede ser rehén ni de presas, ni de exiliadas, que lo son justamente por defender el mismo, aunque suene duro. Y peor todavía es que una vez levantado el 155 se sigue con el síndrome de Estocolmo y para no ser acusadas de partidistas hasta TV3 se está escorando al nivel de las televisiones privadas con tertulianas chillonas dando voz a personajes infumables y fascistas en detrimento de la calidad. Y si Catalunya se rinde, la España republicana pierde, aunque muchas no lo entiendan.

Vivimos las horas más bajas de una monarquía corrupta, con intento de dinamitarla desde la derechona, porque hay republicanas de muy derecha, y no oigo comentarios del tipo no estoy con la república porque hay ultras que la defienden, como se oye desde cierto republicanismo, que se escuda en que no se puede estar por la república catalana porque es un invento burgués para su supervivencia. Una corona siempre protegida por el bipartidismo, ahora es el escudo vasallo del PSOE quien la blinda. Este momento es una gran oportunidad para que las que se sienten herederas del Frente Popular de la República se organicen más allá de aisladas futuras consultas populares. Bienvenidas sean, pero coordinadas, con apoyo en las calles y por la clase política en los parlamentos. Aquellas que critican la situación de buena salud del franquismo, que transita alegremente por la paupérrima democracia española y los que se lanzaron con el hit parade rompamos el candado del 78 deberían ser la palanca para derribar el armazón de la transición empezando por el Régimen hijo del Régimen. Debería ponerse con contundencia sobre la mesa la república federal o confederal, monarquía y autonomías a la papelera de la historia. La regeneración del estado español pasa por este proceso, por la desprogramación del castrante nacionalismo español, orgullo vacuo y fanfarrón, para dar paso al reconocimiento de todos los países que conforman este estado y de sus derechos nacionales. Ni somos la república francesa, ni su jacobinismo tiene sentido aquí, si es que lo tiene allí. Un futuro loable sería poder construir de mutuo acuerdo algo basado en la solidaridad de los pueblos desde el respeto a las diferencias enriquecedoras, a las lenguas y a la cultura, en vez de escupir a tan rico patrimonio.

Para acabar querría denunciar que llevamos más de 130 agresiones fascistas en Catalunya y no pasa nada, las rotativas del odio no han parado. Si alguien de Ciudadanos estornuda es porque las que fracturan Catalunya y por ende España son unas terroristas y salen irresponsablemente en todos los medios fomentando la animadversión a los catalanes por un puñado de votos. Un partido ultra y peligroso. Pero cuando gente pacífica por llevar lazos amarillos es agredida en la calle a plena luz del día no tiene ninguna importancia, es más, surge aquello de si no lo llevara no le pasaría nada, como si luciera una invitación a ser apaleada. O peor, aparece la noticia pero para decir que hombre ha mordido perro. Algunas de estas agresiones han sido llevadas a cabo por miembros de los cuerpos de seguridad del estado. El fotoperiodista Jordi Borràs ha denunciado que un policía nacional le rompió la nariz al grito de Viva Franco y Viva España, todo un inspector de Investigación del CNP como ha destapado La Directa. El susodicho tiró de placa identificándose puede que buscando el atentado a la autoridad, presentando a su vez denuncia contra Borràs y en el surrealismo prevaricador judicial en el que nos hallamos se pueda abrir otro Altsasu. Borràs ha dedicado años a documentar gráficamente y a través de sus trabajos periodísticos los grupos fascistas en Catalunya, lo que le ha valido más de una amenaza.

Es tan grave, tan indecente, tan degradante lo que está pasando a todos los niveles que es increíble que tengamos tantas tragaderas, cosa de lo que se valen para seguir aplastándonos vilmente gracias a la pasividad y la cobardía de las que solo piensan en los cálculos electorales y solo tuitean de cara a la galería. A veces tengo la sensación de que este país es una gran cuenta de twitter donde vivimos virtualmente como en un gran diván de psicoanalista, puede que sea terapéutico, pero no resuelve nuestros problemas.

Hace poco leí que las viejas consignas de “vencer o morir” que durante tanto tiempo ondearon en banderas y los lemas como “antes muertos que esclavos”, ya no servían en estos tiempos, estaban demodés. Lo que se podría llamar progreso o evolución sin tanta testosterona épica, que sería loable, en el fondo es cobardía y falta de compromiso, base del capitalismo devora principios, nuestra desunión su fuerza. Y no es tengas que morir, que no matar, para defender lo que es de justicia social, pero tampoco renunciar a la lucha con costes por lo que uno cree. Eso se aprende leyendo las biografías de quienes nos abrieron camino u otorgaron derechos a base de su gran sacrificio personal en tiempos más difíciles, mientras, nosotras dilapidamos su esfuerzo vital creyéndonos que nuestros tiempos históricos no son equiparables. Que se lo pregunten a los represaliadas por defender sus derechos y libertades, a las de los CIES, a las trabajadoras de Amazon, a las cuidadoras del hogar, a las trabajadoras que no lleguen ni a medio mes, a las desahuciadas, a las agredidas por su condición sexual o color de piel, a las que se ahogan en el Mediterráneo, a todas aquellas que han caído de la gran rueda de hámster que es el neoliberalismo reinante. Habiendo terrazas y tertulias para que moverse y menos en período estival en lo que todo se para menos la injusticia.

Y saludos a la RAE.

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Togas y mazmorras

Lilith Rojo*. LQS. Abril 2018

Llarena eclipsó al propio monarca, todo el mundo le felicitaba, se reían junto a él, le besuqueaban y le daban golpecitos en la espalda, querían hacerse selfis con él y no sé si alguien le pidió material genético

Decía el juez Llarena en el Auditori de Barcelona donde el rey repartía poderes sobredemocráticos a la nueva hornada de juezas y jueces, que él iba a solucionar por vía judicial lo que no se había hecho por vía política. El mesías Llarena se autoproclamaba garante absoluto de la salvación de la patria vía juzgado por sus inmensos atributos constitucionales. Esta afirmación que debería haber creado una alarma social en cualquier estado democrático aquí ha pasado sin pena ni gloria tapada por una nueva ola de represión con la detención de una activista del CDR de Viladecans por terrorismo y rebelión. Top ten.

Llarena eclipsó al propio monarca, todo el mundo le felicitaba, se reían junto a él, le besuqueaban y le daban golpecitos en la espalda, querían hacerse selfis con él y no sé si alguien le pidió material genético. Mientras fuera trataban como a delincuentes peligrosos a los estudiantes de la escola superior de música de Catalunya y a sus profesores por hacer sonar por un altavoz Els Segadors, himno oficial del país. El desorbitado dispositivo de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado era por el monarca, ese hijo de un padre con un padrastro genocida, del que la gente habla escandalizada por sus problemas familiares pero no por su anacrónica corona salpicada de corrupción, que pagamos entre todos los súbditos, los alegres y los tristemente sometidos.

Ahora, según las palabras de Llarena, la unidad de la patria está en sus manos, así como el destino de los defensores de la república catalana y por su sonriente posado, que vayan poniendo las barbas a remojar todo aquel que cuestione el libro sagrado de la transición en cualquiera de sus versículos, ya que puede quedar suspendido en el limbo de la prisión provisional en la que algunos, como los chavales de Altsasu, llevan secuestrados más de 500 días. Ahora la política será a golpe de maza entre las puñetas de la manga ancha interpretativa de los jueces estrella.

Si sus señorías van a arreglar España, inducidos políticamente en primera instancia vía fiscalía y jaleados después por los incapaces políticos del 155, algunos nostálgicos de 1939, cruzamos una vez más la línea roja. Así, si se produjera el milagro de una mesa de negociación donde los constitucionalistas del 78 se sentaran a dialogar sobre la república catalana, puede que los jueces siguieran su camino con la excusa de esa independencia que brilla por su ausencia y con su llave mágica encerraran bajo candado a todos aquellas personas susceptibles de ser acusadas de rebelión, de terrorismo o de haber matado a Manolete. Llegados a este punto el gran riesgo de judicializar las cuestiones políticas es dotar a la judicatura de un poder que no le corresponde gracias al pegamento, marca atado y bien atado, que tan bien liga indisolublemente a los diferentes poderes desde la muerte del dictador. Luego solo quedaría, una vez injustamente sentenciados todos aquellos susceptibles de ser tildados de enemigos del estado, la vergüenza del arma del indulto con el que saca de la cárcel el PP a sus corruptos amigos.

Estos últimos días he estado viendo las televisiones nacionales cosa que hace tiempo dejé de hacer por higiene mental, una vuelta con un coste alto para mi hernia de hiato, y no me extraña nada que la gente que solo se informa por esta vía esté exhalando anticatalanismo horrorizada ante la violencia terrorista que invade las calles de Catalunya. Así tampoco es raro que nostálgicos salgan a la calle vestidos con los ropajes de Falange aullando a la rojigualda repartiendo hostias gratis a todo aquel que lleve algo amarillo porque ahora no son solo impunes, son aplaudidos porque son víctimas que se defienden del etnicismo supremacista catalán que les esclaviza y amordaza. Es de auténtica vergüenza el papel de la prensa en el descenso vertical al vertedero por el que obligan a suicidarse a la democracia. Es repugnante y alarmante como se prestan al relato del PP y sus compañeros de viaje a las ciénagas del franquismo sobre las que siempre han caminado sin que les salpicaran sus aguas fecales debido a su impermeable cinismo y al paraguas de la impunidad que se autoregalaron allá por el 77 y que les ha servido para ir dejando un estado, que nunca fue de derecho, completamente contrahecho. Luego se echan las manos a la cabeza cuando oyen lo de prensa española manipuladora. Si vemos como en Antena 3 se disculpa al Losantos, porque él es así, genio y figura, y en La Sexta se le pone alfombra roja a un terrorífico Felipe González para que escupa por su boca una maldad tras otra en sus varias de cal y alguna de arena, lo entendemos todo.

La guerra sucia y la diana en el enemigo convertido en desalmado y peligroso para los intereses nacionales y para la ciudadanía en general no es una novedad, lo nuevo es que se haya aplicado en Catalunya, sin violencia previa, con una línea editorial pacifista como marca catalana. Mientras les pasaba a otros, criminalizando movimientos sociales y medios de información no sometidos al relato oficial, se miraba para otro lado, ahora el twitter va lleno de “sentimos haber estado tan ciegos”. Lección a aprender: siempre acaban viniendo a por ti. Hoy son los CDR, mañana puede que les toque a los que defienden la tercera república aunque sea solo desde las redes sociales. Todo puede ser terrorismo desde el 2015 con la reforma del artículo 573 del Código Penal, año de la infame ley mordaza y fecha en la que se abrió la veda para meter entre rejas a todo aquel que no siga el guión esculpido en la pesada piedra de la transición.

Espero que al calor del 14 de abril los CDR que están surgiendo por el resto del estado español marquen el punto de partida sin retorno hacia las repúblicas que tienen que salvarnos de esta podredumbre y decadencia, que sean muchos más los que florezcan esta primavera y que la solidaridad entre pueblos sea quien le practique los primeros auxilios a una democracia que agoniza ante la pasividad de la mayoría. Es urgente, tan urgente como para que los progresistas del estado español y sus círculos culturales e intelectuales se den cuenta de que esto va de supervivencia democrática y no se arregla con tuits esporádicos. Sin el calor de la fraternidad se hiela la libertad.

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La desmemoria: vivir fuera de contexto

Lilith Rojo*. LQS. Marzo 2018

La hemeroteca es un bien imprescindible y nunca ha sido más fácil acceder a información como en este momento, que lástima que el deseo de conocimiento se cotice tan a la baja en tiempos de programación televisiva y redes basura

Últimamente es alarmante la descontextualización en las que nos movemos absolutamente desubicados. Somos víctimas del hurto por parte del poder del marco en el que almacenamos nuestro álbum fotográfico vital haciéndonos vivir en las realidades de turno que a él le interesa. Circulamos a ciegas aislados de las causas que provocaron las consecuencias en las que tenemos que combatir cada día por nuestra supervivencia material e intelectual. Todo eso pasa cuando la desmemoria es el arma de destrucción masiva de un pensamiento crítico elaborado a partir de la búsqueda de la verdad, del preguntarse el porqué de todo y el saber no tanto a donde vamos sino de donde venimos. Porque, ¿hasta cuándo podemos seguir perdidos en el laberinto de lo inmediato, de la desinformación, de los acontecimientos surgidos de la nada que guían nuestro presente y nos mediatizan el futuro?

Cuando la agenda viene dada por los intereses de quienes te quieren vender su humo a precio de oro nos diluimos en una colectividad que no rige sus destinos. Cuando nos dicen que el presente es hijo de circunstancias que se producen por generación espontánea unos segundos antes de vivirlo estamos atrapados en la tela de araña de la desmemoria y nos convertimos en moscas indefensas a merced de los intereses de mercados, de estados vendidos y/o pusilánimes, de políticos corruptos y/o interesados, de medios de comunicación mercenarios y/o serviles, en alimento para todo parásito del sistema. Cuando eso ocurre la venda no solo nos tapa los ojos, también nos tapa la boca sin ser conscientes de vivir amordazados.

Nos movemos en la era de la estadística, del dato congelado, del consumo inmediato de información numérica, matemáticas sin filosofía, en el blanco y negro, en el juego de las casillas y las etiquetas, en el vaciado del lenguaje, en la corrupción de los significados, en la superficialidad y ambigüedad de los significantes. Lo que hoy es dictaminado como A, mañana es B y pasado es X sin tener que excusarse, ni justificarse, porque ¿quién se acuerda de ayer o de anteayer?. Sin memoria la mentira es totalmente gratuita para el embaucador y una factura desorbitada para nuestro futuro. Somos carne de manipulación, barro en manos de los tiranos, los cínicos y los cobardes.

La hemeroteca es un bien imprescindible y nunca ha sido más fácil acceder a información como en este momento, que lástima que el deseo de conocimiento se cotice tan a la baja en tiempos de programación televisiva y redes basura, porque ¿quién quiere saber de quién es hija esta coyuntura si puede disfrutar en bucle de ver un gato subido en una aspiradora ovni?
Así tenemos a gente militando en siglas históricas que desconocen totalmente su historia, gente que opina de cualquier cosa, pago o no mediante, sin conocer los antecedentes de lo que están juzgando haciendo categoría de la anécdota, gente que repite como loros la propaganda machacona de los medios como creyente de una secta, gente que traga con todo: con políticos estúpidos e indecentes, con cargos electos de alta representación pérfidos y/o rozando el ridículo más espantoso, de opositores que no hacen oposición, de oportunistas sin decoro, de repetidores de argumentarios de lo uno, lo otro, lo contrario y lo que usted quiera en el mismo discurso.

Vemos el mundo a través de los ojos de los intereses de turno, vemos las guerras que ellos quieren cuando ellos juzgan y bajo su prisma. Los conflictos son a los informativos como río Guadiana que asoman, se esconden para volver a salir justo cuando a los que hacen negocio de la desgracia ajena les parece oportuno. Así hay conflictos asépticos de su contexto histórico que hoy son, mañana no y pasado sí. Aquí ya no existe el imperialismo, ni el colonialismo, ni tan siquiera como hecho histórico para explicar las realidades de las que somos fruto, así como tampoco las clases, ni su lucha, ni la opresión, ni el capitalismo como yugo, ni el negacionismo de los detractores de los derechos humanos, ni las transiciones traidoras, ni el patriarcado, ni el terrorismo de estado, todo eso son anacronismos para quienes viven grotescamente enriqueciéndose de nuestra descontextualización salvaje.

Y mientras nosotros sigamos viviendo en este presente surgido de la ignorancia impuesta, suspendido en el tiempo, aislado de sus orígenes y cada día sea una página a escribir en un libro siempre en blanco, nunca nos emanciparemos ni como seres humanos, ni como ciudadanía, ni como colectivos o pueblos. Mientras dejemos en manos de quienes tienen a su alcance los medios de difusión y propagación el altavoz de su verdad efímera, sin ponerlos frente al espejo de la verdad histórica y de sus propias mentiras seremos esclavos complacidos y complacientes, rehenes del neoliberalismo atroz con síndrome de Estocolmo, contribuyentes y consumidores siempre de rodillas.

No podemos permitir que sigan manipulando a su antojo y sin sonrojo a los que son llamados a conveniencia masas silenciosas, a los que no se rebelan contra la tiranía del discurso único y contaminado, a los incautos creyentes y a los convencidos sin uniforme, a los votantes útiles y luego desechables. Y esto va para todos, para quien profese cualquier ideología, aunque sea la de los valores que yo comparto. Si una vez conocida toda la historia hay quien decida ser un fascista, que lo sea convencido, públicamente y sabiendo lo que significa para que no vayan de demócratas y patriotas de pandereta.

Algunos podrán pensar que con mis palabras no concedo el crédito de pensante a una gran mayoría y que es un acto de soberbia por mi parte, pero solo hay que leer esos titulares que critico para darse cuenta de la deriva fascista-festiva-xenófoba-dictatorial-represora por la que nos estamos despeñando sin remedio ante el ascenso de quienes la patrocinan o la permiten por omisión o claudicación.

Con el calor de la huelga del 8 de marzo en un estado donde las mujeres son explotadas y asesinadas, con las y los pensionistas en las calles diciendo que sus pensiones son una mierda, con muchas republicanas y republicanos cabreados con los que nos vendieron revoluciones arrodillándose ante el Régimen, solo nos queda salir a la calle despojados de la desmemoria impuesta y poniendo en contexto todas esas luchas de tanta desahuciada de esta sociedad excluyente que solo ama al rebaño cuando sigue al líder. Es sumamente urgente.

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Soberanos e intervenidos ¡No gracias!

Lilith Rojo*. LQS. Febrero 2018

Últimamente estoy revisando consejos de guerra y expedientes penitenciarios y es recurrente encontrar cartas de los penados pidiendo revisión de condena o reducción de la misma, viéndose obligados a utilizar formas serviles y humillantes con encabezados de “Viva Franco” y despedidas reptantes y dolorosas a mayor gloria del caudillo de la muerte. Qué no deberían sentir los firmantes de estas peticiones al verdugo de su familia, sus camaradas e incluso de sus ideas. A más de uno le herviría la sangre por ese ultraje a su dignidad.

Así me siento, salvando la distancia de sus terribles circunstancias, tan similares al más puro y chusquero franquismo. Me siento indignada después de lo acontecido el otro día en el Parlament, triste ante tanto servilismo y cobardía, porque aunque yo no soy nadie para pedir valor para ir a la cárcel o el exilio a un señor o una señora que se comprometió a ir hacia la República contra viento y marea del estado español. Yo y millones de votantes si tenemos autoridad moral para exigir a sus partidos o coaliciones que se sometan a la voluntad de quienes les han llevado a sus escaños. Por eso el President de la Mesa del Parlament tendría que ser leal, no mentir y no esconder su miedo y/o sus estrategias de partido detrás de un discurso contundente pero vacío. Sois muy malos, os lo digo a la cara, pero acato. Y lo peor, que encima nos quiera convencer de que era por proteger a Puigdemont a petición suya. A estas alturas no se puede vender la voluntad popular y ésta no puede comprar Governs autonómicos de saldo con la espada 155 de Rajoy sobre nuestras sufridas cabezas ad eternum. Qué clase de Govern de futuro hacia ninguna República sería el que naciera bajo el signo de la derrota moral y efectiva. Rendición sin contraprestación. Todos sabemos que volver al punto de partida no es posible porque el estado español ya ha probado la sangre y nos sabe vulnerables, ya no tendremos más autogobierno sino la supervisión del Reino de España controlando si nos portamos bien servilmente a su una, grande y libre.

Dicen las lenguas bien informadas que ERC y PdCAT están pactando volver a la autonosuya, la de los constitucionalistas, en el mejor de los casos para liberar a los presos políticos y en el peor para ser gobernados fiscalizados, un intercambio de rehenes y la República catalana vendida en las rebajas de enero. Ahora los que se han llamado traidores entre sí pueden traicionarnos en comandita, se muestran dignos y nos mienten solemnemente a la cara diciéndonos que todo sigue igual, que el horizonte es el mismo aunque cada vez lo pinten más lejano y que Puigdemont es el candidato sí o sí. Sería más honorable que dijeran sinceramente lo que piensan porque no somos menores de edad y no necesitamos tutela política. Una claudicación de este calibre cuando el estado estaba histérico buscando presidenciables en los maleteros de los coches hasta en territorio francés pasándose la frontera por el forro, presionando a los tribunales y ganándose la calificación de democracia imperfecta, es regalar una victoria, un balón de oxígeno al enemigo, al que todo aquel que se considere demócrata en el estado español tendría que estar luchando por echar a la calle.

El PdCAT está sobrepasado por el liderazgo de un Puigdemont que a veces tuitea al estilo CUP y ERC está muy dolida porque tiene a su presidente en prisión mientras Puigdemont mantiene el Procés vivo a nivel internacional de manera inteligente y efectiva acaparando todo las atenciones. Hay que reconocerlo, aunque yo esté en las antípodas de su partido. Recordar a algunos que no midieron bien a su enemigo, que fueron ingenuos y que todos tuvieron la opción de marcharse antes que entregarse con tanta candidez. Este es un país que ya no quiere votar mártires sin voz, sino que quiere ser representado por quien mantenga en el candelero su lucha. No digo que sea justo, pero sí una realidad, la gente ya no quiere conmemorar derrotas sino celebrar victorias, aunque sean pequeñas. Eso no quiere decir no se tenga muy presente a los presos políticos y que se esté dispuesto a pelear por su libertad cada día.

La prisión no se tradujo en los votos esperados por una Esquerra que se perfilaba caballo ganador, también porque su discurso y su programa apuntaba a lo que vamos descubriendo día a día. Vuelta a la autonomía para acumular más fuerzas, acercamiento a los Comuns-Podem-ICV, que no se entienden ni entre ellos y que viven horas muy bajas, con la esperanza de convertirlos al independentismo o hacerlos simpatizantes y de aquí a vete a saber cuando hacer un referéndum. Pero quizá entonces muchos de los que ahora están por la República catalana se hayan hartado de esperar. O quizá alberguen la esperanza de que se produzca el milagrito de la moción de censura y que de ahí salga la recuperación de derechos y libertades, con ese Pedro Sánchez sumiso a la unidad de la patria y su Constitución de chicle, que tiene la talla política de un gnomo de jardín, eso es soñar. Y el futuro todavía es más negro porque las próximas elecciones nacionales servirán para que a coste cero el parásito Ciudadanos resulte sin duda premiado por su discurso falangista, furibundamente anticatalán y lleno de odio, le saldrá más que barato porque la cama la ha puesto el PP.

ERC ha tragado mucha quina en los últimos tiempos en Junts pel Sí, pero ahora no es la hora de los partidos, es la hora de la gente y no nos pueden pedir que posterguemos, ni renunciemos a un futuro de ruptura democrática, libertades y derechos, a la satisfacción de vencer a los eternos vencedores, a la victoria de los vencidos esperanzados en un nuevo horizonte de verdad, justicia y reparación.

No es ni justo, ni ético. No pueden venir a la hora de la verdad a explicarnos que se han dado cuenta de que no somos bastantes. Cuando vendían el sueño éramos menos. Somos suficientes. Y esto no es solo por Catalunya, es por todos los pueblos del estado español que nos están observando con esperanza.

La exitosa estrategia de Puigdemont algunos no la digieren, pero hay que reconocer que después de su pírrica República del minuto ha resarcido a la causa manteniendo la lucha por la República en el candelero y poniendo en jaque al gobierno español al que consiguió atragantarle los turrones. Y aunque para mí la cuestión no es Puigdemont o Puigdemont, más allá de la legitimidad democrática que representa, lo más importante es sin duda República sí o sí. Si no digieren el éxito del exilio tendrán que digerir más tarde los resultados de los movimientos de la partida de ajedrez que se está jugando en el tablero de un estado español tramposo con su rey, su reina y su ejército de peones. Unos reyes que se han mostrado implacables con lo que entienden como el final de sus días de vivir del cuento, que se han visto reforzados y apuntalados por los del “a por ellos”, por la España del franquismo cotidiano que le regaló el trono a su padre y por ende a su felipísima majestad, que en el aniversario de su medio siglo reunió a su corte a mayor gloria en un espectáculo rancio y decadente acompañado de su emérito padre, al que sacó del exilio real en una Pascua Militar de ecos de tambores de guerra contra Catalunya y al que ya se le han perdonado todos sus pecados. La monarquía gracias al Procés ha mostrado su real y dura cara y ha vuelto a ser la de siempre, con los de siempre y con el Banco Santander, Telefónica, Iberia o las Hidroeléctricas felicitándole a página completa de diario, en realidad felicitándose de seguir controlando los reales designios. El rey vergonzosamente y antidemocráticamente en Davos y nosotros amordazados por la ley.

Alertar a las organizaciones sociales que han capitalizado la decepción de la gente ante la arrogancia arrolladora del estado español y el ansia de República de gran parte del pueblo de Catalunya, que si se adosan a los intereses partidistas de la clase política no dispuesta al sacrificio por la causa, el pueblo las superará y seguirá su camino, avanzando, porque esto no se fraguó en un despacho sino en la calle, se concibió desde abajo y desde abajo vendrá la República.

Y que sin la unidad transversal que se ha escenificado hasta la fecha no será posible. No hay que olvidar, ni perdonar, hay que tener memoria y recordar como hemos llegado hasta esta situación insostenible e insufrible de aniquilación de derechos y libertades.

Y volviendo al principio, las que entendimos este proceso como una ruptura con el franquismo, con la monarquía gestada en su vientre sin entrañas, con la transición de transacciones y traiciones, no estamos dispuestas a las capitulaciones sin ninguna contrapartida, a humillarnos de rodillas mientras los hijos de los que vejaron a nuestros padres se ríen de nosotros desde su miseria moral que solo sabe reprimir y ocupar.

Hoy es 1, hace 4 meses la gente recibió palos por ir a votar, el martes por querer acercarse al Parlament, diferentes fuerzas policiales pero mando único del ordeno y mando. Todos sabemos que los golpes que duelen más no son necesariamente los que dejan marca física, esos son todavía más difíciles de olvidar. Y no, no olvidamos.

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