De nuevo el eje París-Berlín-Moscú

El elemento clave en este arreglo es que el gasoducto no pasa por Polonia ni por ningún estado del Báltico, ni por Bielorrusia o Ucrania. Así, todos estos países no sólo pierden cualesquiera que fueran las cuotas de tránsito que pudieran cobrar, sino que tampoco pueden utilizar su localización intermedia para retenerle el abastecimiento de gas a Europa occidental mientras negocian acuerdos con Rusia

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