Brasil: 31-marzo-1964, un golpe militar depone al presidente Joao Goulart

Brasil: 31-marzo-1964, un golpe militar depone al presidente Joao Goulart

Por Daniel Alberto Chiarenza

João Melchior Marques Goulart fue un gran político en la historia de Brasil, en el que hay versiones encontradas sobre su capacidad, moralidad y representatividad política.

Jango: “yo no seré una reina Isabel”

Tanto los militares que lo derrocaron, como los sectores que lo apoyaron han objetado la personalidad de João Goulart.
Pero en realidad fue un brillante político. A los 19 años terminó sus estudios de Derecho para ingresar al Partido Trabalhista (PT), acercándose a su maestro Getulio Vargas. En 1950 éste le confía el ministerio de Trabajo, Industria y Comercio y, en 1953, fomentó una agitación para que se duplicara el salario mínimo, haciéndole frente a la inflación que soportaba el gobierno de Vargas, quien tuvo que ceder ante las presiones de los militares y hacer renunciar a su joven ministro.

Eran los momentos débiles del gobierno de Vargas, que luego se transformaría en impotencia personal, para desembocar en el suicidio. Vargas confiaba mucho en este talentoso joven y que incluso veía como su sucesor político. Al igual que Brizola, “Jango” (Goulart) ha sido uno de los discípulos más fieles de Getulio, aunque muchas veces con un apoyo crítico –como diría el ubicuo político argentino Miguel Pichetto-.

Los dos, Brizola y Jango, estuvieron muy cerca de Vargas aprendiendo mucho del veterano estadista. Pero, por su origen de clase, Goulart y Brizola encararon la política de manera diferente. Brizola provenía de una familia de campesinos del interior de Río Grande do Sul. Llegó a Porto Alegre a los 14 años y comenzó a trabajar como ascensorista en una casa comercial y luego como vendedor de diarios, mientras estudiaba de noche. De Vargas heredó su identificación con el sentir de las masas, su nacionalismo revolucionario, su audacia política.

Goulart, hijo de poderosos fazendeiros (hacendados), encaró la política de manera más sutil que Brizola. El joven ministro de Vargas había sido un aparentemente fogoso político. Tenía el récord de haber pronunciado un centenar de discursos en sólo 15 días, en una campaña de Vargas. Su oratoria era, en ese entonces, rotunda y agresiva, y esto le dio fama para ser el máximo caudillo político del PT.

Se manejaba con suma maestría en las polémicas políticas, hecho que le valió ser vicepresidente en la elección que consagró a Juscelino Kubistchek como presidente, aquel que fundara y trasladara la capital a Brasilia.

En este período este hombre de físico robusto, de gran dinamismo y comunicativa simpatía, forma su definitiva personalidad política como un moderno Maquiavelo al estilo brasileño. Nunca dejó de lado los principios que Vargas le dio, siempre busca a la clase obrera porque sabe que su poder (el de él) reside en el contacto con las masas. En la elección de 1955 contribuye con el apoyo del movimiento obrero e, incluso, del partido comunista, para el gran frente que le da el triunfo al caudillo de Minas Gerais.

En 1960 nuevamente saldrá con éxito en las elecciones que consagran a Janio Quadros. Estos sucesivos triunfos hablaban de la habilidad de Goulart en el campo político.

Para Goulart la política era el arte de lo posible –llevada adelante con un conciente pragmatismo implícito- y luego de la renuncia de Quadros, acepta la fracción de poder que le tira el régimen. Pero al minuto de haber jurado dijo: “Yo no seré una reina Isabel” con lo que irónicamente marcó el rumbo de sus futuras miras políticas que desembocaron en el espectacular triunfo del plebiscito de enero de 1963. Aunque…

Todo había sido triunfo para Jango, salvo el pequeño condicionamiento al subir del que pronto se recuperaría. El fracaso estaba cerca… Jango lo sabía y luchó con las armas que tenía; hasta que llegó el golpe.

Nos cuenta Galeano en “El siglo del viento” que el embajador de Estados Unidos en Brasil, Lincoln Gordon, opina ante la prensa, sin ponerse colorado: -Nubes sombrías se ciernen sobre nuestros intereses económicos en Brasil…

Sigue analizando el autor de “Las venas abiertas de América Latina”: “El presidente João Goulart acaba de anunciar la reforma agraria, la nacionalización de las refinerías de petróleo y el fin de la evasión de capitales; y el embajador de los Estados Unidos, indignado lo ataca a viva voz. Desde la embajada, paladas de dinero caen sobre los envenenadores de la opinión político y los militares que preparan el cuartelazo. Se difunde por todos los medios un manifiesto que pide a gritos el golpe de Estado. Hasta el Club de Leones estampa la firma al pie.
“Diez años después del suicidio de Vargas, resuenan, multiplicados, los mismos clamores. Políticos y periodistas llaman al uniformado [curiosamente] mesías capaz de poner orden en este caos. La televisión difunde películas que muestra muros de Berlín cortando en dos las ciudades brasileñas. Diarios y radios exaltan las virtudes del capital privado, que convierte los desiertos en oasis, y los méritos de las fuerzas armadas, que evitan que los comunistas se roben el agua. La Marcha de la Familia con Dios por la Libertad pide piedad al Cielo, desde las avenidas de las principales ciudades.
“El embajador Lincoln Gordon denuncia la conspiración comunista: el estanciero Goulart está traicionando a su clase a la hora de elegir entre los devoradores y los devorados, entre los opinadores y los opinados, entre la libertad del dinero y la libertad de la gente”. Eduardo Galeano: Memoria del fuego 3. El Siglo del Viento. Argentina. Catálogos. 2001.

La pregunta es si este fracaso político de Goulart sería pasajero o definitivo. El exilio en Montevideo, con sus jóvenes 54 años, iba desgastando su famosa habilidad política. Y Goulart no volverá a la vida política, pero nadie podrá dejar de reconocer su trayectoria en aquellos años claves en el proceso revolucionario brasileño. Trayectoria que para sus detractores no servirá más que para aumentar sus hectáreas de campos. Pero la tan denunciada corrupción de João Goulart desaparece totalmente cuando un régimen como el posterior, en nombre de una supuesta moral, envileció, torturó y asesinó a tantos militantes de las causas populares, demostrando una domesticación y cipayismo inaugural con respecto al poder real del Imperio yanqui y calificándolo como un golpe preventivo, de larga duración y características propias con respecto a otras dictaduras latinoamericanas.

En los últimos años con la promoción como político de Jair Messias Bolzonaro y el festejo a los 59 años del golpe militar (2023), analizando al mismo y al papel de las Fuerzas Armadas poniendo la puntualización en esta circunstancia, anómala para una democracia en serio.

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