Cuba y el inmaculado fracaso de la izquierda española

bloqueo

Arturo Seeber Bonorino*.LQSomos.Agosto 2015

Regreso de mi segundo viaje a Cuba. En el primero, en octubre del año pasado, en el transcurso de los quince días que me permitía el trabajo, pude ver con mis propios ojos aquel excepcional reducto de democracia, de los pocos que se pueden encontrar en el planeta. Sabía lo que iba a ver, sabía que la Revolución se había empeñado desde sus inicios a imponer una visión justa, donde se erradicara el hambre, la ignorancia, la desigualdad, el racismo. Pero quería verlo con mis propios ojos, que más aclara una visión de campo que una visión de libro. Con gusto a poco, en julio de este año volví como brigadista, integrando la Brigada Europea “José Martí”.

Las Brigadas Internacionales de Trabajo Voluntario son una oportunidad que brinda el Estado cubano a los extranjeros que desean conocer más a fondo los frutos de la Revolución. Forman parte de las Brigadas el trabajo productivo y una serie de actividades encaminadas a conocer la vida y costumbres del pueblo cubano, sus testimonios, curiosidades y aspectos poco conocidos de la historia más reciente de Cuba. Estas actividades se complementan con conferencias para tratar el tema del criminal bloqueo, la mentirosa campaña orquestada por los disidentes de Miami pagados por el gobierno norteamericano, los centenares de atentados de EEUU contra la isla, la relación con la Unión Soviética, el “Período Especial”, etc. En definitiva, las Brigadas de Trabajo en Cuba son la máxima expresión del internacionalismo proletario y de solidaridad y amistad entre los pueblos.

Concluidos los veinte días de Brigada, permanecí una semana y media en La Habana. Tenía ya el punto de vista heroico y el teórico, me faltaba la calle. Caminé mucho, observé cómo sobrellevaba el cubano de la capital la pobreza (que no la miseria), charlé con cuantos pude, y puedo asegurar que, en general, el cubano está con la Revolución, aunque discrepe o pueda protestar (deporte este último, por otra parte, propio de todos los pueblos). Pero hurgando un poco más en la cuestión, creo que la mayoría estaba de acuerdo en los logros fundamentales de la Revolución: en Cuba nadie se acuesta sin cenar, todos tienen vivienda y seguro de salud,… no hay analfabetos. Quizá esto pueda tener poca importancia en Europa, pero es mucho decir en Latinoamérica.mayo cuba 2

Pero los ideales de una revolución, en su marcha, se van topando día a día con la realidad, y la realidad no cabe en un cuerpo teórico. Acompaña o se rebela, y van llevando su marcha por caminos muchas veces imprevistos. Una revolución es obra de hombres, no de dioses.

La Revolución cubana hace camino al andar. Se equivoca, se retracta, a veces percibe con claridad sus errores, en otras les cuesta verlos. Pero sus triunfos son claros: Cuba no es un capricho histórico, cincuenta y seis años de proceso revolucionario lo avalan. Una revolución que ha tenido el grandísimo problema del bloqueo norteamericano, de la permanente campaña publicitaria en contra orquestada también por EEUU desde Miami, atentados contra su economía y su gente, que ha estado al borde el hambre en los años posteriores a la caída de la Unión Soviética, concretamente durante el “Período Especial”.

Para la izquierda sudamericana, Cuba es un paradigma, y los paradigmas no se cuestionan. Pero, de verdad, asombra ver la posición que ciertos sectores de la izquierda española, hombres y mujeres que tuvieron un papel heroico y trágico durante la resistencia antifranquista, que padecieron cárcel y tortura, que a punto estuvieron de dar sus vidas por sus ideas, adoptan contra ella. Se los puede escuchar con prodigalidad de argumentos, tomando algunos aspectos de la Revolución que no todavía no han encontrado solución, entremezclados con tópicos propagandísticos, “que demuestran” que Cuba se ha convertido en un fracaso socialista.

Y hay buena fe y, si se quiere, las mejores intenciones en lo que dicen. Sin embargo, son palabras de grandes perdedores. A la muerte de Franco, la izquierda perdió la batalla. La abandonó el pueblo, la dejó de lado aquella llamada «transición democrática» que logró sacar de España lo peor que tenía. Y la izquierda mantuvo su virginidad de niña casamentera. Acaso por eso, todavía ven las revoluciones como deben ser y no como pueden ser. Acaso sin darse clara cuenta, se han puesto a torear desde las gradas.

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* Arturo Seeber es miembro de la Asamblea de redacción de LQSomos

2 comentarios en “Cuba y el inmaculado fracaso de la izquierda española

  • el 19 agosto, 2015 a las 15:08
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    ME ENCANTARIA CONOCERTE,Y HABLAR DE CUBA Y SU REVOLUCIÓN, Y COMO PODRÍA HACER ESE VIAJE COMO BRIGADISTA AUNQUE NO SÉ CON MI EDAD ME ADMITIRAN 67 AÑOS. VIVO EN SEVILLA.
    SALUDOS REVOLUCIONARIOS COMPAÑERO

    Respuesta
  • el 18 agosto, 2015 a las 13:04
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    Que bueno tu regreso a esta escombrera revolucionaria, que es España. Has regresado, recientemente mas envejecido, pero mucho mas sabio, te recuerdo que me debes una cerveza (por tu recién envejecimiento) pero yo pago las siguientes sólo por el placer de escuchar tu experiencia brigadista.

    Fraternales abrazos.

    Respuesta

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