Hurgando en el Capital de Marx. Capítulo IV

marx-sab193Antoni Puig Solé*. LQSomos. Enero 2017

Las tres figuras del proceso cíclico

Al comienzo del capítulo, Marx sugiere simplificar las tres formas del proceso cíclico, llamando Pc al «proceso global de circulación».

Pc representaría aquello que el libro 1º definió como circulación mercantil simple, o sea M-D-M, y que también se puede escindir en dos pasos (M-D; D-M). Para que el proceso sea global, y por lo tanto, para emplear la simplificación, hay que dar los dos pasos (la venta y la compra) uno tras el otro:
M-D-M=Pc

La nueva representación sería entonces la siguiente:
I. Ciclo del capital dinerario D-M…P…M’-D’
II. Ciclo del capital productivo P…Pc…P
III Ciclo del capital mercantil Pc…P(M’)

INCURSIÓN EN UN BORRADOR DESCARTADO

Sin embargo, el capítulo continúa la reflexión alrededor de la representación general de los tres ciclos del capital industrial tal como fue expuesta en los capítulos anteriores y que reproducimos de nuevo:
I. D-M…P…M’-D’
II.    P…M’-D’-M…P
III       M’-D’-M…P…M’
¿A qué viene entonces sugerir la simplificación de los ciclos, si luego no sirve de nada?
No estoy en condiciones de dar una repuesta definitiva, pero creo que para encontrarla hay que tener en cuenta que, en el prólogo, Engels explica que el manuscrito III contiene una serie de citas y referencias, la mayoría de ellas relativas a la primera sección del libro 2º, o sea, a la sección que estamos tratando. Pese a ello, Engels consideró que dicho manuscrito no tenía mucho que ofrecer y lo descartó, puede que con buen criterio. Sorprendentemente, este manuscrito III no hablaba de tres sino de cuatro circuitos.

Parece que Marx se dio cuenta que en cada uno de los circuitos encontramos una repetición de M y que en el tercero, la repetición es triple. Para profundizar en el tema, exploró la posibilidad de llamar Mf al proceso que permite disponer de los factores del proceso de trabajo y Mp al que permite vender la mercancía producida. Entonces el primer circuito se podría explicar de la siguiente manera:
D-Mf … P … Mp-D’

Con estas simplificaciones, tenemos la posibilidad de construir cuatro circuitos:
1. El que nace con dinero, (D…D’)
2. El que nace con las mercancías que constituyen los factores del proceso de trabajo. (Mf…Mf)
3. El que nace con el proceso de producción. (P…P)
4. El que nace con la mercancía salida del proceso de producción. (Mp…Mp)

La novedad estaría en lo que ahora aparece como segundo circuito y que podemos representar como Mf…Mf. A la vez, el actual tercer circuito (el del capital mercancía) se podría representar como Mp….Mp, pasando a ser el cuarto, cronológicamente.

Estas dos simplificaciones luego se abandonaron y también la posibilidad de construir el nuevo circuito, si bien, no sé la razón, en este capítulo aparece una nueva simplificación, lo que hace sospechar que Marx seguía dándole vueltas al asunto.

EL MOVIMIENTO GLOBAL DE LOS TRES CICLOS

Volvamos de nuevo al redactado del capítulo IV, ciñéndonos a los famosos tres circuitos. El movimiento global de los mismos, se puede describir, como sigue, a partir de la reiteración del primero:

D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; etc.
D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; etc.
D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; D-M…P…M’-D’; etc.

Vemos lo siguiente:
1. Cada una de las tres formas aparece como el resultado de ella misma, o viceversa.
2. Cada elemento ( D, M, P) se presenta como punto de partida, punto tránsito y punto de retorno, según sea el caso.
3. El proceso global aparece como unidad del proceso de circulación y del proceso de producción. A veces la producción media en la circulación y a veces ocurre lo contrario.
Lo común de los tres ciclos es el proceso de valorización. El primero, como ya se señaló en el libro 1º, visualiza precisamente este proceso. El segundo parte de la producción, o sea, del lugar donde se engendra la valorización. El tercero parte de una mercancía que ya incorpora capital valorizado.

Reflexionaremos a continuación, sobre todo ello.

LA CIRCULACIÓN COMO MEDIO DE CONEXIÓN Y REPRODUCCIÓN DEL CAPITAL

D-M y M-D son actos de compra y venta que afectan al movimiento de la mercancía dentro del circuito. Ya hemos visto que, si se producen una tras otro, los podríamos representar como Pc , pero que no lo haremos. De entrada, parecen actos tan sencillos como el que realizamos la mayoría de los humanos cuando, por ejemplo, compramos una golosina o unos calcetines. Para percatarnos de que, en el caso que nos ocupa, se trata de actos del capital, hay que ir más allá de su aspecto formal y considerarlos como una de las metamorfosis de este capital. Estos movimientos son, a la vez, movimientos parciales que tienen la virtud de conectar los circuitos de unos capitales individuales con los circuitos de otros capitales individuales. Así, aseguran la reproducción del capital social total y alimentan la reproducción de las relaciones sociales.

RUEDA Y RUEDA

El circuito, sea el que sea, rueda constantemente, o mejor dicho, debe rodar, para que todo siga su curso. Cada ciclo necesita del otro. Juntos forman una unidad. Los valores del capital existen en forma de D, M, o P y esto ocurre en todos los casos y en todos los lugares. Pero en cada etapa del movimiento, cada una de estas formas del valor, sin excepción, debe pasar a otra. Debe transmutarse. Y si no lo hace, la rotación se interrumpe y entonces no todos los puntos de arranque logran ser puntos de retorno, por lo que el circuito se obstruye. Si la interrupción se prolonga, la obstrucción se hace cada vez más dañina. La continuidad, por tanto, es un rasgo característico de la producción capitalista. Es una necesidad.

Así, por ejemplo, tan pronto como el capital se transforma en capital productivo, deja de funcionar como capital dinerario o como capital mercantil. Para recuperar su forma de moneda y mercancía, debe volver a la esfera de la circulación. Lo podemos ver observando el ciclo del capital productivo:

P…M’-D’-M…P
P… Pc…P

Recordemos que los puntos suspensivos representan la interrupción de la circulación. En la parte central, que empleando la simplificación que Marx sugiere al comienzo, también podríamos representar como Pc, encontramos una venta de mercancías con la que se obtiene un dinero que luego se destina a la renovación de los elementos de la producción. Superado este intervalo, el capital toma de nuevo su forma de capital productivo.

Esto se ve bastante claro si observamos el trabajo de un artesano individual que se limita a servir pedidos de productos únicos según el gusto de cada cliente:
1. Una vez finaliza la elaboración del producto que el cliente le encargó, cesa la producción (P…) a la espera de un nuevo pedido.
2. Al entregar la mercancía producida, recibe una cantidad de dinero (M-D) y permanece a la espera.
3. Cuando recibe un nuevo pedido, compra los materiales necesarios para producirlo (D-M).
4. A partir de este momento reemprende de nuevo el proceso productivo (…P).

LA CONTINUIDAD Y LA SIMULTANIEDAD. LA PROPORCIÓN

Lo que ocurre es que este ejemplo del artesano individual (que no es tan solo es un capitalista) nos puede dar una visión estática y equivocada de cada una de las partes del ciclo. Como veremos a continuación, la cosa va a otro ritmo.

Vayamos a un nuevo ejemplo numérico:

1. En una semana, se producen 10.000 unidades físicas de producto. Una vez producidas, estas unidades físicas abandonan la esfera de la producción y entran en la circulación mercantil.
2. Si todo va según el plan previsto, una vez en la circulación mercantil, las unidades físicas, se venderán y adoptarán entonces la forma de capital dinerario.
3. Para reingresar en la producción deberán utilizarse para la compra de medios de producción y fuerza de trabajo.
4. A partir de este momento, el proceso cíclico abandonará la esfera de la circulación, para adentrarse de nuevo en la esfera de la producción.

Sobre el papel, la separación del proceso circular, en cuatro etapas, de nuevo da la sensación de que las cosas avanzan como si se tratara de una desfile militar, con sus correspondientes columnas, separadas una detrás de la otra y con distintos armamentos y uniformes. Pero lo que caracteriza a la producción capitalista es, como ya se ha dicho, la continuidad con sus correspondientes transmutaciones. No hay agrupamientos estáticos y transmutaciones en masa y de una sola vez.

Mientras las 10.000 unidades físicas del ejemplo entran en el mercado para transformarse en dinero, en el proceso de producción entran nuevos materiales, lo que previamente ha obligado al capital monetario a abandonar su forma para convertirse en capital productivo. En todo momento, la producción sigue a toda marcha y con esta marcha los elementos del capital se transmutan.

Así, a todas las formas del capital y en todas partes, les llega la hora de transmutarse. A unas antes, a otras después. Mientras unas formas se transmutan en unas formas, otras formas se transmutan en las formas que las primeras acaban de abandonar. Unas van, otras vienen.

El capital industrial, se encuentra siempre, en todas y cada una de sus formas. Aquí adopta una forma y, simultáneamente, ella la abandona para tomar otra. Con una mano se avanza dinero, con la otra se recibe. Por una puerta salen las mercancías producidas que se transmutarán en dinero, por la otra puerta entran los factores productivos acabados de comprar y que permitirán seguir produciendo. Y así sucesivamente.

Por consiguiente, como cada capital individual tiene una magnitud y características determinadas, dependiendo del sector donde opera y de las potencialidades económicas del capitalista en cuestión, también tiene una determinada proporción de cada una de sus formas (yuxtaposición, según algunas traducciones).

A la vez, cada capital individual interrumpe la continuidad del ciclo en algunas de sus partes y esto puede hacerse con mayor o menor frecuencia, según sea el caso. La interrupción puede incluso ser estructural, como ocurre en las actividades estacionarias (en las estaciones de esquí, por ejemplo). En otros casos, en cambio, el proceso cíclico se desarrollo con mucha regularidad. Pero estas diferencia generales no ocasionan ninguna diferencia en las características del ciclo. Sólo afectan a su ritmo.

LA CONTRADICCIÓN BURGUESÍA-PROLETARIADO NO LO ES TODO

En este capítulo aparece un argumento que tiene gran interés para el enfoque de la lucha política. Es el siguiente:

«El capital como valor que se valoriza no sólo implica relaciones de clase, determinado carácter social que se basa en la existencia del trabajo como trabajo asalariado. Es un movimiento, un proceso cíclico a través de distintas fases, que a su vez encierra tres formas distintas del proceso cíclico. Por eso sólo se lo puede concebir como movimiento y no como cosa estática. Los que consideran la autonomización del valor como mera abstracción olvidan que el movimiento del capital industrial es esta abstracción in actu [en acto].»

Lo que se nos viene a decir es que la lucha de clases se desarrolla en una realidad que tiene sus propias leyes de funcionamiento, independientemente de nuestros deseos y voluntad y también independientemente de la voluntad y deseos de cada capitalista. A través de la lucha de clases podemos incidir sobre esta realidad cambiante y modificarla con el fin de lograr la emancipación de los explotados. Pero hay que comprender bien todos los elementos que intervienen en ella para prever el curso de la misma. Es aquello del «análisis concreto de la situación concreta» que decía Lenin.

LAS REVOLUCIONES DE VALOR

Uno de los elementos más dinámicos de esta realidad cambiante es lo que Marx denomina «las revoluciones que el valor puede experimentar en su proceso cíclico». Estas revoluciones suelen tener consecuencias inesperadas.

«Los movimientos del capital aparecen como actos del capitalista industrial individual al operar él como comprador de mercancías y de trabajo, como vendedor de mercancías y como capitalista productivo y así servir, con su actividad, de mediador del ciclo. Si el valor social del capital sufre una revolución de valor puede ocurrir que su capital individual sucumba ante ella y desaparezca por no poder cumplir con las condiciones de este movimiento de valor. Cuanto más agudas y frecuentes se vuelvan las revoluciones de valor, tanto más se impone, actuando con la violencia de un proceso natural elemental, el movimiento automático del valor autonomizado frente a la previsión y al cálculo del capitalista individual, tanto más se somete el curso de la producción normal a la especulación anormal, tanto más crece el riesgo para la existencia de los capitales individuales. Estas revoluciones periódicas del valor confirman pues lo que se pretende que refuten: la autonomización que experimenta el valor como capital y que mantiene y agudiza mediante su movimiento».

Al hablar de revoluciones del valor Marx se refiere a los fenómenos que modifican el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía. Suelen suceder cuando prospera un cambio en las condiciones tecnológicas de producción o en la organización del trabajo, lo que acostumbra a disminuir el valor unitario de cada mercancía. A veces puede provenir de otras causas que afecten en sentido contrario. Sería el caso de un aumento de las dificultades para obtener determinada materia prima, lo que aumentaría su valor.

LA AUTONOMIZACIÓN DEL VALOR

Marx nos ha hecho referencia también al «movimiento automático del valor autonomizado frente a la previsión y al cálculo del capitalista individual» que según nos recuerda «algunos quieren refutar». El valor no depende de los cálculos que el capitalista haga, lo cual no quiere decir que el capitalista no pueda afinar en estos cálculos. Depende de una realidad social en la que el capitalista participa pero no controla ni logra captar con anterioridad. De ahí que el valor tenga su propia autonomía, independiente de nuevo, de la voluntad del capitalista particular, si bien el capitalista individual influye en esta realidad. El valor es independiente también, como veremos, del proceso de circulación.

Ya sabemos, gracias a la sección del libro 1º dedicada a la plusvalía relativa, cómo las mejoras de productividad repercuten sobre el valor y cómo permiten a unos capitalistas obtener una plusvalía extraordinaria mientras otros quedan en la estacada. De lo que se trataría ahora es de ver brevemente, cómo estas revoluciones de valor repercuten en este ciclo cuya finalidad es conservar y acrecentar el valor.

Lo primero que cabe señalar es que, pese a todas las revoluciones de valor, la producción capitalista sólo tiene sentido cuando el capital se valoriza. Esto quiere decir que si, por las razones que sean, algunos elementos del capital productivo pierden valor o lo pierden las mercancías almacenadas, estas pérdidas de valor deberán ser compensadas de alguna manera. Ahora bien, no todos los capitalistas individuales lo suelen lograr: ¡Algunos sucumben! Las revoluciones de valor acrecientan la dinámica competitiva, lo que para los capitales más débiles, suele ser fatal. También provocan reestructuraciones del capital industrial, como ya se advertía en la cita que hemos reproducido más arriba.

La autonomización del valor actúa frente a la fuerza creadora del valor. Esta fuente creadora se obtiene con la compra de fuerzas de trabajo (D-fT) a la que se exprime durante el proceso de producción (P). La creación de valor no vuelve a parecer en el ciclo. Sólo hay transmutaciones de valor en las que el valor final (M’) se compara con el valor del comienzo (M).

EL ERROR DE BAILEY

Marx cita a Samuel Bailey, quien obvia la autonomización del valor. Para Bailey, el valor no es nada más que el valor de cambio que una mercancía tiene en el momento en el que se la cambia por otra. El error de Bailey, sostiene Marx, es confundir valor con valor de cambio, es decir, ver solo el valor como su forma de apariencia, negando así la posibilidad de comparar la magnitud del valor a lo largo del tiempo (es decir, comparar el valor con sí mismo).

Bailey se pasaba por el forro la noción de valor intrínseco según la cual el valor es algo que transporta la mercancía, aisladamente de otras mercancías, o sea, es una propiedad que poseen las mercancías antes (y después) del intercambio, si bien es en el intercambio donde se valida. Según esta noción relativa de valor, este valor sólo existe a través de la relación de una mercancía con otra. Puesto que en la vida cotidiana medimos los valores de las mercancías en su relación entre sí (tanto de A vale tantas patatas) Bailey aboga por esta noción relacional de valor y rechaza la noción de valor intrínseco.

Si el valor sólo fuese una propiedad relacional como sostiene Bailey, y no existiera el valor intrínseco, entonces el valor de A sólo sería lo que se recibe a cambio. Si hoy A se intercambia por 2 patatas, entonces 2 patatas serían el valor de A. Si mañana se intercambia por 3 patatas, entonces 3 patatas serían el valor de A… y así sucesivamente.

La teoría del valor intrínseca nos permitiría, en cambio, ver que detrás de estos vaivenes en el intercambio, hay modificaciones en el valor de la mercancía A y/o en el valor de las patatas. Podría darse el caso, que el valor de A no se hubiera modificado mientras disminuía el valor de las patatas. Esto, con la teoría de Bailey no se podría dilucidar, ya que cree que la mercancía no tiene valor propio, ni antes ni después del acto de intercambio.

EFECTOS DE LOS CAMBIOS DE VALORA SOBRE EL CICLO

Volvamos de nuevo a la reflexión sobre los posibles elementos perturbadores del ciclo.

EJEMPLO NUMÉRICO
• Los siguientes datos:
o Producción semanal.- 1.000 unidades físicas
o Valor de la producción.- 500 u.m.
o Desgaste del capital productivo.- 422 u.m. (372 en materiales+50 en amortización)
o Plusvalía.- 78 u.m.
o El valor de cada unidad física producida es de 0’5 u.m
D’ = 372 + 50 + 78 = 500 u.m.
• Aceptemos las siguientes suposiciones: 1/ Las mercancías se compran y venden por sus valores; 2/ no hay cambios técnicos en el proceso de producción (cambios que podrían devaluar el capital productivo); 3/ no hay existencias.
• Supongamos ahora que el valor de los materiales necesarios para producir sube. ¿Qué ocurrirá?
1. Si no se hubiera producido el incremento, la venta de 8.440 uf, por 422 u.m. permitiría reemplazar el valor del capital productivo. Pero tras el incremento, esta cantidad puede no ser suficiente, por lo que se necesitará capital adicional.
2. Si, por el contrario, el valor de los materiales bajara, una parte del capital-dinero quedaría disponible.
3. Podría incluso darse el caso que estas perturbaciones en la repetición del ciclo se equilibrasen con otras perturbaciones de sentido opuesto. Entonces el proceso proseguiría con normalidad.

Al observar estas perturbaciones derivadas de los cambio en los valores, Marx deja caer lo siguiente: «cuanto mayores sean las perturbaciones, tanto mayor será el capital dinerario que deba poseer el capitalista industrial para poder esperar que se compensen, y como al desarrollarse la producción capitalista se amplía la escala de cada proceso individual de producción, y con él la magnitud mínima de capital que hay que adelantar, esta circunstancia se suma a las otras que convierten la función del capitalista industrial, cada vez más, en un monopolio de grandes capitalistas en dinero, aislados o asociados».

Aquí ya se nos anticipa que las perturbaciones son uno de los elementos que conducen al monopolio, algo que la realidad actual confirma. Cabe señalar que un cambio en el valor de los elementos de la producción afecta el ciclo del capital monetario de una manera diferente al del capital productivo y al del capital-mercancía.

D…D’ es la fórmula que nos muestra el recorrido del capital monetario invertido: Una caída en el valor de los elementos de producción significa que se requiere menos dinero para iniciar un negocio. Lo contrario también es cierto. En el primer caso, una parte del dinero queda libre. En el segundo será necesario vincular más dinero.

Si hay acumulación, ampliación de capital o reducción del mismo, P… P y M’… M’ se verán afectados al igual que D…D’. Si no las hay, se puede ver afectada la reinversión del dinero en el capital mercancía necesario para los elementos de la producción y el resultado de esta producción. Una caída en el valor de los elementos productivos, por ejemplo, abre varias posibilidades: 1/ La continuación del proceso de reproducción en la misma escala (con una parte del capital monetario liberado y disponiendo de mayo liquidez); 2/ la ampliación del proceso de reproducción (si las proporciones técnicas necesarias lo permiten); 3/ la ampliación de las existencias; etc. Un aumento en el valor de estos elementos actuará en el sentido inverso. Puede haber tendencias compensatorias en las que P… P y M’… M’ se vean afectados.

Si se dispone de existencias de materiales (capital productivo, P), su caída de valor (precio) devaluará una parte del capital productivo. La inversa también es cierta. Si las existencias son de productos terminados, la caída en el valor de los materiales, devaluará una parte del capital total en el ciclo, ya que M’ se escogerá.

Con respecto a M’-D- M (Ft+mP) los cambios en el valor de M tienen diferentes efectos dependiendo de cuándo se producen con respecto a la finalización de las fases del ciclo, es decir, si se producen antes o después de M’-D.

En resumen, el efecto sobre los distintos capitales individuales invertidos en la misma rama de producción puede ser diferente según sean las circunstancias en que se produzca.

LA EXPANSIÓN DEL CAPITALISMO

Cuando el modo de producción capitalista es el dominante, en D-M (fT+Mp), los medios de producción adquiridos suelen ser capital mercantil de otros capitalistas. Entonces, para el vendedor, la operación es M’-D’. Pero esto no siempre es así. La producción capitalista se puede mezclar con formas de producción pre capitalistas. El origen de estas mercancías al capital industrial se la repampinfla: Si se encuentran en el mercado como mercancías, se adquieren como tales y entran en el movimiento cíclico que permite obtener plusvalía y esto es lo que importa. «Así, el proceso de circulación del capital industrial se caracteriza por el carácter multifacético de sus orígenes y la existencia del mercado como un mercado mundial». Pero aunque D-mp borre la procedencia de las mercancías que entran en el movimiento del capital industrial, para evitar que el ciclo se interrumpa, deberá asegurarse la reproducción de estas mercancías. Esta es una de las razones por las que el modo de producción capitalista tiende a transformar toda la producción en producción de mercancías, y lo hace precisamente al incorporar esta producción a su proceso de circulación. “La injerencia del capital industrial promueve en todas partes esta transformación (de la producción de mercancías), y con ella también la transformación de todos los productores directos en trabajadores asalariados».

Igualmente, cualquiera que sea la procedencia de las mercancías que se presentan delante del capital industrial (incluidas aquellas que permiten reponer la fuerza de trabajo), lo hacen en su forma de capital mercantil, «pero esto abarca, por su naturaleza, mercancías provenientes de todos los modos de producción.»

INTERCAMBIO MERCANTIL Y ENTRELAZAMIENTO DE CAPITALES

La producción en masa de las mercancías presupone su venta. Para hacerlo posible, se suelen vender a un comerciante, que se ocupa de que lleguen al consumidor individual. Ahora obviaremos este hecho y supondremos que hay venta directa. Haremos una segunda simplificación: Supondremos que el dinero obtenido de la venta es dinero metálico e ignoraremos el dinero simbólico y el dinero del crédito. De hecho, se trata de una simplificación que venimos haciendo a lo largo de todo el escrito.

Lo que para el poseedor de una mercancía será M-D, para el comprador será D-M. Por lo tanto, en la medida en que el capitalista es un comprador y vendedor, su capital funciona como dinero y como mercancía hacia las mercancías y el dinero de otros. Esta conducta coincide, de entrada, con lo característico de la circulación simple de mercancías, que ya se vio en el Libro 1º. Ahora nos interesa ampliar la visión, observando este proceso de intercambio como funciones determinadas del ciclo de capitales industriales individuales. ¿Esto significará que la operación, en el caso del poseedor siempre equivaldrá a la primera metamorfosis del capital y que en el caso del vendedor equivaldrá a la segunda?

Para que fuese así, las operaciones siempre deberían representar entrelazamiento de capitales industriales. Ya hemos visto que D-M (mP) suele hacerlo, aunque no siempre es así, al confluir la producción capitalista con formas de producción pre capitalistas. Pero en el caso D-M (fT), el entrelazamiento no se produce (a excepto de cuando existe prestamismo laboral) «puesto que la fuerza de trabajo es, sin duda, mercancía del obrero, pero sólo se convierte en capital cuando se la ha vendido al capitalista». Esto es importante, ya que tira por el suelo, una vez más, tonterías como lo «del capital humano» o la del famoso cartel electoral del PSUC de «mis manos… mi capital», ante el cual a muchos aún se les cae la baba.

«Por tanto, la manera en que los distintos componentes del capital social global, del cual los capitales individuales sólo son partes constitutivas que funcionan de manera autónoma, se sustituyen recíprocamente en el proceso de circulación —tanto con respecto al capital como con respecto al plusvalor— no resulta de los simples entrelazamientos de metamorfosis de la circulación mercantil, entrelazamientos que son comunes a los procesos de la circulación de capital y a toda otra circulación de mercancías, sino que requiere otro modo de investigación. Hasta ahora, en este problema, los economistas se han dado por satisfechos con frases que, analizadas más de cerca, sólo contienen ideas indefinidas, como las que derivan exclusivamente de los entrelazamientos de metamorfosis inherentes a toda circulación de mercancías.»

¿ECONOMÍA NATURAL, MONETARIA Y CREDITICIA O MODO DE PRODUCCIÓN?

Marx aborda, de pasada, los conceptos de «economía natural», «economía monetaria» y «economía de crédito», desarrollado por la economía política burguesa. Con estos conceptos se ha querido diferenciar las sociedades según sea la forma de comercio y de intercambio. Por el contrario, Marx considera que la verdadera diferencia hay que buscarla en el carácter social de la producción. Desde este punto de vista, lo específico del capitalismo sería lo siguiente:

«En realidad, la producción capitalista es producción de mercancías como forma general de la producción, pero sólo lo es, y lo es cada vez más al irse desarrollando, porque aquí el trabajo mismo aparece como mercancía, porque el obrero vende el trabajo, es decir la función de su fuerza de trabajo, y precisamente, como presuponemos, lo vende a su valor, determinado por sus costos de reproducción. En la misma medida en que el trabajo se convierte en trabajo asalariado, el productor se convierte en capitalista industrial; por eso la producción capitalista (y por tanto, también la producción de mercancías) sólo aparece en su amplitud total cuando también el productor rural directo es asalariado. En la relación entre capitalista y asalariado la relación dineraria, la relación entre comprador y vendedor, se convierte en una relación inmanente a la producción misma. Pero esta relación se apoya, por su fundamento, en el carácter social de la producción, no en el del modo de intercambio; éste surge, por el contrario, de aquél. Por lo demás, el no ver en el carácter del modo de producción la base del modo de intercambio que le corresponde, sino a la inversa, está muy de acuerdo con el horizonte intelectual burgués, donde sólo se piensa en hacer negocios».

La parte de este capítulo, correspondiente al manuscrito V acaba aquí, pero Engels optó por la técnica del cortar y pegar y le agregó una nota de Marx en la que hay unas reflexiones interesantes sobre oferta y demanda del capital industrial. Soy de la opinión que Engels no estuvo acertado al pegar aquí, a lo bruto, esta nota sacada de extractos de libros que, por lo que se ve, aún estaba poco trabajada. Hubiera sido más sensato reproducirla en otro lugar.

EL DESEQUILIBRIO ENTRE OFERTA Y DEMANDA

En su nota, Marx considera que el capital industrial pone en circulación más valor en forma de mercancías que el que retira bajo esta misma forma. A la vez, retira de la circulación, más valor en forma de dinero, que el valor que entraña el dinero que lanza a ella. Cuanto mayor sea la plusvalía, mayor será la diferencia, lo que nos lleva a la conclusión de que se trata de una diferencia que el capital quiere agrandar.
c+v < c+v+pl
M < M’
D < D’

En estas condiciones, la oferta del capital industrial parece ser siempre menor que su demanda. Para que hubiera coincidencia, no debería haber extracción de plusvalía, o sea, valorización, con lo cual tampoco habría capital. El asunto tiene su miga.

La demanda inicial de capital, se puede representar como c+v, lo que nos indica que el capital (C) se destina a comprar medios de producción (mP) y fuerza de trabajo (fT). De entrada, vemos que sólo una parte del capital desembolsado va a la compra de medios de producción. La otra parte sirve para comprar fuerza de trabajo, en un porcentaje que podemos calcular dividiendo v por C (v/C). Este porcentaje tiende a disminuir, lo que nos viene a recordar que, a medida que se desarrolla el capitalismo, la demanda de medios de producción progresa con más vigor que la demanda de mercancías destinadas a la reproducción de la fuerza de trabajo.

EJEMPLO NUMÉRICO
Supongamos un capital industrial con la siguiente composición:
80c+20v = 100C.

La cuota de la plusvalía es del 100%. Por lo tanto:
80c+20v+20p = 120 M’

• Demanda del capitalista= 100
• Oferta del capitalista = 120
Así, la oferta será un 20% superior a la demanda y cuanto mayor sea la plusvalía, mayor será este porcentaje.

Este ejemplo visualiza lo que hemos puesto sobre la mesa. Es cierto que el problema se ha planteado como si se tratara de un capitalista individual, pero la misma explicación vale para la actividad de todos los capitalistas.

Para proseguir la reflexión, es necesario adelantar algo sobre la rotación de capital (que se trata en la sección segunda). Primero expondremos brevemente dos conceptos (capital fijo y capital circulante). Luego veremos un nuevo ejemplo.
• Capital fijo.- Capital invertido en máquinas y edificios que sólo se transfiere por partes a la mercancía.
• Capital circulante.- Capital invertido en materias primas, materias auxiliares y fuerza de trabajo cuyo valor entra en su totalidad en la mercancía terminada a los largo del ciclo.

EJEMPLO NUMÉRICO
Los siguientes datos:
• Capital global= 5000
• Capital fijo= 4000
• Capital circulante 1000, de las cuales 200 se destinan a la remuneración de los trabajadores.
• El capital circulante realiza 5 rotaciones para que el capital fijo realice una.
• La tasa de plusvalía es del 100%
Según figura en el capítulo, el valor de la mercancía producida al agotar el capital fijo, será de 6000, ya que se habrá logrado una plusvalía de 1000 (200 en cada rotación). En este supuesto, de nuevo nos encontramos con que la demanda del capital habrá sido de 5000 y la oferta de 6000.

Puede que alguien sugiera otro cálculo, olvidando que el capital circulante se renueva en cada rotación, sin necesidad de ampliar la inversión. Ahora bien, es cierto que la demanda del capitalista sí que se amplía.

Capital Fijo 4000
Capital circulante, en 5 rotaciones 5000
Plusvalía 1000
Demanda 9000
Oferta 10000
Diferencia 1000

Pese a calcularlo de otra manera, la diferencia entre la demanda del capitalista y su oferta sigue siendo de 1000 y esto es lo que cuenta.

¿Qué ocurriría si el capital fijo durara 10 años, amortizándose 1/10 cada años (400)?.

• En el primer año, el capital fijo perderá una parte de su valor, quedando reducido a 3600, y así sucesivamente.
• Pese a la pérdida de valor del capital fijo, el capital industrial no habrá perdido ni un ápice de valor, ya que este valor se habrá transmutado en capital mercantil (que además incorporará su correspondiente plusvalía).
• Este capital mercantil se rebotaría al mercado, en forma de oferta, con amortización y plusvalía incorporada.
No podemos olvidar que el capitalista en sus inicios demandó, de golpe, 4000, chupando así la oferta de otros capitalistas, sin llevar por ello ninguna mercancía al mercado. Algo parecido sucederá al renovar, a los diez años, su capital fijo.

Supongamos ahora una situación de reproducción simple, donde el capitalista del penúltimo ejercicio, consume personalmente la plusvalía en su totalidad y sólo mantiene la suma de capital original. Entonces, la demanda y la oferta coinciden, ya que además de demandar 100 para rehacer su capital, demanda 20 como consumidor, lo que coincide con los 120 que ha aportado al mercado y que le han permitido apropiarse de 120 unidades monetarias.

Pero esto no suele ser lo más habitual con respecto al movimiento del capital. Lo característico es la acumulación y esto comporta situaciones muy fluidas, entre las que también se suele encontrar la necesidad de construir una reserva que permita en un futuro llevar acabo inversiones de envergadura. Al producirse el acaparamiento, la demanda proveniente del capital no aumenta: el dinero se inmoviliza y no se retiran mercancías.

Creo que lo que al final Marx viene a decir es que lo que se trastoca no es la oferta y la demanda, lo que podría animar ciertas interpretaciones sub consumistas de las crisis. Lo que se trastoca, en todo caso, es el momento en el que la oferta y la demanda se producen y el carácter adecuado o no de las mismas, como consecuencia de la dinámica zigzagueante y espasmódica de la producción capitalista. De ser así, estaría reforzando su crítica a la Ley de Say, si bien en la nota no se dice.

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